Reflexiones del primer tiempo electoral en Perú

Pedro Castillo y Keiko Fujimori estarán en la segunda vuelta en Perú.
Pedro Castillo y Keiko Fujimori estarán en la segunda vuelta en Perú.
Pedro Castillo obtuvo votos del electorado, por el hartazgo y el veto a la misma política tradicional.
Reflexiones del primer tiempo electoral en Perú

El resultado cosechado este domingo en las elecciones presidenciales por el candidato Pedro Castillo y la reacción de que “no se veía venir” suponen disfrazar la realidad. Los sondeos y simulacros de votación de las dos últimas semanas (incluyendo los que no podían divulgarse libremente, pero a los que cualquier persona interesada podía acceder) registraron el crecimiento de la intención de voto por él y permitían proyectar que seguiría creciendo hasta el momento del sufragio, exactamente el domingo.

Y esta es la primera reflexión: No es que “no se veía venir” sino que “no lo entendimos”. En lo rápido del incremento del respaldo a Castillo y en la ubicación de los lugares donde este se produjo de manera más señalada –la sierra sur y central del país– existe evidentemente un mensaje que requiere ser interpretado y valorado. Y no es algo nuevo, es un mensaje repetido, porque representa lo que es para algunos sectores de la izquierda: el querer ser escuchados y tomados en cuenta vs el “establishment” o status quo.

Pedro Castillo no apareció “de la nada”, ni en las encuestas ni en la vida política. Hace tiempo que había salido del rubro de “Otros”. En febrero ya aparecía con 4.7% en Ipsos, una cifra expectante considerando que ninguno de los “punteros” lograba mantenerse por encima del 10%. Hacia el último simulacro de marzo ya estaba en 7.9%. Y durante abril sí escaló raudamente hasta llegar al 14.8% el último sábado, una trepada vertiginosa pero no insólita si repasamos las subidas de Jorge Muñoz en los últimos comicios municipales y Alberto Fujimori en las presidenciales de 1990. Recordemos, además, que más del 30% de electores decide definitivamente su voto durante la semana previa al sufragio. Algo para tener muy en cuenta.

La segunda reflexión cuaja en entender la apatía del electorado durante gran parte de la campaña. Ser realistas no es ser pesimistas, al contrario, desnuda lo que fue en verdad estas elecciones. Las personas y familias han estado más preocupadas en afrontar la pandemia, ante la ineficacia, y lentitud de dos gobiernos, caso último que el mismo presidente Francisco Sagasti admitió que somos un “estado fallido”, refleja la ineptitud de nuestro actual gobierno. Desarraigada la población de una verdadera ayuda, la única preocupación fue sobrevivir a los contagios, obtener recursos para vivir, y afrontar la pérdida generalizada de empleo. Además está el alto desprestigio de nuestra clase política, que derivó también en la desilusión de la población, que solo al final despertó para dar un giro dramático a los acontecimientos en poco menos de dos semanas.

Lo tercero para reflexionar es que en el Perú ya hace tiempo no se vota, sino se veta. Se votó no porque Pedro Castillo sea el más apto, o ser un profesor sea sinónimo de conocer la realidad de una familia o sociedad, sino que obtuvo votos del electorado por el hartazgo y el veto a la misma política tradicional, y eso ya se veía venir en estas elecciones, unas elecciones fragmentadas, donde el Perú profundo, los olvidados, los de “al final de la cola”, simplemente querían ser escuchados. Pedro Castillo fue astuto en eso, sabía que la población vetaría a los políticos desprestigiados en los últimos años y meses –Guzmán, Forsyth, Salaverry, Lescano – y arrancaría algunos votos de Verónika Mendoza, y del altísimo antivoto de Keiko Fujimori. Era de esperar que Pedro Castillo, que representa a esas regiones del sur y centro que fueron olvidadas con los años y supo catapultar esa atención a través del discurso más radical.

Entendamos esto, no es que las personas de los Andes sean “ignorantes” o estén “desinformadas”, no se podría estigmatizar así. Son personas de regiones, ciudades y distritos abandonados por la élite centralista, y eso, se puede extrapolar, a la fuerte cachetada que le dio Castillo a la izquierda progresista de Verónika Mendoza.

Y, por último, lo que queda por delante para Keiko Fujimori. Pasar a la segunda vuelta para Keiko, ya es un “triunfo total” para ella, porque se indicaba que tenía mínimas opciones al inicio de la contienda por los pasivos que arrastraba: la actitud obstruccionista de su bancada en el Congreso que fue disuelto y la investigación fiscal por presunto lavado de activos por los aportes de Odebrecht en el 2011. Eso significa que ha superado un porcentaje, de la pésima imagen con la que quedó Fuerza Popular, el antivoto más alto y los problemas judiciales que arrastra.

La fragmentación de la votación, sobre todo la fragmentación del voto de la derecha, donde Hernando de Soto arrancó votos a López Aliaga y no lograron despuntar los dos, ayudó mucho a Keiko Fujimori. Sin eso no hubiera tenido ninguna posibilidad de pasar a segunda vuelta.

En la segunda vuelta del 11 de junio, el país se puede estar jugando más que la elección de un gobernante, también la posibilidad de elegir un camino que de ser equivocado puede sumir Perú en una ruta que costará muchos años reconducir. Lo que se viene en las próximas semanas sin duda tiene que ser motivo de reflexión. @mundiario

Reflexiones del primer tiempo electoral en Perú
Comentarios