Episodios copulativos

Imagen aérea de Gibraltar. / Mundiario.
Imagen aérea de Gibraltar. / Mundiario.

La degradación ha llegado a niveles extremos. Somos cobardes por tolerar tantas desidias copulativas sin abrir la boca. Ni en la mitología aguantaron tanto. 

 

Dicen que Adán y Eva eran blancos aunque tal vez fueron en verdad negros por proceder de África. Que los padres eligen a los hijos cuando podría ser al revés. Que el hombre podría proceder en vez del mono o del reptil igual de una semilla en el oasis del desierto. Que la escritura fue el mejor remedio inventado para curar la mala memoria y la escasa sabiduría. Que el machismo se combate con una huelga de piernas cerradas como hicieron las griegas en la guerra del Peloponeso en vez de tanta estulticia morada.

Que la conquista de América por los españoles habría fracasado si los indios hubieran portado armas de fuego y los nuestros lanzas. Que Colón no era español ni italiano, sino catalán (sic) para unos o judío para otros que se salvó de la expulsión de España por los Reyes Católicos embarcándose en la misiva exploratoria.

Que nos volcamos con los bebés que escasean, formamos a los jóvenes, explotamos a los padres en edad laboral, descuidamos a los ancianos y, a los dependientes los dejamos morir indignamente en residencias alejados de las familias. Que lo que das retorna, acción/reacción.

Que rehuimos de la guerra pero la alimentamos a base de vender armas y comprar hidrocarburos al enemigo de la historia actual. Que la hipocresía es tan vieja como la humanidad aunque vivamos en la modernidad. 

Que los episodios nacionales de Galdós se han vuelto insignificantes frente a los episodios copulativos desde el cambio de milenio. Que pretendemos alimentarnos sano pero contaminamos la tierra, el agua y el aire sin cesar. Que nacemos para morir y morimos para nacer, habiendo quienes ni se enteren de estar vivos. 

Que la inmortalidad es una falacia filosófica aunque a este paso no lleguemos a la vejez por tanto maltrato sin miramientos del planeta. Que el auge del botox es solo un espejismo para copular en medio de la crisis llena de Tinder.

 

Que las prioridades son inversamente proporcionales a las ocurrencias de nuestros dirigentes. Qué empeño aparente en las renovables (solar y eólica) mientras descuidamos la biomasa y el biogás donde podemos ser potencia exportadora si no consumiéramos combustibles fósiles. Que aún recuerdo cuando sin internet a la vista en la facultad se empeñaban en vaticinar que la programación era el futuro. 

Qué tesón hoy en día en dejar rastro en internet en vida y cuando fallece el titular nadie hereda ni se hace cargo de las cuentas del difunto quedando todo nunca mejor dicho  en el limbo de la red de redes. Que el futuro no es la programación ni los megadatos en bruto, sino la interacción con las máquinas y la emocionalidad de la IA.

Que las canicas y el juego del clavo de antaños son el Tik-Tok y la luz azul de las mini pantallas. Que la señalética no es nuestro fuerte y así andamos, desorientados y derrochando combustible hasta dar con el destino. Que las cartas están en desuso salvo los extractos bancarios y las facturas masivas a destinatarios analógicos. Que ser digital no es solo decirlo sino ejercerlo. Que el empleo lo crean los emprendedores empresarios y no rellenando estamentos públicos de ascensoristas nómadas. 

Que no todas las conjunciones son copulativas porque la realidad también es adversativa, explicativa y disyuntiva. Que los atajos no siempre salen a cuenta y la historia se repite tropezando siempre con la misma piedra. Que Hitler, Stalin, Karadzic, Sadam Husseim, Bin Laden, la covid o Putin son enemigos pasajeros pero no pueden sustituir la perenne emergencia climática por mucha crisis de otro tipo que valga.

Que el derroche consumista es incompatible con un mundo finito aunque manipulemos el CIS de Tezanos. Y que un buen día volveremos a pisar la luna ecológica, feminista y resiliente para observar la Tierra falto de clorofila. Que los medios que tapan las verdades y encubren a sus pagadores se vuelven cómplices del corrompido sistema. Que las Motomamis mejor dejarlas en casa con sus labores y se dejen de populismos fatuos sin consistencia. Que fijar  topes de precios no funcionan salvo que estemos en Disneylandia o en plenitud orgásmica de un churrasco peronista. 

Que poco duele la corrupción cuando no se combate y se indulta -aún con causas pendientes- recogiendo muchas firmas por parte de los que justificaron en su día una moción de censura pero ahora alteran el relato con los suyos condenados a chirona. Que así sólo crece la esclavitud de la putrefacción, se acrecienta la desconfianza social y se pierde el poco crédito hipocrático y político. 

Que no me digan que no se merecen una huelga de piernas y brazos caídos. Que se nota que no somos ni por asomo como los griegos de la antigüedad que pese a las guerras civiles acudían a las olimpiadas con identidad compartida. 

Que no se entiende como aún no han sido devueltas las esculturas griegas arrebatadas por parte de la corte inglesa y exhibidas aún hoy en el British Museum. Que tampoco encaja que España y Argentina no hayan creado un frente diplomático común contra el Reino Unido para recuperar parte de su legado: Gibraltar y Las Malvinas. O que en la Biblia los evangelios tampoco registren ni una sola risa sin maldecir el valle de lágrimas.

Que la prosperidad no se puede seguir midiendo con el PIB actual sin asumir y reponer los recursos naturales consumidos o dañados. Que estos tangibles dejen de ser intangibles del fondo de comercio de las economías  y afloren a la luz como una deuda pendiente.  Que en definitiva los males no se pueden esconder salvo que saquemos provecho, y entonces el malo siempre sea el otro. Que se entienda, que la cobardía nos degrada y pasa factura arengándonos al retraso histórico de la miseria y al fracaso de la prosperidad. Ni en la mitología aguantaron tanto. @mundiario

 

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