La alargada sombra de la corrupción

Trama de corrupción del PP. Mundiario (1)
Trama de corrupción del PP. / Mundiario
Puede que nadie se encuentre libre de pecado, pero lo cierto es que así la política ha ido cayendo en el abismo del rechazo del pueblo. Las cloacas del poder fluyen a gran profundidad.
La alargada sombra de la corrupción

Con permiso del gran escritor Miguel Delibes cambio ‘ciprés’ por ‘corrupción’. Soy consciente de que el poético y sugeridor ciprés no tiene nada que ver con las cloacas de la corrupción, pero puede valer. El País ha sacado recientemente nuevas grabaciones de gran importancia. Tienen que ver con Aguirre y Cospedal, dos mujeres muy afectadas con las tramas corruptas del PP. Cansa hablar otra vez de este asunto, pero la actualidad manda y la justicia no puede ser ciega, sino muy lúcida para descubrir la verdad.

Empecemos con María Dolores de Cospedal. Fue presidente de Castilla-La Mancha, donde apuntó algunas originalidades, que la dieron a conocer y la convirtieron en una dirigente folklórica. Luego la nombraron Secretaria General del partido con Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Si este tuvo que tragarse algunos sapos, esta se comió los mejores y más gorditos.

Según los audios, compareció como testigo ante el juez Pablo Ruiz para aclarar si conocía la contabilidad B del caso Bárcenas con el que tan mal se llevó siempre. El 14 agosto de 2013 el juez le preguntó por las cuentas paralelas de su partido. La secretaria general parece que tendría que saber de esto. Ella lo negó entonces con toda contundencia: “No, jamás”. Aclara que ni por Lapuerta, ni tampoco por Bárcenas. Desde luego resulta sorprendente que no supiera nada la secretaria general. Tendría que conocer lo que estaba ocurriendo.

Meses antes, hablamos del 20 de enero de 2015, se sabe por otro periódico nacional que Bárcenas pagó sobresueldos en negro. Entonces, Cospedal habla con Villarejo y le pregunta: “Oye, y la famosa libretita, ¿tú crees que la sacarán?” “Sería mejor poderlo parar”. Villarejo no lo cree, porque los papeles de Bárcenas no los tiene nadie. Así que no sabía nada, pero oyó hablar de lo que ella llama la libretita. ¿Acaso cometió falso testimonio? En todo caso, nunca se sabrá, porque el posible delito ha prescrito ya. Faltar a la verdad en causa judicial lleva prisión de seis meses a dos años, dice el artículo 458 del Código Penal.

En el verano de 2009 en otro encuentro con Villarejo, Cospedal habla de encargar trabajos puntuales y pide discreción. ¿De qué trabajos se trata? En junio de 2021 comparece como investigada, dado que su nombre aparece en las agendas de Villarejo con una nota expresiva. “Cospe: Apoyo a tope en todo”. ¿De qué hablaban?, le pregunta el juez García Castellón. “De la actualidad”, contesta ella. No me dio ninguna noticia que yo lo supiera. Sin embargo, no era así. Le da al detalle de que aparece el presidente del Gobierno, lo que ella dice que no sabía. También hablaron de presiones para redactar los informes que afectaban al PP y de deshacerse de agentes incómodos, como el inspector Morocho. Les quitarían del medio ascendiéndolos, pero, desgraciadamente, suspendieron tal ascenso.

Menudo ejemplo de ciudadanía

Tampoco se ha depurado lo de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y también del Partido Popular madrileño, entre otros cargos. Se conocen más asuntos a través de los audios de Villarejo. En la tarde del 4 abril de 2014 tuvo un incidente con dos agentes de movilidad del Ayuntamiento de Madrid por aparcar en el carril bus de Gran Vía, a la altura de Callao, para sacar dinero de su banco. La impusieron una multa de 200 €, pero huyó en su turismo, llevándose por delante la moto de un agente, y se marchó tranquilamente a su casa. La denunciaron ante la Policía Nacional. Menudo ejemplo de ciudadanía. Estos no saben quién soy yo, pareció pensar.

En septiembre de 2014 pide a Villarejo que la asociación Transparencia y Justicia no pida Diligencias, le haría un favor. El comisario le dice que cuente con ello: “Yo no lo recurriré”. Finalmente, se archiva el caso. La maniobra le salió bien a Aguirre.

Hablaron también de otras cosas. Por ejemplo, del vicepresidente Alfredo Prada. “El Prada era un choricete”, dice Villarejo. “Ese sí”, responde Aguirre, “por eso le eché. Granados también, por eso le eché”. En cambio, cuando declara como investigada en el caso Púnica, ante la pregunta del juez de por qué cesó a Granados, contestó que era un filtrador: “En el Gobierno filtradores yo no quería”. ¿En qué quedamos? ¿Fue por chorizo o por filtrador por lo que cesaron?

La política, al abismo del rechazo

Puede que la justicia esclarezca algún día todo este culebrón, pero las secuencias de actuación de estas dos o tres personas de gran relevancia política en su momento muestra el nivel de chanchullos, presiones e irregularidades que se produjeron. ¿Puede compararse esto con lo que han hecho otros partidos? Sinceramente, creo que no. Cada caso es personal e intransferible. Puede que nadie se encuentre libre de pecado, pero lo cierto es que así la política ha ido cayendo en el abismo del rechazo del pueblo. Las cloacas del poder fluyen a gran profundidad.

Su sombra está siendo muy alargada y hay que acabar de una vez con esta situación en bien de la política y la democracia misma. Mucho tiene que llover para limpiar el barro incrustado en la esencia misma del corazón de nuestra política. Maquiavelo aconsejaba los políticos que aprendieran a no ser buenos. Muchos le están haciendo caso, pero Karl Jaspers les aconseja mantener siempre “la nobleza en política”. Ni desinterés, ni descrédito, ni apatía, tampoco desgaste. En la antigua Grecia estaba considerada como la actividad humana por excelencia. ¿Hemos avanzado o retrocedido en esto? @mundiario

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