Diecisiete años seguidos de déficit público

Inflación en España. / Mundiario
Inflación en España. / Mundiario

Una situación insostenible que, no tardando, nos obligará a adoptar medidas drásticas.

Diecisiete años seguidos de déficit público

España vive por encima de sus posibilidades, por encima de la riqueza anual que genera. Los economistas nos lo recuerdan con frecuencia, recurriendo al ejemplo, simplista para algunos, de una familia que, de forma permanente, gastara cada año más de lo que ingresan quienes forman parte de ella. Su situación llegaría a ser insostenible. Pues ese es nuestro caso.

Creo que Juan Español sí lo entiende y quienes no se quieren enterar son nuestros despilfarradores gobernantes, las cigarras de la fábula, que tratan de convencernos de la bondad del gasto público recurriendo a retorcidos argumentos y unos números que utilizan a su antojo.

Gasto sin freno

Estamos consumiendo el futuro, algo irresponsable, porque las consecuencias de estas decisiones de gasto sin freno las sufrirán las generaciones venideras.

En el plano individual, el gasto es desaforado –con el debido recuerdo y respeto a los que carecen de lo más elemental-, con la paradoja de que nunca encontramos la plena satisfacción y deseamos más, en un proceso que se autoalimenta y nos provoca ansiedad. Más cosas a precios asequibles, aunque sea a costa de incoherencias e injusticias.

En el ámbito público, el Gobierno gasta como si viviéramos en Jauja. Naturalmente, hay un gasto social justo y necesario  -sanidad y educación, por citar los ejemplos más utilizados-, del que nunca se puede prescindir, pero sí administrar con más eficacia. Es en el gasto improductivo y en el gasto derivado de las políticas de moda e ideologizantes, donde tiene que intervenir la tijera.

Por otra parte,  creo que algunas ayudas para la subsistencia deberían vincularse al desempeño de determinados trabajos para la sociedad, o participar en cursos de formación obligatorios dirigidos a los sectores demandantes de trabajo, por ejemplo. Sería una forma de mejorar la dignidad de quienes se encuentran en esa situación, evitar la picaresca y la ociosidad.

Sin ser alarmistas, objetivamente la situación económica española es grave, y afirmarlo no significa ser antipatriota ni derrotista: déficit presupuestario galopante y permanente, imparable aumento del endeudamiento público, tipos de interés crecientes, fuerte inflación, PIB por debajo del anterior a la pandemia, vinculación del aumento de las pensiones al IPC, compromiso del Presidente del Gobierno de dedicar un 2 % del PIB a Defensa, paro endémico a pesar del maquillaje de los trabajadores fijos discontinuos… Si me he olvidado de algo, ustedes podrán añadirlo.

¿Hacia dónde nos llevan? Recortes sí, en gasto improductivo e ideológico, y mejora en la gestión. Olviden la muletilla de que la derecha es la experta en el manejo de la tijera; la tijera es necesaria, aprendan a jerarquizar las necesidades y a recortar  determinado gasto público para administrar con eficacia los recursos escasos.

Rusia ha suspendido sus pagos al exterior, por primera vez desde hace cien años. España suspendió pagos en más de diez ocasiones a lo largo de la historia; dentro de la UE esta posibilidad nunca podría darse, porque afectaría en cadena a otras economías; por ello, la UE no puede cruzarse de brazos ante esta situación y tendrá que recomendar o imponer las medidas de ajuste necesarias.

El superávit presupuestario suena mal a muchos, para otros es algo desconocido; los años 2005, 2006 y 2007 se liquidaron con más ingresos que gastos; llevamos quince años gastando mucho más de lo que ingresamos…sin contar los treinta años anteriores al 2005. @mundiario

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