Miami, epicentro del fraude a la salud pública en EE UU

Un sanitario levantado un informe. / Pixabay
Un sanitario levantado un informe. / Pixabay

En el año fiscal 2020-2021, casi 200 personas fueron acusadas de estafar al sistema de salud en el Sur de la Florida.

Miami, epicentro del fraude a la salud pública en EE UU

La célebre serie televisiva de los años 80 Corrupción en Miami (Miami Vice en inglés), en la cual dos detectives combatían el crimen en la ciudad floridana, no parece perder vigencia.

Miami no ha dejado de ser un importante centro de venta y consumo de drogas ilegales. Y además otro delito grave, el fraude al Medicare, el sistema de salud pública para personas de la tercera edad y para discapacitados, sigue llenando los bolsillos de delincuentes que disfrutan de un estilo de vida opulento y ostentoso.

La capital del fraude

“Miami se conoce como la capital del mundo del fraude al Medicare”, afirmó el pasado octubre Max Rothman, presidente y director ejecutivo de la Alliance for Aging (Alianza para la Tercera Edad) en los condados floridanos de Miami-Dade y Monroe. La Alianza (como se le conoce popularmente) es una organización privada que ayuda a las personas de la tercera edad a recibir servicios del complicado sistema médico estadounidense, aunque la ayuda en muchos casos puede tardar años en llegar a los beneficiarios.


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El fraude al Medicare ocurre en toda la nación, pero en Miami está tan extendido que ha convertido al Sur de la Florida en el epicentro del delito en Estados Unidos.

En el año fiscal 2020-2021, entre el 1 de octubre de 2020 hasta septiembre de 2021, el Distrito Sur de la Florida (donde se encuentra Miami) estuvo a la cabeza en acusaciones de fraude al sistema de salud en todo el país. En ese lapso, 196 personas fueron acusadas de fraude al Medicare. Estos acusados facturaron unos 2.200 millones de dólares al Medicare, que les pagó aproximadamente 488 millones de dólares.

Como ejemplo de la magnitud de este tipo de fraude, leemos en el diario miamense El Nuevo Herald que en abril de 2019, Phillip Esformes, un empresario del negocio de la salud en Miami Beach, fue declarado culpable de 20 cargos de fraude. Esformes había facturado al Medicare la increíble cantidad de mil millones de dólares por servicios que los pacientes ni recibieron ni necesitaban. Lo sentenciaron a 20 años de cárcel y a devolver 44 millones de dólares al Medicare.

Muchos de estos delincuentes suelen vivir en condominios de lujo frente al mar o en palacetes en los suburbios del Sur de la Florida, y conducen automóviles caros como Lamborghini y Rolls Royce. El extendido fraude al Medicare, entre otros delitos muy lucrativos, como la venta de drogas, ofrece a los pillos una existencia de potentados en Miami, que se ha convertido en una ciudad muy costosa, más cara que muchas capitales europeas, incluida Madrid.

Un fraude fácil de realizar

“El fraude al Medicare es muy atractivo para los criminales porque es lucrativo y fácil de llevar a cabo”, afirmó Kirk Ogrosky, que supervisó el primer equipo de prevención de fraude al Medicare en el Sur de la Florida y actualmente trabaja en un bufete en Washington.

El fraude al sistema médico es una hidra de Lerna difícil de exterminar, debido a que en Estados Unidos la medicina es un negocio privado. El Medicare no es en realidad un sistema de atención médica, sino una bolsa de dinero del gobierno federal, que paga las facturas que recibe de las clínicas y otras empresas de salud privadas. Un individuo o varios individuos audaces e inescrupulosos reciben del gobierno todas las facilidades para montar una clínica o una agencia privada de cuidados de la salud, a través de las cuales facturarán al Medicare por servicios que en realidad no prestan. Basta con conseguir nombres y números del Medicare de pacientes desprevenidos –casi siempre ancianos– para enviar al gobierno cuentas millonarias por servicios que los pacientes jamás recibieron.

A pesar de los esfuerzos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y otras agencias gubernamentales, el fraude al Medicare en el Sur de la Florida no da señales de disminuir. Las autoridades atrapan a decenas de delincuentes, pero otros sujetos ambiciosos enseguida ocupan su lugar. Como en la serie televisiva de los años 80, la corrupción sigue plagando a Miami.


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