Feijóo derrapa en el Senado

Pedro Sánchez en el Senado. / RR SS
Pedro Sánchez en el Senado. / RR SS
Feijóo ha experimentado que tiene delante a un Gobierno con estrategia, y que a lo largo de un año los ciudadanos terminarán dándose cuenta de que ese Gobierno –aun con errores y contradicciones– juega de veras a su favor.
Feijóo derrapa en el Senado

El debate en el Senado lo solicitó Feijóo. Quería una especie de debate del estado de la nación a domicilio, y sin persona interpuesta, ya que -sin duda alguna- en el debate en el Congreso de los Diputados, aunque llevara a Feijóo de copiloto, Cuca Gamarra no estuvo a la altura.

Incluso había protestado Feijóo de que Pedro Sánchez anunciara una comparecencia para hablar de las medidas energéticas. Pero el presidente de Gobierno le sorprendió con un balance muy completo y hasta brillante sobre la política del Gobierno en relación con la crisis provocada por la guerra de Putin, incluyendo también numerosas referencias a las políticas desarrolladas motivadas por la crisis provocada por la pandemia.

En su réplica, Feijóo no iba preparado para un debate de política general. Salió nervioso y descolocado por la exposición de Sánchez. Pero no se salió del guion que llevaba preparado, ni intentó ponerse a la altura asumiendo los temas de política general. Un guion que desentonaba con un debate que desbordaba sus propuestas. Y se salió de tono. Tal vez acostumbrado a sus trece años de dominar el Parlamento de Galicia a costa de su mayoría absoluta, adoptó una posición un tanto altiva y con ese punto de agresividad del que siente que ha perdido. En ningún momento entró a rebatir en lo concreto la completa explicación dada por Pedro Sánchez, ni a presentar ninguna alternativa, aunque enseñó un documento donde decía llevarlas escritas. 

El guion que llevaba Núñez Feijóo sonaba a compendio de las diferentes intervenciones ante la prensa descalificando al Gobierno. Por supuesto dejó a un lado las extemporáneas referencias a ETA, aunque en la réplica Sánchez también se las recordó. Ya puestos, le dio un repaso sobre el historial periodístico del líder del PP, desde el primer hasta el último día. Y la maldita hemeroteca perjudicó enormemente a Feijóo.

Pedro Sánchez, por el contrario, llevaba preparadas dos intervenciones. La primera, como presidente de Gobierno, dando una amplia y cumplida cuenta de la política realizada, e incluso anunciando una importante medida, como es la de extender la llamada excepción ibérica a las empresas de cogeneración con gran consumo de gas. La segunda –“harto ya de estar harto”, como diría Serrat- una abrumadora respuesta a las múltiples acusaciones y hasta burlas que Feijóo y su equipo se han permitido contra Sánchez, su Gobierno y sus socios de investidura.

Además de señalarle alguna importante contradicción: “si me pide que prorrogue más allá de fin de año las medidas que estamos adoptando ¿por qué no vota usted a favor de ellas?”, Sánchez ha mostrado una despiadada dureza. Tras una larga enumeración de afirmaciones (muchas de ellas erróneas) de Feijóo, le ha repetido una aplastante letanía: “esto o es una prueba de insolvencia, o una muestra de mala fe”. Y ha rematado con la aseveración de que Núñez Feijóo no defiende -como dice- los intereses de España, sino los de las grandes corporaciones “que son las que le han puesto donde está”. Para terminar desmontando los regateos de Feijóo y del PP, en relación con la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional. El “cumpla usted con la Constitución” ha sido como el golpe definitivo.

Feijóo ha derrapado en la que esperaba que fuera su intervención estelar en el Senado. Y tal vez se haya dado cuenta -de un modo demasiado amargo- de que con aquello del “gobierno Frankenstein” Alfredo Pérez Rubalcaba se equivocó. Que tiene delante a un Gobierno que posee una estrategia, que trabaja bastante a fondo las medidas que adopta, y que por eso es capaz de defenderlas en Europa de forma que le escuchen y que le aprueben. Y que frente a un Gobierno con doctrina sólida no es suficiente utilizar el marketing y la propaganda. Y que a lo largo de un año los ciudadanos de este país pueden terminar dándose cuenta de que ese Gobierno -incluso con errores y hasta contradicciones- juega de verdad a su favor. @mundiario

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