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Mauricio Claver-Carone, nuevo presidente del BID: “No permitiré otra década perdida para la región”

Será una pieza fundamental en el organismo para incrementar la influencia y la expansión financiera de Estados Unidos en América Latina, donde la primera economía del mundo busca desplazar la creciente influencia de China.
Mauricio Claver-Carone, nuevo presidente del BID: “No permitiré otra década perdida para la región”
Mauricio Claver-Carone, asesor para América del presidente de EE UU, Donald Trump, y ahora presidente electo del Banco Interamericano de Desarrollo / Infobae.
Mauricio Claver-Carone, asesor para América del presidente de EE UU, Donald Trump, y ahora presidente electo del Banco Interamericano de Desarrollo / Infobae.

Durante décadas, América Latina y el Caribe ha sido una región expuesta a la volatilidad del mercado y a la negligencia política de los regímenes autoritarios que hacen del poder un negocio en lugar de un servicio público por el bienestar de sus poblaciones. Pese a que los organismos multilaterales que canalizan el poder financiero regional para crear proyectos generadores de bienestar económico y social, son influenciados por los Gobiernos latinoamericanos y por el de Estados Unidos, la ineficiencia en la administración de los recursos y las riquezas derivadas del flujo de materias primas que creó una poderosa bonanza en la región, dilapidó toda una era de potencial bienestar convertida en un período de excesivo gasto irresponsable de esos gobiernos.

Es por ello que Mauricio Claver-Carone, hasta ahora asesor para las Américas del presidente de EE UU, Donald Trump, defiende su elección como nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y asegura que dedicará su gestión a “evitar que la región se enfrente a otra década perdida”.


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Esto implica que la nueva gestión de ese organismo, encargado de financiar los proyectos de infraestructura y de inversiones para potenciar las economías de los países latinoamericanos y caribeños, podría basarse en diseñar nuevos modelos de diversificación económica mucho más allá del tradicional sistema extractivista y de comercialización de materias primas, del cual dependen muchos países de la región por la conexión de sus exportaciones con su principal comprador; China. 

La “década perdida” a la que se refiere Claver-Carone ha sido el período comprendido entre 2010 y 2020, donde la economía de América Latina en su conjunto ha perdido fuerza y crecimiento hasta en un 2%, siendo la región que sufrirá la recesión más grave por el shock de la pandemia de coronavirus. En esa década, los gobiernos de la región estimularon sus gastos fiscales sin crear fondos de ahorro que les permitieran amortiguar los impactos de los vaivenes del mercado del oro, plata, cobre, bronce, aluminio, petróleo, y otros commodities. 

En una entrevista con la agencia EFE, el funcionario de origen cubano describió este pasado lunes el proceso que lo llevó a convertirse en el primer estadounidense al frente de ese organismo y las perspectivas de su gestión, que anticipó será solo de cinco años. 

Las reticencias en torno a la Administración de Donald Trump por su influencia ejercida en la votación del BID para poner al frente del organismo a un experimentado lobbista de su Gobierno, se han disipado ante la positiva percepción que hay sobre la gestión de Claver-Carone, quien será una pieza fundamental en el organismo para incrementar la influencia y la expansión financiera de Estados Unidos en una región donde la primera economía del mundo busca desplazar la creciente influencia comercial, tecnológica y diplomática de su máxima rival, China, la segunda economía más importante del globo y un actor crucial en la arquitectura económica de la convulsa América Latina. @mundiario