Pleno de la Deputación de Pontevedra para reprobar a Carmela Silva

Carmela Silva. / Mundiario
Carmela Silva. / Mundiario

El PP exigió la celebración de una sesión extraordinaria para pedir su dimisión tras la condena de un funcionario de Vigo por una trama de la que se benefició la cuñada de Carmela Silva.

Pleno de la Deputación de Pontevedra para reprobar a Carmela Silva

Hasta ahí llegó la cosa. Ha tenido que ser un juzgado el que obligue a Carmela Silva a convocar un pleno de la Deputación de Pontevedra en el que el PP exigirá a la presidenta que asuma responsabilidades políticas por el caso del enchufe de su cuñada en una empresa que trabaja para el Concello de Vigo.

La jueza entiende que negarse a celebrar la sesión plenaria afecta al "núcleo básico de la función representativa de los diputados provinciales" y que por ello no vale la excusa de que el asunto no afecta al organismo provincial, porque tiene que ver personalmente con Silva, que además es concejala y forma parte del grupo de gobierno del ayuntamiento vigués.

Ella no estuvo imputada, ni se sentó en el banquillo. Ni siquiera fue llamada como testigo. En eso se ampara para llamarse a andanas, como si no tuviera nada que ver con un feo asunto, de corrupción de baja intensidad si se quiere, pero que afecta seriamente a la reputación del "caballerismo" como entramado de poder.

Porque, además de presidenta del partido y una de las mujeres más poderosas del PSdeG - PSOE a día de hoy, Silva es la mano derecha de Abel Caballero, alguien de su completa y total confianza. Casi un alter ego.

El pleno que exige la oposición

Que esté al frente de la Diputación es una decisión personal –más que política– del alcalde, que de ese modo se garantiza el control vicario de una institución con gran ascendiente sobre los habitantes de Pontevedra provincia, mientras él se centra en la gestión municipal. Sabe que puede dormir con la tranquilidad de que en el Pazo Provincial nadie se desviará un ápice de la estrategia marcada por Don Abel y su núcleo duro. No le hace falta imponer su autoridad, dado que no habrá quien la discuta, ni la acote, al menos mientras siga revalidando su aplastante mayoría en el Concello.

Silva se resigna y convoca el pleno que exige la oposición. No recurre la resolución de la jueza. Da por perdida la batalla legal, aunque no considera la sentencia un varapalo. Aún así está decidida a poner en práctica aquello de que la mejor  defensa es un buen ataque. Hará lo posible para que el PP pontevedrés no saque provecho partidista de la situación, sino que se le vuelva en contra. Será una sesión bronca, eso seguro, de la que al final la ciudadanía sacará poco a nada en limpio. Es cosa de levantar una amplia polvareda dialéctica tras la que esconder el objeto de la sesión.

Los únicos que hablarán del "caso cuñada" serán los populares, porque seguramente el Benegá, socio de Silva en el gobierno provincial, se pondrá de perfil, aunque, paradógicamente, en el Concello vigués los nacionalistas pidieron su reprobación por este mismo asunto. Se trata de que el fango les alcance lo menos posible.

Un mal trago

Tendrán que aguantar el chaparrón y esperar a que escampe. Pasar el mal trago. Nada de lo que se decida en el pleno extraordinario tendrá consecuencias prácticas en el gobierno de la Diputación. Una improbable reprobación, caso de prosperar, no impedirá que Carmela Silva sigo en el cargo. Muy al contrario, los suyos, empezando por Caballero, la arroparán, entre otras razones porque indiscutiblemente el flagrante enchufe constatado por el Tribunal Supremo no habría sido posible sin la connivencia del alcalde.

Resulta público y notorio, dado que el propio interesado así lo proclama, que nada de los que se mueve -o se deja de mover- en el Consistorio vigués le es ajeno. Está en todas las pomadas, públicas y privadas. Y con esa onmipresencia le va de película. Su gestión tiende a la humorada y la caricatura, sin concesiones a la tragicomedia, de la que en España, mira por donde, "Ay Carmela" marcó un hito. @mundiario

Pleno de la Deputación de Pontevedra para reprobar a Carmela Silva
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