EL DIVÁN

Xantolo en la Huasteca: la muerte entre nosotros

El diván. Maestro Alejandro Quijano
El diván. / Maestro Alejandro Quijano
Paradójicamente, el día de muertos es un festejo a la vida, lleno de olores, canciones, bailes, sabores, felicidad y encuentros. Xantolo reconoce a la muerte como un final común que hay que celebrar. 
Xantolo en la Huasteca: la muerte entre nosotros

En verdad lo digo:

ciertamente no es el lugar de la felicidad

aquí la tierra.

Ciertamente hay que ir a otra parte:

allá la felicidad sí existe.

¿O es que sólo en vano venimos a la tierra?

Otro es el sitio de la vida.

Allá quiero ir,

allá en verdad cantaré

con las más bellas aves.

Allá disfrutaré

de las genuinas flores,

de las flores que alegran,

las que apaciguan al corazón,

las únicas que dan paz a los hombres,

las que los embriagan con alegría...

Cantares Mexicanos, apud. Miguel León-Portilla, Tres reflexiones sobre la muerte en la poesía náhuatl.

Pocas tradiciones son tan representativas de la cultura mexicana como la celebración del día de muertos. En gran parte del país, éste se festeja el 1 y 2 de noviembre y sigue más o menos los mismos parámetros, sin embargo, la celebración en la región de la Huasteca tiene características propias y es heredera directa de las tradiciones mesoamericanas que guardan un enorme simbolismo y una importante función social en nuestros días.

El origen del vocablo ‘Xantolo’ proviene del latín sanctorum, introducido por los españoles en las ritualidades católicas del día de todos los santos, palabra que fue transformada por los nahuas, se trata de una celebración que no sólo se restringe a dos días, sino que marca gran parte de la vida cotidiana de la región, pues está determinada por el ciclo de la cosecha de maíz xopa-mile o de temporal. En México, la Huasteca corresponde a una región muy extensa que abarca zonas de San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo, y donde convergen pueblos nahuas, teenek y otomíes.

fechas importantes

Para entender cómo se relaciona Xantolo con el ciclo agrícola, hay que considerar varias fechas importantes que definen la relación de los pueblos con el maíz, con la flor de cempasúchil, los animales de engorda que forman parte del festejo y otras especies de flora que intervienen en la ritualidad. Estas fechas guardan a su vez una relación estrecha con el simbolismo católico, formando sincretismos importantes que definen la celebración. El primer día importante que hay que considerar es el dos de febrero, también llamado día de la Candelaria, donde gran parte de los campesinos llevan a bendecir a las iglesias semillas de maíz con la finalidad de que la cosecha sea buena.

El 24 de junio, en que se celebra a San Juan Bautista, se espera la bendición en forma de lluvia, y ese mismo día se siembra la flor de cempasúchil, cuyas semillas provienen de los altares del año anterior. Oficialmente, la festividad de los muertos comienza el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, que marca el fin de la temporada de lluvias y que, según la creencia de los pobladores, es el momento en que se abren las puertas del inframundo y llegan las ánimas de aquellos que murieron de manera violenta. La primera ofrenda generalmente cuenta con tamales, pan y chocolate, y supone la convivencia de vecinos, visitantes y familiares.

El mes de octubre es el mes de la cosecha, se prepara la celebración día con día y los campesinos comienzan la venta de sus productos. El día 29 del mismo mes se corta la flor sembrada en junio, por lo que el 30 se conoce como “día de la flor”, en que la mayoría de los pobladores acude a comprarla junto con el resto de los elementos que conforman el altar o ‘Arco de Xantolo’. El 31 de octubre está dedicado a los espíritus de las niñas y niños fallecidos, a quienes se ofrecen además dulces, chocolate y pan. Según la tradición, las almas de los adultos llegan el 1 de noviembre, para quienes se incluyen diversos alimentos, cigarros y aguardiente.

La despedida o tlarnacualistli, se lleva a cabo por la tarde del 2 de noviembre, muchas veces culmina en el cementerio, donde las familias llevan el altar para simbolizar el acompañamiento a los seres queridos por los caminos que conducen al inframundo. El 3 de noviembre los huastecos no olvidan a las almas solas, aquellas que ya no cuentan con alguien que se acuerde de ellos pero que forman parte de la historia de los pueblos, por lo que prenden veladoras como signo de hospitalidad. El 9 de noviembre se celebra el tlachikontilistli, o ‘9 días de las ánimas’, y finalmente, el día de San Andrés que corresponde al 30 de noviembre, se recoge y guarda la flor de los altares para sembrar la del próximo año.

