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El secretario de Estado de EE UU insiste en que "Maduro tiene que irse"

“Sabemos que el régimen de Maduro ha diezmado al pueblo de Venezuela y que el propio Maduro es un narcotraficante acusado. Eso significa que tiene que irse”, dijo Mike Pompeo. La agenda de presión podría evolucionar en estos meses.
El secretario de Estado de EE UU insiste en que "Maduro tiene que irse"
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo / La Voz de América.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo / La Voz de América.

La crisis de Venezuela posee una magnitud tan elevada, que se ha convertido en el epicentro de la atención diplomática en una región que históricamente ha sido agitada e inestable; América Latina, pero sus repercusiones y acontecimientos se extienden mucho más allá de las fronteras venezolanas, pues la comunidad internacional vigila de cerca lo que busca restaurar como una democracia y un Estado equilibrado, que deje de estar en camino a volverse un Estado fallido por la gravedad de su crisis económica y social interna.

Y es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró este viernes que el presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, ha “diezmado” a sus ciudadanos y que “tiene que irse”.


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Esta declaración podría marcar un antes y un después en la política exterior del Gobierno de Donald Trump hacia el régimen de Maduro, pues ocurrió en un contexto muy importante: a menos de dos meses para las elecciones presidenciales en EE UU y en un país situado justo al lado de Venezuela, específicamente al este, con quien mantiene una disputa territorial histórica por el control de la vasta zona del Esequibo. 

En declaraciones a la prensa desde Georgetown, capital de Guyana, Pompeo aseguró lo siguiente: “Sabemos que el régimen de Maduro ha diezmado al pueblo de Venezuela y que el propio Maduro es un narcotraficante acusado. Eso significa que tiene que irse”.

Maduro fue imputado por la Fiscalía de EE UU en marzo de este año, bajo los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, con una recompensa de 15 millones de dólares en efectivo por información sobre el líder chavista y su presunta conexión con una red de tráfico de drogas que supuestamente emplea a Venezuela como puente para trasladar los cargamentos hacia Aruba, en el Mar Caribe, y de ahí rumbo a México y Florida (Estados Unidos).

La nueva estrategia de EE UU contra el régimen chavista

La percepción de la comunidad internacional sobre la crisis venezolana se ha extrapolado ahora en la gira que el jefe de la diplomacia estadounidense realiza por Sudamérica, una clara estrategia para establecer un cerco diplomático y discursivo con la cooperación de los países que rodean geográficamente a Venezuela; Colombia, Guyana, Brasil y otros aliados de Washington en la región.

Pompeo se encuentra en una gira por la región que también lo llevará este fin de semana, precisamente, a Brasil y Colombia, donde Venezuela será parte importante de la agenda, según reseñó la cadena Voz de América, una agencia de noticias del Gobierno de EE UU.

El secretario de Estado norteamericano aseguró también a la prensa desde Guyana que “para que el pueblo de Venezuela tenga la democracia que necesita, las fuerzas de seguridad cubanas tienen que irse”.

Evidentemente, el aparato de inteligencia estadounidense ha detectado una estructura para-policial dentro del Estado venezolano, que es técnicamente asesorado en tácticas de contrainteligencia y de dominio por parte de las fuerzas del G2 de Cuba para mantener la cohesión en la cadena de mandos militares en torno al régimen de Maduro.

“EE UU y docenas de países han dejado claro que Juan Guaidó (simbólico presidente interino) es el líder debidamente elegido de Venezuela. Este es el objetivo, queremos democracia, libertad y Estado de Derecho”, apuntó.

Sin embargo, aunque el líder de la oposición ejerce un poder simbólico bajo el respaldo diplomático-financiero de Washington, es el agente o la pieza elemental de la estrategia de EE UU en el país para cambiar su sistema político y económico, lo cual desbloquearía la crisis y abriría paso a un nuevo Gobierno venezolano que tenga a la Casa Blanca como aliado y socio comercial, energético, tecnológico, militar y diplomático de una Venezuela post-régimen y post-Maduro.

Por su parte, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, indicó en la rueda de prensa que “el país sigue comprometido con los principios que guían nuestra intervención en el Grupo de Lima”, que es un bloque diplomático formado por más de 10 países de Latinoamérica para buscar una solución pacífica y acordada a la crisis venezolana.

La estrategia de EE UU consiste en lograr que en el Grupo de Lima se diseñe un mecanismo diplomático que permita llevar al régimen de Maduro a una negociación del poder bajo medidas de coacción y presión en cadena, es decir, una serie de sanciones comerciales multilaterales de los países latinoamericanos con la cooperación de la Unión Europea y Canadá, que aparte de EE UU son las dos potencias que tienen a funcionarios venezolanos en sus listas de sanciones. 

El mandatario de Guyana  señaló especialmente su “preocupación por la prolongada crisis humanitaria” de la nación suramericana y agregó que “los principios y valores democráticos deberían ser respetados en Venezuela”.

La deriva autoritaria del Gobierno de Maduro

Sin embargo, el Gobierno venezolano ha hecho caso omiso a los llamados de ese sector de la comunidad internacional para solucionar la crisis social de la población venezolana, sumida desde 2014 en un estado de precariedad, hambre, miseria, pobreza e hiperinflación provocado por la mala gestión del régimen de Maduro sobre la economía nacional. 

Este mismo viernes, Maduro participó junto a otros presidentes de la región en la sesión de las metas de desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para la agenda 2030.

Este pasado miércoles, 16 de septiembre, un equipo de investigadores de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU determinó que posee pruebas suficientes para constatar que el Gobierno de Nicolás Maduro y los funcionarios del Estado han cometido “crímenes de lesa humanidad” por torturas, vejaciones y otras violaciones a los derechos humanos de disidentes políticos venezolanos, que buscan un cambio de gobierno para solucionar la crisis del país.

La ya cuestionada y aislada posición del régimen de Maduro ante la comunidad internacional podría debilitarse aun más, lo cual le restaría credibilidad y cooperación diplomática de otros países miembros de la ONU y del organismo mismo para asuntos que contribuyan a garantizar la estabilidad del Gobierno chavista en el poder. Ese escenario colocaría a Maduro en un limbo diplomático que lo convertiría en un Estado paria totalmente alejado del espacio democrático mundial; un factor crucial para una posible negociación bajo mediación internacional por la solución al conflicto de poder y a la crisis económica-social de Venezuela, causada por ese mismo poder ilegítimo.

Durante su corta intervención, además de resaltar sus “programas sociales” y su respuesta a la pandemia del coronavirus, acusó al Gobierno estadounidense de querer “erosionar, por medio de criminales medidas coercitivas unilaterales, nuestra base de la seguridad social y tratar de hacer colapsar el modelo de inclusión y de justicia que hemos construido”.

El alarmante estatus quo actual en Venezuela

El Gobierno venezolano continúa manteniendo una posición aislacionista que podría llevarlo a un peligroso contexto de anarquía e ingobernabilidad sumado al caos económico y social que impera en el país por la hiperinflación, la devaluación, la pobreza, los apagones por el precario estado del sistema eléctrico, la escasez de gasolina y la pandemia de coronavirus.

"No habrá agresión imperial, bloqueo, sanciones, que detengan el rumbo de Venezuela hacia la justicia social, hacia el desarrollo sustentable", agregó el mandatario en disputa.

Entretanto, la crisis venezolana y el estado de depauperación social actual continúan su expansión debido a las profundas distorsiones estructurales del país, derivadas tanto de su clase política como de la corrupción y del estado natural de subsistencia que han permeado las bases de su sociedad. @mundiario