Buscar

Maduro asegura que el dólar “nunca” será la moneda oficial de Venezuela

Aunque la realidad económica es evidentemente desordenada, desigual y desgastante en un país donde quien no posee dólares no puede sobrevivir, el presidente (de facto) percibe el fenómeno del billete verde como un “alivio comercial”.
Maduro asegura que el dólar “nunca” será la moneda oficial de Venezuela
maduro_conferencia_prensa.jpg_1718483347
El presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro / Prensa Presidencial, Telesur.

En el país más inestable del continente americano, las reglas y principios básicos de la economía son puestos a prueba y, de hecho, son totalmente tergiversados por el caótico fenómeno de un sistema donde coexisten dos monedas; una destruida por la hiperinflación inducida desde el Banco Central, y otra que, aunque alivia las finanzas de un sector de la población, tampoco escapa de la especulación y la pérdida de rendimiento, pues lo más sorprende es que esa segunda moneda es la divisa de reserva mundial. 

Y es que el presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró este pasado martes que el dólar no será “nunca” la moneda oficial del país, pese a que esta moneda extranjera predomina en el mercado nacional y ya abarca el 70% de las transacciones diarias de los venezolanos, aunque ha profundizado la desigualdad socioeconómica de una población cuyo 96% sufre pobreza de ingresos y cuyo 71% vive en situación de pobreza extrema, todo esto en el marco de una salvaje hiperinflación que hace que los precios aumenten un 50.000% anual y más del 40% mensual.


Quizás también te interese:

Maduro asoma la posibilidad de un referéndum revocatorio a su Gobierno para 2022


“En Venezuela no hay una dolarización de la economía porque la moneda oficial no es y no va ser nunca el dólar, ni otra moneda extranjera. En Venezuela lo que hay es mecanismos de una economía de resistencia”, aseguró el mandatario socialista, desconocido y calificado de dictador por más de 50 países, en una rueda de prensa en el Palacio de Miraflores, Caracas.

Aunque el ilegítimo presidente venezolano busque expandir esta matriz de opinión tanto dentro como fuera del país, la realidad es que la moneda nacional -el bolívar- fue pulverizada por la saturación de oferta de dinero con la que el Banco Central de Venezuela inundó la economía sin respaldo en oferta de producción de bienes y servicios, lo cual incrementó la demanda, acentuó la escasez y generó una espiral especulativa que provocó un aumento desmedido de los precios en bolívares hasta el punto en que esa moneda se volvió insostenible, inviable y ya prácticamente en desuso, pues la población la reemplazó por el dólar ante la evidente dolarización del sistema de precios en toda la red comercial y empresarial del país.

El problema estructural es que en Venezuela solo el 20% de la población tiene acceso a ingresos en dólares, mientras que el 80% restante, entre ellos más de 9 millones de empleados públicos, perciben ingresos en bolívares totalmente devaluados con los que apenas pueden comprar el 1% o menos de la canasta básica alimentaria. En noviembre, los venezolanos necesitaron un presupuesto mínimo de 240 dólares para comprar sus alimentos de solo 30 días para una familia de cinco personas, según el instituto Cendas (Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros). Permitirse esa cantidad es literalmente un lujo para más de 24 millones de venezolanos. Solo 6 millones de personas en el país pueden tener acceso a ese nivel de ingresos. 

A pesar de ese complejo contexto de desigualdad absoluta, Maduro valoró como “positivo” que las transacciones en dólares hayan servido como “válvulas de escape” ante la crisis que vive el país, dijo sin ningún tipo de empatía en su rueda de prensa.

Del 20% de la población venezolana que tiene acceso a dólares, ya sea en efectivo o a través de cuentas bancarias estadounidenses o procesadores de pago electrónico, solo el 10% posee ingresos superiores a los 500 dólares mensuales, mientras que el otro 10% apenas ingresa un promedio de 100 dólares al mes o incluso menos, lo cual tampoco cubre la totalidad de la canasta básica, situada en una media de 300 a 400 dólares sin incluir gastos no necesarios, como ropa, dispositivos electrónicos, autos, teléfonos, etc. 

Por lo tanto, aunque la realidad económica es evidentemente desordenada, desigual y desgastante en un país donde quien no posee dólares no puede sobrevivir, Nicolás Maduro percibe el fenómeno del billete verde como un “alivio comercial” sin admitir que ha agravado la crisis social de los venezolanos y sin ceder posiciones en cuanto a liberar el uso del dólar o negociar una posible dolarización formal de manera inicial con capitales extranjeros, pero las sanciones de Estados Unidos reducen esa posibilidad casi a cero. 

Al ser preguntado por un grupo de periodistas durante una reunión con la prensa en la sede de Gobierno sobre la posibilidad de implementar una paridad cambiaria 1:1 del bolívar con el dólar o iniciar los procesos para dolarizar formalmente la economía venezolana en 2021, el mandatario evadió el tema y solo se limitó a decir que seguirá “defendiendo” el bolívar, aunque ya es una moneda simbólica en una Venezuela donde, paradójicamente, hay más dólares circulantes (US$2.500 millones) que bolívares (equivalentes a US$800 millones). @mundiario