El bochorno nació en Bilbao

Altos hornos de Bilbao, pintura de Darío de Regoyos de comienzos del siglo XX
Altos hornos de Bilbao, pintura de Darío de Regoyos. / Mundiario
El horno del bocho fue el germen de los Altos Hornos de Vizcaya, la principal industria siderometalúrgica española del s. xx.
El bochorno nació en Bilbao

Más allá de explicar el origen de un concepto térmico asociado a un calor agobiante, esta entrega trata sobre algunas propiedades como lo bueno y lo blanco, valoradas positivamente, y otras no tanto, como lo blando, lo bobo y lo borde. Ahora bien, para comenzar estos Significados inéditos, es justo decir que no siempre lo blanco se consideró signo incontestable de pureza.

blancuzco. (de blanco + Cuzco). sust. Denominación despectiva que, por parte de los pobladores indígenas, recibía el hombre blanco en la antigua capital del Imperio inca. Aunque Cuzco continúa siendo la “capital histórica” del Perú, después del proceso de independencia Lima pasó a ser la nueva capital del país. Ignoramos si este hecho contribuyó o no a limar asperezas raciales.

blandengue. (de blando + dengue). Se aplica a la persona mermada en su fortaleza física por razón de haber contraído cierta enfermedad tropical transmitida por un mosquito del género Aedes y que se manifiesta con fiebre, dolores en las articulaciones y sarpullidos. La blandenguería no se contagia de persona a persona: siempre se necesita la intermediación de un mosquito.

blanducho. (de blando + ducho). Experto en ser excesivamente blando.

blasfemar. (de blasfemar + Blas). Pronunciar el nombre de Blas en vano.

bobote. (de bobo + bote). Bobo del bote, por paralelismo con la expresión “tonto del bote”, proveniente a su vez -según historia documentada- del mendigo que a mediados del s. xix pedía limosna en Madrid sentado en una silla desvencijada y agitando un bote de suela para reclamar la atención. Su significado también es similar, a no ser que entendamos por “bote” no ya el pequeño recipiente cilíndrico para guardar cosas, sino el dinero acumulado en un juego de azar por no haber aparecido acertantes y que alguien con pocas entendederas confía obtener en el sorteo siguiente.

bochorno. (de bocho + horno). Horno de Bilbao, por ser “bocho” el apelativo cariñoso con el que a partir de finales del s. xix se conoce a esta villa. El horno del bocho fue el germen de los Altos Hornos de Vizcaya, la principal industria siderometalúrgica española del siglo pasado. Ahora es más fácil comprender por qué el bochorno, viniendo de donde viene, refiere siempre una sensación de calor sofocante y molesta.

bohío. (de bohío + Ohio). Cabaña hecha de ramas, cañas, paja, etc. típica de la América tropical, aunque originaria del estado de Ohio (EE.UU.).

boliviano. (de boli + liviano). Bolígrafo ligero, de poco peso. Menos aún que el de una pluma. Resulta muy cómodo llevar un boliviano encima por si de algo hace falta tomar nota.

bondad. (de bondad + onda). Cualidad de bueno que se transmite a través de las ondas. Así como la luz se transmite en el vacío mediante ondas electromagnéticas, la bondad del espíritu se propaga en el medio material mediante ondas mecánicas. Es justo lo que queremos significar cuando decimos que alguien nos da “buenas vibraciones”, para señalar que es persona que irradia nobles sentimientos. Una mente sin bondad es como una vista sin luz, había dicho Platón en su conocida “analogía del Sol”. Lo que ahora hemos descubierto es que una y otra, luz y bondad, se propagan básicamente de la misma manera.

bordear1. (de bordear + borde). Rodear o evitar a los tipos antipáticos.

bordear2. (de borde + dear, querido). spanglish. Querer a un borde, a pesar de todo.

borla. (de borla + orla). Conjunto de cordones sujetos por un extremo y sueltos por otro en forma de cilindro o de media bola que se emplean como adorno en los retratos colectivos que, a modo de recuerdo, se hacen con sus profesores los alumnos de una misma promoción académica.

borracha. (de borrar + racha). Medicamento amnésico que permite sacar de la conciencia el recuerdo de periodos breves de desgracia, cuando resultan perturbadores para el sujeto. Después de tantas calamidades e infortunios seguidos en tan poco tiempo, la doctora nos recetó borracha. Y, frente a lo que a primera vista se podría colegir al oír esto, no podemos decir, ni mucho menos, que resultara un espectáculo vergonzante y bochornoso. @mundiario

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