Massa y Milei protagonizan un duro duelo en su primer debate por la presidencia de Argentina
Patricia Bullrich, la candidata de la derecha tradicional argentina, ha ganado confianza en la segunda mitad del cara a cara, aunque sigue en tercera posición en los sondeos.
El primer debate presidencial en Argentina concluyó sin un claro ganador, pero con un enfoque profundizado en la difícil situación económica del país. Los candidatos abordaron temas económicos, y aunque el candidato ultraliberal, Javier Milei, no sobresalió en esta área, su posición como favorito en las encuestas le permitió evitar riesgos y mantener la calma durante el debate. Milei sobrevivió el primer encuentro.
El debate se llevó a cabo en la ciudad de Santiago del Estero, en la provincia homónima, y presentó a los cinco principales candidatos presidenciales: el outsider Milei; el abanderado del peronismo Sergio Massa; la candidata de la derecha tradicional Patricia Bullrich; la líder del espacio a la izquierda del peronismo Myriam Bregman y el gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. La economía fue uno de los temas centrales de discusión, con los opositores atacando a Massa por los malos resultados económicos durante su mandato como ministro de Economía.
Massa se defendió de las críticas en lugar de reconocer los errores de su Ejecutivo pese a haber pedido “perdón” a los votantes, atribuyendo la crisis económica a factores externos como la deuda acumulada durante el Gobierno de Mauricio Macri, la intervención del Fondo Monetario Internacional y la evasión fiscal. Propuso una serie de medidas, incluida la creación de una moneda digital y leyes de blanqueo, además de penas de cárcel para los evasores fiscales. También mencionó la posibilidad de convocar a un gran acuerdo nacional si llega a la Casa Rosada.
Por otro lado, Javier Milei, conocido por sus opiniones económicas ultraliberales, fue criticado por su propuesta de dolarización. Bullrich advirtió que Argentina no tiene los dólares necesarios para implementarla, mientras que Massa señaló que solo tres países en el mundo han adoptado ese modelo: “Zimbabue, Ecuador y El Salvador”. Milei fue atacado por sus vínculos con el poder económico, y Bregman lo comparó con un “gatito” (Milei se identifica con el león) y lo acusó de “ensuciar la palabra libertad” al negar que el número de víctimas de la dictadura sea en realidad de 30.000 personas.
El formato del debate, que limitó las interrupciones y cruces entre los candidatos, no permitió discusiones profundas. Los candidatos gastaron sus turnos de réplica principalmente en el bloque económico, donde se sienten más cómodos. Los candidatos menos destacados en las encuestas, Bregman y Schiaretti, no lograron entrar en la contienda principal.
En el segundo bloque del debate, centrado en la educación, Patricia Bullrich ganó algo de confianza, mientras que Milei perdió terreno al explicar su polémica propuesta de vouchers educativos.
El debate también incluyó una discusión sobre derechos humanos, donde Milei expresó opiniones negacionistas sobre la dictadura argentina, generando controversia. El público pudo elegir temas de discusión, y este fue uno de los puntos más disputados.
El próximo debate presidencial está programado para el 8 de octubre en Buenos Aires, siendo la última oportunidad para los candidatos de enfrentarse antes de las elecciones del 22 de octubre. Si ninguno de ellos gana con el 45% de los votos o con el 40 % a una distancia de al menos 10 puntos del segundo, los dos candidatos más votados pasarán a una segunda vuelta electoral. @mundiario