Las fusiones municipales en áreas urbanas, una asignatura pendiente

Vistas de A Coruña y Arteixo. / Google Maps
Vistas de A Coruña y Arteixo. / Google Maps
A Coruña y Arteixo juntos podrían conformar el municipio gallego con mayor valor añadido.
Las fusiones municipales en áreas urbanas, una asignatura pendiente

Está naciendo Vegas Altas como denominación, parece que algo más pacífica, de la fusión entre los ayuntamientos extremeños de Don Benito y Villanueva de la Serena, dando así lugar a la tercera población de Extremadura en un proceso que deberá culminar en 2027. Según datos del Ministerio de Política Territorial, desde 1990 se han creado en España casi 80 municipios nuevos derivados de segregaciones.

En Galicia, las últimas fusiones municipales han sido las de Oza-Cesuras en 2013 y Cerdedo-Cotobade en 2016. La última había sido en 1963 entre Vilameá y Vilaoudriz para dar lugar a A Pontenova, pero en esta etapa autonómica han sido más las segregaciones (en 1988 Cariño se segrega de Ortigueira, Burela de Cervo en 1994 o A Illa de Arousa de Vilanova en 1996).

Hace escasas semanas el Club Financiero de Santiago propugnaba la fusión entre Compostela, Ames y Teo, agregando en una misma administración municipal a 150.000 personas. También en algún momento surgieron voces que abogaban por la fusión entre Ferrol y Narón, un claro continuo urbano, que daría lugar a una población conjunta de 110.000 habitantes.

Hacia finales de 2013 también se abría el debate, necesario, para la fusión entre A Coruña y Arteixo. Por su parte, la ley de creación de área metropolitana de Vigo sigue bloqueada desde su modificación en el año 2016.

La Xunta de Galicia estudia la reforma del mapa municipal

Durante este pasado mes de abril, la Xunta de Galicia presentaba una serie de conclusiones provisionales a raíz de las encuestas encargadas en su estudio de reforma del mapa municipal que realiza en colaboración con la Fundación Juana de Vega y equipos de las tres Universidades gallegas. Estas encuestas mostrarían que la ciudadanía tiene una predisposición favorable a la fusión voluntaria de los ayuntamientos (83%), y considera que la reducción del número de estos mejoraría su capacidad de prestación de servicios. A pesar de que los porcentajes disminuyen cuando la pregunta se hace sobre el propio ayuntamiento, también en este caso más de la mitad de la población (un 56%) estaría a favor de la fusión voluntaria. Esperemos a las conclusiones definitivas del estudio.

En artículos anteriores en MUNDIARIO observaba la necesidad de afrontar reformas estructurales en nuestro sector público, al abordar posibles agrupaciones de autoridades portuarias o la necesidad de operar un transporte metropolitano más eficiente. Porque nuestras estructuras y servicios públicos también tienen que ser capaces de adaptarse, con la necesaria perspectiva, a nuestra dinámica social y económica, salvo que prefiramos no preocuparnos por su eficiencia, óptica que puede ser del interés de visiones en el fondo más neoliberales.

Por otra parte, también se puede observar cómo las fórmulas de cooperación local (mancomunidades, consorcios, agrupaciones o asociaciones) han funcionado razonablemente para la prestación conjunta de algunos servicios, pero estos mecanismos no son suficientes para afrontar políticas públicas más ambiciosas en materia de planificación y ordenación del territorio. Sobre todo non son suficientes cuando la evolución de los asentamientos urbanos no tiene correcto encaje administrativo en la entidad local básica, el municipio, que de forma homogénea les debe prestar servicios.

La fusión municipal es la fórmula legal prevista para unificar ayuntamientos cuando estos deciden poner en común su territorio, su población y su gobernanza, como elementos básicos de funcionamiento, para dar mejor respuesta administrativa a sus necesidades.

Y siendo consciente de la complejidad que supone abordar cualquier revisión de nuestra planta municipal, especialmente si entran en juego elementos identitarios que a menudo nublan la necesaria racionalidad, no podemos dejarla como asignatura pendiente. En los datos expuestos comprobamos como se han ido abordando procesos de fusión, pero que afectan habitualmente a ámbitos municipales de menor población. Plantearnos fusiones en entornos urbanos con mayores densidades de población resulta necesario en términos de planificación urbana, ordenación del territorio o infraestructuras de servicios y del transporte, para dar respuestas a las ciudades reales que funcionan más allá de los límites municipales actuales.

