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La pandemia de la Covid-19 deja más víctimas en la Florida que en China

En el estado norteamericano se han contabilizado más fallecimientos que en el país asiático, mientras los Estados Unidos registra casi la cuarta parte de las muertes en todo el mundo.

La pandemia de la Covid-19 deja más víctimas en la Florida que en China
Coronavirus en el mundo. / Mundiario
Coronavirus en el mundo. / Mundiario

El estado norteamericano de la Florida supera a China en cantidad total de muertes. Este sábado 18 de julio, la Florida tenía un total de 4.898 fallecimientos, frente a 4.634 que ha sufrido China, el país donde apareció la epidemia.

Este sábado, en los Estados Unidos habían ocurrido 142.672 muertes y había casi 2 millones de casos activos. Más de 1,7 millones se habían recuperado de la COVID-19.

En todo el mundo, el mismo día se contabilizaba un total de casi 602.000 muertes, con más de 5 millones de casos activos. Se habían recuperado de la enfermedad más de 8,5 millones de personas.

Los Estados Unidos no solo son el epicentro de la pandemia, sino que han sufrido casi la cuarta parte de las muertes a nivel mundial y tienen la quinta parte de los casos activos.

El presidente Donald Trump podrá decir lo que quiera, pero en los Estados Unidos estamos ante un fracaso colosal del sistema para hacer frente a una epidemia de esta magnitud.

El sistema de atención médica que padecemos en los Estados Unidos, basado en seguros privados ofrecidos por empresas con fines de lucro, es ineficiente e inhumano. El que no tiene seguro, no recibe atención. Y aun los que tienen seguro –cuyo costo para el asegurado es de cientos o más de mil dólares cada mes– deben pagar de su bolsillo una serie de gastos, copagos, deducibles, llámelo como quiera, con lo cual las aseguradoras garantizan que sus ganancias no mermen.

Desde que el coronavirus llegó a las costas norteamericanas, Trump manejó la epidemia de una manera errática. Pasó semanas comentando que no era peor que la gripe –aunque la Covid-19 tiene un índice de contagio y de letalidad mayor, y todavía no hay vacuna–, y afirmó que no era un problema grave, que la epidemia podría desaparecer por sí sola. El 5 de mayo, dijo en una fábrica de mascarillas sanitarias en Phoenix, Arizona, que la economía debía reabrir “pronto”, aun cuando habría personas “afectadas”.

“No estoy diciendo que todo sea perfecto, y, ¿algunas personas serán afectadas? Sí. ¿Algunas personas serán afectadas gravemente? Sí. Pero tenemos que abrir nuestro país y tenemos que abrirlo pronto”, expresó Trump.

En su recorrido por la fábrica de mascarillas, el mandatario llevaba puestos anteojos de seguridad, pero no usaba mascarilla. En toda la fábrica había carteles instando a las personas a cubrirse la cara en todo momento.

El sistema de salud privado, que no ofrece una protección adecuada a toda la población; la ausencia de una política nacional coherente y uniforme contra la pandemia, la falta de medidas de protección más estrictas, la carencia inicial de pruebas y recursos médicos, y el énfasis en salvar la economía antes que a la gente, causaron los desastrosos resultados actuales. Los Estados Unidos son el país con las peores cifras en todo el mundo, y en el idílico estado de la Florida –como en otros estados de la Unión– la cantidad de fallecimientos es más alta que en toda China. Un desastre nacional. @mundiario