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Trump: “Venezuela solía ser una de las naciones más ricas del mundo, ahora no tienen nada”

El líder de la primera potencia mundial reafirma de manera indirecta su interés estratégico y geopolítico en generar cambios en la potencial economía venezolana, destruida por el régimen de Maduro, y este sancionado por Washington.
Trump: “Venezuela solía ser una de las naciones más ricas del mundo, ahora no tienen nada”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreciendo declaraciones a la prensa en el patio de la Casa Blanca / Pixabay.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreciendo declaraciones a la prensa en el patio de la Casa Blanca / Pixabay.

Los paralelismos que establece el líder del país más poderoso del mundo, que también es el que más casos y muertes por Covid-19 registra en todo el planeta, tienen un marcado componente político ahora que este alto funcionario busca su reelección para dirigir a la primera economía mundial por cuatro años más.

Y es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este pasado jueves que “Venezuela solía ser una de las naciones más ricas del mundo, pero actualmente los ciudadanos no cuentan ni siquiera con servicios básicos”.


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El mandatario se basa en una realidad que durante décadas formó parte de la vida nacional histórica del otrora poderoso país sudamericano. Para tener una idea, en 1990, unos nueve años antes de la llegada al poder del gobierno neocomunista-socialista de Hugo Chávez, que derivó en el actual régimen de su sucesor Nicolás Maduro, Venezuela tenía un producto interno bruto (PIB) -el valor total de producción y generación de capitales de su economía- estimado en 48.600 millones de dólares, superior al de Colombia, Perú, Ecuador y Chile, que actualmente son las economías más pujantes de América del Sur después de Brasil y Argentina, según las estadísticas del Banco Mundial.

El jefe de la Casa Blanca advirtió de que “pese a ser una nación petrolera, los venezolanos no tienen agua, medicinas ni comida”.

¿Qué pasó en Venezuela? 

Esto se debe a que, a lo largo de los últimos siete años (desde 2013), el país se ha convertido en un esquema de monopolios y redes de corrupción que generaron un fenómeno social con una profunda polarización socioeconómica en la población venezolana marcada por el efecto de la dolarización espontánea y de facto que derivó de las políticas regresivas del régimen de Maduro, que indujeron un precario estado de deterioro en el valor del trabajo, la moneda y la actividad económica, comercial-laboral del país a causa de la hiperfinflación con la cual el Gobierno contaminó a la nación una vez que su estructura financiera y de poder sostenida en la renta petrolera colapsó por la crisis del mercado mundial del llamado ‘oro negro’.

La dolarización progresiva que arropó de facto a la economía venezolana, pese a mantener como moneda de curso legal el bolívar, generó una masa monetaria que absorbió los ingentes flujos de capitales provenientes de la frontera con Colombia y que generaron una masa monetaria de aproximadamente 2.500 millones de dólares en efectivo. Esto provocó la implosión y la división total de la vida económica en el país, donde se creó una especie de sub-economía que actualmente opera como un circuito cerrado, hermético, concentrado y dinámico de consumo, trabajo, ingresos e intercambio de bienes y servicios que tiene a solo el 20% de la población situada al margen del espacio económico y social mayoritario excluido de ese sistema, que es el 80% de los venezolanos que están sumidos en el umbral de la pobreza de ingresos, la crisis alimentaria, la escasez de servicios públicos esenciales y un 60% sufre la pobreza extrema. 

Es así cómo se incrementaron las tasas de ahorro y consumo en ese reducido segmento de la población donde el 20% posee ingresos en dólares, pero solo el 15% concentra una estabilidad financiera reflejada en actividades que generan ganancias de 100 dólares a 300 dólares mensuales, en promedio, mientras que solo el 10% concentra ingresos de hasta 500 dólares al mes y solo el 5% de ese grupo conforma una élite que moviliza flujos superiores a los 5.000 y 10.000 dólares mensuales. 

Se ha generado una nueva clase socioeconómica dentro del mismo grupo social insertado en el esquema de la vida económica dolarizada y situada al margen de la mayoría del país que está subordinada a la austeridad, la precariedad, la pobreza, la escasez y el hambre.

¿Interés político-electoral de Trump en Venezuela?

Trump alertó que “Estados Unidos podría convertirse en otra Venezuela si se sigue una ideología similar”. Esta declaración podría configurar la agenda del mandatario en el camino a la reelección que busca con vehemencia mediante la captación de votos y bases de apoyo social en la comunidad de venezolanos radicados en el estado de Florida, especialmente en Miami y Orlando.

“Solía decir que nos convertiríamos en otra Venezuela, con la misma ideología te convertirías en otra Venezuela. Venezuela solía ser una de las naciones más ricas del mundo, ahora no tienen agua, medicinas, comida, tienen mucho petróleo pero no parece importar. No tienen nada que le pueda pasar a nuestro suelo. Lo que tienes que hacer es mirar a Portland, mira a los agitadores y a los anarquistas”, manifestó Trump durante una alocución en la Casa Blanca. 

Venezuela se ha posicionado como el elemento estratégico fundamental de la agenda de Estados Unidos en sus planes de expansión geopolítica y comercial a América del Sur con el país caribeño como su puerta de entrada. Por esa razón, mantiene sus mecanismos de presión financiera por la vía de las sanciones contra el régimen de Maduro, al que intenta derrocar para cambiar el sistema de poder y la economía de la golpeada República Bolivariana de Venezuela. @mundiario