Los discursos y los descubrimientos

Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / Twitter.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / Twitter.
Feijóo hizo un ejercicio en el Senado que lo desnudo por completo y puso en evidencia sus vergüenzas.
Los discursos y los descubrimientos

Asistí, a través de mi máquina del tiempo particular, a una conversación entre dos conocidos: Tucidides y John F. Kennedy en la que ambos coincidían en afirmar que para que un “Estado progrese colectivamente es útil no preguntar que puede hacer el país por ti, sino más bien que puedes hacer tu por tu país”.

A dos mil quinientos años de distancia, Kennedy, respondía con otro discurso que pedía a los ciudadanos norteamericanos y hasta del mundo, que debían de: “Exigir de nosotros la misma generosidad de fuerza y sacrificio que nosotros les pedimos a ustedes”.

Pensé a bote pronto en Feijóo, Rajoy y en el PP y en las promesas de bajar impuestos para después subirlos todos; en la Banca con beneficios en el 2021 de unos 15.000 millones de euros; en la CEOE, y en los paraísos fiscales de los que se calculan más de 130.000 millones evadidos y en muchos medios de comunicación.

—Amigo John, “poco importa a la mayoría la búsqueda de la verdad, pues se inclinan por lo primero que encuentran”.

Es decir, se creen lo primero que escuchan, leen, o les suena bien en la televisión de su agrado.

Recordé como – según las encuestas-  muchos millones de pensionistas o trabajadores no encuentran en su caletre que su pensión o su salario se vio incrementado y que una ley hará que las pensiones se ajusten al IPC cada año, o ya olvidaron, que el aspirante a presidir el gobierno de España, Feijóo, gobernó 13 años con mayoría absoluta en Galicia, y deja una gestión de 10.000 empleos menos; o que cuando llegó al gobierno se encontró con una deuda de 4.000 millones y cuando lo abandonó la deuda se había incrementado en un 275%; Feijóo se cargó el Concurso Eólico del bipartito (renovables), que habría reducido en diez puntos la dependencia energética; nada hizo por la desaparición de 2500 empresas, y que su política sanitaria a la que aplicó la doctrina neoliberal basada en conciertos y privatizaciones, permitió la entrada de multinacionales y en parte el desmantelamiento de la propia sanidad pública.

 Ejemplos de ello, POVISA, propiedad de una aseguradora, o la operación del gran hospital Álvaro Cunqueiro que vio incrementado su costo y sistema de gestión de 230 millones a 1300.  

—¿Quieres decir amigo Tucidides que, como historiador riguroso y padre del realismo político, mantienes que existe mucha manipulación del lenguaje en tu época?  

 —Eso quiero decir presidente, “han cambiado el significado normal de las palabras en relación con los hechos y los partidos no se constituyen al servicio del beneficio público sino al servicio de la codicia. Y no creo que en tu época cambie mucho este aserto”.

Llegado a este punto también recordé, que aquí y ahora, son muchos los malabarismos lingüísticos que se utilizan, tales como: “Banco Malo” que por ser no es siquiera un banco pues no posee licencia bancaria ni concede créditos, pero achanta con ese nombre para descargar a los demás “Bancos Buenos” de la toxicidad que heredaron por su mala gestión y codicia.

O “Dinero B” que debería llamarse fraude fiscal, que da lugar a una economía opaca o sumergida que asciende al 20% del PIB y una perdida de ingresos para Hacienda que debe rondar los 50.000 millones de euros. O denominar posverdad lo que son sencillamente mentiras, bulos o patrañas que sirven al fin único de ganar las elecciones.

Escuchando en la tarde de ayer, el debate entre el presidente de España y el senador Alberto Núñez Feijóo, el primero nos comentaba “sin censuras ni paños calientes, un futuro incierto derivado de la situación de la energía, la inflación y la economía”, consecuencia inmediata de la guerra en Ucrania, y desgranaba pedagógicamente las medidas adoptadas con el voto en contra del PP, advirtiendo que estamos “en el comienzo de una nueva etapa histórica con una economía más responsable”.

Las reformas estructurales impulsadas por el gobierno afirmaba, no son improvisadas y, en su opinión, debemos elegir entre el “miedo o la esperanza”.

Feijóo en su turno, aprovecho para dibujar un panorama escatológico en el que nada va bien con este gobierno, que debemos impulsar las renovables (las eólicas que Feijoo abortó en Galicia), apostar por la energía nuclear, y que apoyaría al PSOE si rompía con sus socios. Ello mientras mostraba y agitaba, cual solución definitiva, un dosier con una portada que anunciaba medidas a tomar y con cincuenta folios en blanco.

Hoy escuchando y leyendo en diversos medios de comunicación a politólogos, tertulianos, periodistas y expertos, constato como si de información rigurosa se tratara, lo que no son más que opiniones, y entre estas opiniones algo tan común y general, en un intento quizás de descalificar a Pedro Sánchez, la critica a la normativa que otorga al gobierno y al presidente tiempo indefinido para responder en sus comparecencias y un tiempo limitado a la oposición. Y un abuso del presidente ocupando este tiempo.

Es como si esta situación normativa fuera algo anormal y atípico, en este caso, y no sucediera, por ejemplo, en Galicia, y otros parlamentos, cuando Feijóo, con mayoría absoluta y durante 13 años utilizó profusamente esta norma, asunto que no llamó la atención de nadie y nunca fue motivo de crítica por periodistas ni “opinologos”.

Tucidides, el historiador, reconocía hace 2500 años, que es más entretenido y emocionante para el ciudadano que le cuenten mitos, fábulas o medias verdades, que narrar la verdad, con información contrastada y de interés colectivo, para contar e informar a los ciudadanos.

 Ayer descubrimos al Feijóo real: mediocre, insolvente y con mala fe.

 Hay personas que debemos descubrir y personas que se descubren, ayer.

 Feijóo hizo un ejercicio en el Senado que lo desnudo por completo y puso en evidencia sus vergüenzas. @mundiario

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