Xiomara Castro construirá una “Alcatraz hondureña” para albergar 2.000 pandilleros

Investidura de Xiomara Castro como presidenta de Honduras. / RR.SS

La presidenta de Honduras pretende instalar una cárcel en un archipiélago a 250 kilómetros de las costas del país centroamericano, para albergar a los integrantes de las maras.

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, ha anunciado un nuevo plan para combatir la creciente violencia que azota al país centroamericano. El Gobierno hondureño, desbordado por la criminalidad, pretende construir una prisión de alta seguridad en las Islas del Cisne, un archipiélago deshabitado en el noroeste del Caribe hondureño. La mega prisión tiene como objetivo encerrar a los líderes de pandillas y delincuentes peligrosos que desatan el terror en Honduras.

El complejo penitenciario, con capacidad para unas 2.000 personas, estará ubicado en un lugar tan aislado que solo permitirá las comunicaciones a través de vía satelital, según han informado las autoridades hondureñas, pues actualmente no hay sistemas de comunicación regular con las islas. La idea detrás de esta medida es mantener a los líderes de pandillas bajo una fuerte presión y aislarlos completamente de la sociedad, permitiendo que paguen por sus crímenes, y hace parte del giro drástico que toma el Ejecutivo contra la delincuencia, inspirado en el régimen de excepción salvadoreño.

Esta prisión en la isla es el último intento desesperado del Gobierno de Castro por hacer frente a la violencia que ha desbordado las prisiones y vastos territorios del país. Honduras es uno de los países más vulnerables de América Latina, y las pandillas y agrupaciones criminales han demostrado tener un amplio control en la región.

La presidenta Castro ha dado un giro en su enfoque hacia la delincuencia, alejándose de las reformas políticas para enfrentar la corrupción en el sistema de justicia, y ha optado por la mano dura en la línea del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, una estrategia contradictoria para un Gobierno de izquierdas que ha rechazado a los abordajes de derechas latinoamericanas contra la violencia y especialmente al Ejecutivo de Bukele, mientras que sus pares regionales como Gustavo Petro apuestan por relajar el paso y reorientar la guerra contra el narcotráfico para conseguir la “paz total”.

Honduras ataca a la delincuencia

Después de la masacre ocurrida en una cárcel de mujeres cerca de la capital, Tegucigalpa, que dejó 46 reclusas asesinadas, la mandataria prometió tomar “medidas drásticas” para detener la violencia. Sin embargo, la situación de inseguridad en el país persiste, con varios ataques criminales que evidencian la magnitud del problema.

El Gobierno también ha anunciado otras medidas extremas, incluidos toques de queda, estados parciales de excepción y el despliegue de militares y policías para recuperar el control de áreas tomadas por grupos criminales. Además, se suspendieron las garantías constitucionales de los ciudadanos en esas áreas. La construcción de la megaprisión en las Islas del Cisne se suma a estas acciones en un intento por controlar la violencia y reducir la sobrepoblación en las cárceles del país.

El Gobierno no ha proporcionado más detalles sobre la construcción de la cárcel, y aunque la medida podría ayudar a aliviar la situación carcelaria, muchos cuestionan si será suficiente para resolver el problema generalizado de la violencia en Honduras.

Además, en un esfuerzo por enfrentar la corrupción e impunidad en el país, Castro también ha anunciado que está avanzando con Naciones Unidas para crear una comisión similar a la exitosa CICIG de Guatemala. Esta comisión internacional contra la corrupción y la impunidad tiene como objetivo combatir la corrupción en Honduras y restaurar la confianza en las instituciones. La presidenta espera que esta comisión pueda comenzar a operar en los próximos meses, pero la efectividad de esta medida aún está por verse. @mundiario