Entorno europeo

Gran parte de los países europeos abordaron en los años 50 y 70 del pasado siglo procesos de fusión municipal, tanto en estados fuertemente centralizados como en otros más descentralizados. En nuestro entorno, y ya en este siglo XXI, Portugal, Francia o Italia han simplificado recientemente, incluso de forma no voluntaria en ocasiones, su planta local para conformar municipios con mayor capacidad de gestión, de financiación y por tanto de prestación de servicios, dando así lugar a territorios también más cohesionados y al tiempo más competitivos. En nuestras relaciones entre Galicia y Norte de Portugal vemos en ocasiones como las Cámaras lusas presentan mayores capacidades frente a nuestros Concellos a la hora de afrontar nuevos servicios, de concurrir a programas europeos o de ser polos de atracción para la instalación de empresas.

No se trata tanto de debatir si 8.131 municipios en España (de los cuales un 49% son de menos de 5.000 habitantes) o 313 en Galicia son muchos o pocos, sino de analizar cómo las agregaciones urbanas reales se están administrando según esta realidad. El Consejo de Europa fijaba en 10.400 el umbral de vecinos por ayuntamiento para que existan unas finanzas locales saneadas.

Diferentes estudios sobre fusiones urbanas señalan por su parte que los resultados de la fusión generarían un impacto positivo en el empleo, en la creación de empresas y futuras inversiones empresariales o en la renta de los hogares.

Vistas de A Coruña. / Xurxo Lobato
Vistas de A Coruña. / Xurxo Lobato

A Coruña y Arteixo

En el caso de A Coruña y Arteixo, la interacción actual entre ambos municipios es altamente intensa, en dotaciones de parques empresariales, tramos urbanos continuos, movilidad laboral y residencial o en infraestructuras viarias y portuarias, máxime desde la puesta en marcha de la nueva dársena exterior de Punta Langosteira. La ratio de dependencia en materia de transporte de viajeros de Arteixo respecto de A Coruña se sitúa en un 84% (Culleredo en un 70%, Oleiros en un 66%). La población conjunta alcanzaría los 280.000 habitantes (datos de referencia INE del último padrón a 1 de enero de 2021). Según datos de la AEAT sobre el ejercicio 2019, la renta bruta media anual por persona en A Coruña se sitúa en 32.021 euros y en Arteixo en 23.486 euros.

La comarca de A Coruña aglutina el 16% de la empresas de Galicia, el 45% del valor añadido bruto, el 15% de la población y el 29% del empleo gallego

La comarca de A Coruña, en el último informe Ardán 2022, aglutina el 16% de la empresas de Galicia, el 45% del valor añadido bruto, el 15% de la población y el 29% del empleo gallego. Pontegadea, Inditex, Grupo Gadisa, Corporación Hijos de Rivera y Tempe son grupos empresariales instalados en el área coruñesa situados entre los diez primeros de Galicia en VAB y empleo.

Son datos que demuestran la alta capacidad de ambos municipios en términos económicos y de empleo. Su fusión generaría sinergias y economías de escala que les permitiría crecer mejor en términos no solo cuantitativos, sino cualitativos, disponiendo de una mejor capacidad para planificar el territorio en sus usos industriales, de servicios, residenciales y naturales, incluso de forma más sostenible considerando su alto impacto en el territorio y en su litoral.

Si en 1912 la absorción de Oza por A Coruña marcó el inicio de la expansión demográfica y económica de la urbe, que hasta entonces contaba con un territorio muy reducido, la fusión entre A Coruña y Arteixo podría dar lugar al municipio de Galicia con mayor valor añadido. Ante la Nueva Agenda Urbana europea tendríamos una mejor carta de presentación. La legislación reguladora del régimen local articula claramente esta posibilidad. Se trata de aprovechar o no este marco, es cuestión de convicción y diálogo. @mundiario

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