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El nuevo presidente de Bolivia marca distancia con Evo Morales

El economista Luis Arce, quien fuera catalogado como el delfín político del exmandatario, ha señalado que las decisiones las tomará él sin ningún tipo de injerencia. 
El nuevo presidente de Bolivia marca distancia con Evo Morales
Luis Arce y Evo Morales. / Foto de archivo
Luis Arce y Evo Morales. / Foto de archivo

Tras la victoria contundente del Movimiento al Socialismo (MAS) en las elecciones generales del último domingo, el tema que es materia de discusión ahora en Bolivia es si Evo Morales tendrá alguna influencia en el nuevo gobierno de Luis Arce. El economista y catalogado delfín político del exmandatario ha zanjado el asunto de plano. “No va a tener ningún rol en nuestro Gobierno”, ha dicho Arce en una entrevista concedida a la agencia Reuters.

“Él puede venir al país el rato que quiera, porque es boliviano. Pero en el Gobierno yo tengo que decidir quién entra y quién no entra”, añadió. Arce fue ministro de Economía y Finanzas de Morales en dos periodos (2006- 2017 y 2019). Se le ha relacionado como el artífice del crecimiento económico de Bolivia en los últimos años. Con ese antecedente, el MAS lo eligió como el sucesor ideal del expresidente refugiado en Argentina tras haber renunciado a su cargo en 2019 en medio de acusaciones fraude en las elecciones donde buscaba reelegirse por cuarta vez. 

Durante la campaña, la oposición -integrada por Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y la mandataria interina Jeanine Áñez- deslizó la idea de que si Arce ganaba, entonces resultaba cantado el retorno de Morales, quien enfrenta una serie de acusaciones ante la Justicia, algunas por corrupción. Pero, en las últimas horas, el economista -graduado en la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, - pareciera haber adoptado la misma posición que el mandatario ecuatoriano Lenin Moreno tomó en el 2017 al deslindar de su mentor, el expresidente Rafael Correa. 


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“No se sigue el debido proceso en varios casos que él tiene”, señaló Arce sobre la situación legal de Morales. “Lamento que se haya judicializado la política, la derecha ha judicializado la política”, acotó. El flamante presidente boliviano adoptó así una postura de no comentar las acusaciones que pesan sobre Morales debido a que podrían convertirse en pasivos políticos que, ciertamente, podrían generarle problemas en estos primeros días post campaña electoral. 

Lo que Arce sí ha mencionado es sus primeros planes cuando asuma el mando el 14 de noviembre. “Hay que hacer política de austeridad, no hay otra si es que no hay creación de ingresos suficientes para cubrir el gasto corriente”, señaló. En la reciente campaña, el electo mandatario llevo un mensaje de realizar mayores gastos sociales para combatir el efecto de la Covid-19 en Bolivia. De hecho, una propuesta clara que lanzó fue la entrega de bonos a las familias más vulneradas por la pandemia. 

La hoja de ruta trazada por Arce, quien dijo que los bonos no afectarían a la inversión pública, necesariamente tiene que ir acompañada de sostén político no solo a nivel interno, sino externo. Por eso mencionó que su Administración buscará un socio estratégico en América Latina para explotar con éxito sus reservas de litio. Una meta, para Arce, es que al termino de su mandato haya una producción valuada en 2.000 millones de dólares.

En ese contexto, el economista no descartó un acercamiento con Estados Unidos. “Si ellos quieren establecer con nosotros una relación, lo único que pedimos como requisito es que se nos respete de igual a igual”, apuntó Arce. La Paz y Washington rompieron relaciones diplomáticas por obra de Evo Morales. Con el líder indígena fuera del poder y con una posición moderada mostrada por Arce, posiblemente Bolivia tenga alguna oportunidad de restablecer su lazo bilateral con EE UU, donde la candidatura del demócrata Joe Biden representa esa cruzada por repotenciar la cooperación con América Latina, asunto abandonado por la Administración de Donald Trump. @mundiario