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Luto en EE UU por el congresista John Lewis, ‘un santo que caminó entre nosotros’

El representante demócrata fue un luchador durante su vida por la igualdad racial, y abogó además por los derechos de los gays y de los inmigrantes.

Luto en EE UU por el congresista John Lewis, ‘un santo que caminó entre nosotros’
John Lewis. / Imagen TV NBC
John Lewis. / Imagen TV NBC

El congresista demócrata John Lewis, un auténtico héroe norteamericano, falleció el viernes 17 de julio, a los 80 años, víctima de un cáncer pancreático.

Lewis fue un líder en la lucha por los derechos civiles. Fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el 5º Distrito Congresional del estado de Georgia desde 1987 hasta su muerte.

Nació el 21 de febrero de 1940 en el pueblo de Troy, en el estado sureño de Alabama, hijo de agricultores. Hasta los seis años de edad, solo había visto a dos personas de la raza blanca. Más adelante visitó el pueblo con más frecuencia, y experimentó el racismo y la segregación. Cuando viajó a otras ciudades, ganó más conciencia de la plaga de la discriminación que sufrían (y todavía sufren) los afroamericanos en una sociedad construida sobre el despiadado fundamento de la esclavitud.

Desde muy joven, Lewis se incorporó a la lucha contra el racismo, que asumió con una firme postura pacifista. Su oposición a la violencia no lo libró de la brutalidad de la policía y de los racistas, de la que fue víctima varias veces.

En 1961, fue uno de los 13 Freedom Riders originales, siete jóvenes blancos y seis negros que viajaron de Washington a Nueva Orleans en un desafío a la política segregacionista de varios estados sureños, donde estaba prohibido que los pasajeros de distintas razas se sentaran juntos en el transporte público.

Los jóvenes recibieron palizas a manos de turbas de racistas y fueron arrestados varias veces por la policía, pero no cejaron en su heroico empeño por la igualdad racial.

Lewis fue el primero en ser agredido, cuando trató de entrar en un baño solo para personas de la raza blanca en Rock Hill, Carolina del Sur. Dos hombres blancos lo golpearon en la cara y en las costillas. En Mississippi, estuvo preso por 40 días. Y en Birmingham, Alabama, los racistas los atacaron con bates de béisbol, cadenas y piedras. Pero Lewis y sus compañeros no se rindieron.

Lewis participó en la Marcha a Washington en 1963, cuando el reverendo y líder por los derechos civiles Martin Luther King pronunció su famoso discurso Tengo un Sueño.

En marzo de 1965, estuvo a la cabeza de 600 manifestantes que cruzaron el puente Edmund Pettus, en Selma, Alabama, en una marcha hacia Montgomery contra el racismo. La policía estatal los esperaba al otro lado del puente, y cuando los manifestantes se negaron a dispersarse, los agentes los atacaron con sus porras. Lewis sufrió una fractura del cráneo; las cicatrices le quedaron por el resto de su vida.

En 1986 fue electo como representante al Congreso nacional por el 5º Distrito de Georgia. Fue reelecto 16 veces. Su trayectoria en la Cámara se distinguió por sus ideas liberales, en pro de la justicia social y de la igualdad racial. También abogó por los derechos de los gays y de los inmigrantes, y por un seguro nacional de salud. Se opuso a la guerra de Irak, fue un crítico del presidente George W. Bush y apoyó la elección de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos.

John Lewis fue un héroe de valor inquebrantable en la larga lucha por la igualdad y la justicia, por una sociedad libre de la vergonzosa y devastadora herencia de la esclavitud y la discriminación, una lucha que aún no ha concluido. El sábado 18 de julio, en una marcha por la paz en Brooklyn, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, dijo que John Lewis “hizo mucho por cambiar a esta nación, y nunca se detuvo”. Fue, declaró De Blasio, “un santo que caminó entre nosotros”. @mundiario