Día de muertos. Boris Berenzon

Día de muertos. / Boris Berenzon

Xantolo, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Xantolo ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, puesto que comprende una serie de prácticas culturales que dan cuenta de una historia profunda, cuya tradición ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, incluyendo todos aquellos elementos que favorecen su ritualidad y narratividad, sin renunciar jamás al núcleo de las creencias en que se basa gran parte del pensamiento mesoamericano y que ha pervivido a pesar de la conquista y de la mentalidad capitalista que ha desestructurado gran parte de las tradiciones.

La festividad de los muertos representa la comunicación e interacción entre los seres humanos y lo sagrado, se basa en los principios de intercambio y reciprocidad, en la relación entre los vivos y los muertos que plantea el equilibrio del cosmos. Para la mentalidad huasteca, los muertos se convierten en viento, en aire, mismo que puede afectar o beneficiar al pueblo y para controlar sus acciones se requiere de la intervención de los vivos, quienes a través de la ofrenda establecen un compromiso al honrar y agradecer su protección. Para los habitantes de la Huasteca está claro que, si se falta al respeto a la tradición, graves situaciones podrían ocurrir.

Por eso, cada uno de los elementos que conforman la ofrenda o Arco de Xantolo, juega un papel importantísimo y supone la división del trabajo entre hombres y mujeres; los primeros son los encargados de realizar las compras necesarias, recolectar las plantas y por supuesto de construir y adornar el arco que se instala dentro de la casa. Por su parte, las mujeres tienen la responsabilidad de la preparación de los alimentos y su colocación en la ofrenda y de montar el camino de pétalos desde el portal de la casa hasta el altar.

Día de muertos. Boris Berenzon

Día de muertos. / Boris Berenzon

Los tres niveles de la ofrenda manifiestan la conexión entre el cielo, la tierra y el inframundo. El arco representa la puerta o ventana del cielo que comunica el mundo terrenal con el espacio de las regiones celestiales. La mesa que contiene los alimentos—que siempre se sirven calientes, pues se cree que las ánimas se alimentan de los olores, de su esencia—las veladoras, las imágenes de los santos y los difuntos, representa el nivel terrenal en que nos encontramos los vivos. Finalmente, el piso, donde también se colocan elementos como flores e incienso, representa el nivel del inframundo.

Existe una elaborada concepción en esta tradición que conecta el ciclo agrícola con el propio ciclo de la vida humana. Así como la cosecha marca el final de la vida de la planta, también la muerte marca el final de la humanidad en la tierra, pero el final es al mismo tiempo una alegoría, pues en la mentalidad cíclica de las civilizaciones agrícolas, la vida no se detiene y el contacto entre los vivos y los muertos mantiene un equilibrio perfecto donde todos los elementos del cosmos dependen unos de otros.

Xantolo es una celebración que dura mucho más que dos días: consta de una preparación anual y establece pautas sociales que no pueden ser rotas sin conducir al caos. El tiempo de lo sagrado es el espacio de la convivencia y del trabajo de la comunidad. Hoy en día, la fama de la festividad conduce año con año a una innumerable cantidad de turistas a la Huasteca, que siempre son bien recibidos y con quienes se comparte la ofrenda y la tradición. Porque paradójicamente, el día de muertos es un festejo a la vida, lleno de olores, canciones, bailes, sabores, felicidad y encuentros. Xantolo reconoce a la muerte como parte inevitable de la vida, un final común que hay que celebrar. @mundiario 

Maximino Bautista -San Juan, “Xantolo ‘Día de Muertos’” en Con-ciencia Serrana, no.3(2020)12-13
Lizette Alegre González. “El camino de los muertos: Relaciones intratextuales en los ritos nahuas de Velación de Cruz y Xantolo”. Revista de Ciencias Humanas y Sociales [online]. 2004, vol.20, n.44 [citado  2021-10-05], pp. 9-27 . Disponible en:
Fernando Uriel Cervantes Ocañas,Xantolo e industria cultural. El caso de la celebración de muertos en San Felipe Orizatlán, Hgo.  En:
Francisco Basurto, et.al. “Los elementos vegetales del Arco de Xantolo en la Huasteca, Chicontepec, Veracruz México”, en Revista Etnobiología, vol. 16. Diciembre 2018. Pp.5-17

 

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