Luhmann y las mañaneras

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. RR SS.
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. / RR SS.
Resulta interesante revisar la función de las conferencias mañaneras del presidente de México a la luz del análisis que Luhmann realiza sobre la función de los medios en su texto La realidad de los medios de masas.
Luhmann y las mañaneras

Niklas Luhmann es uno de los sociólogos más consistentes del siglo XXI. Falleció el 6 de noviembre de 1998 a los 71 años. Creador de la teoría de sistemas, es uno de los pensadores más lúcidos sobre el funcionamiento de las sociedades. Por eso resulta particularmente interesante revisar la función de las conferencias mañaneras del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a la luz del análisis que Luhmann realiza sobre la función de los medios en su texto La realidad de los medios de masas.

Veamos brevemente cinco aspectos básicos que apunta el autor.

Principal fuente de conocimiento

En primer lugar, para Luhmann los medios de comunicación para las masas constituyen la principal fuente de conocimiento de las sociedades. Son el espejo en el que nos miramos, evaluamos y aprobamos o reprobamos. De hecho, afirma enfáticamente que son prácticamente nuestra única posibilidad de conocer al mundo: Lo que sabemos sobre la sociedad y aun lo que sabemos sobre el mundo, lo advertimos a través de los medios de comunicación para las masas.

Todos los medios de comunicación cumplen con esta función, sin importar que tan objetivos e imparciales se digan o no, si son explícita o implícitamente religiosos, místicos, militantes, etc. Incluso el medio más parcial y tendencioso que podamos encontrar cumple con esta función. Y esa es, precisamente, la función principal de las mañaneras. El propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado en más de una ocasión que el objetivo de las conferencias mañaneras es el de constituirse en la principal fuente de conocimiento público sobre el hacer de su gobierno y el ánimo que lo impulsa.

Luhmann señala que deberá entenderse por medios de comunicación de masas, todas aquellas disposiciones de la sociedad qué sirven, para propagar la comunicación, de medios técnicos de reproducción masiva. Es decir, un medio es un canal de distribución masiva de contenidos merced a la tecnología independientemente de quien participe o no. Y esto es lo que hemos constatado en las mañaneras en las dos ocasiones en que AMLO no ha podido participar por haber salido positivo a COVID. Con Olga Sánchez Cordero o Adán Augusto López las mañaneras han cumplido con la misma función que cualquier otro medio de comunicación.

Una realidad aparte

Gracias a la tecnología empleada para distribuir de manera masiva contenidos, no es necesaria la interacción presencial entre el emisor y el receptor en la producción y consumo de medios. Los medios se dedican a generar la información que ellos mismos consideran relevante para su público, pero sin la participación de los receptores-consumidores de información.

Por ello Luhmann concluye que los medios realizan una construcción propia de la realidad, esperando que sea de interés a su hipotético público; pero es una construcción unilateral. Por eso hay tanta variedad, estilos y políticas editoriales como medios de comunicación existen. Como en la casa de los espejos, cada medio acentúa o matiza, esconde o destaca los rasgos que reflejan una parte de la realidad. Las mañaneras constituyen también un espejo particular y peculiar de la realidad social y política de México. Y por eso también AMLO se la pasa señalando en su mañanera a otros medios que reflejan una realidad con la que no coincide.

Receptores selectivos

Así como los medios seleccionan y procesan la información que consideran de interés para sus posibles consumidores; los consumidores eligen qué información consumen de qué medio, en qué momento y condición. Los receptores tienen el poder de leer, ver, escuchar sintonizar, dar me gusta o no me gusta a la información y medio que esté a su alcance.

Aún con la incidencia de los algoritmos, las audiencias usan su capacidad de elección. Los receptores eligen en qué espejo desean mirarse o mirar al otro. Esto significa, por ejemplo, que quienes ven las mañaneras es porque así lo eligen, independientemente de la intención que tengan para ello. Cuando un receptor decide conectarse con un emisor es el momento en que se cierra el círculo de la comunicación, independientemente de que los receptores busquen en los medios que consultan argumentos a favor o en contra de sus juicios previos.

La realidad de los medios

Los medios son observadores de la realidad, pero no tienen capacidad de reflejarla en su totalidad con todas sus tonalidades y matices. Por eso seleccionan un fragmento de ella y la proyectan como totalidad. La realidad que presentan los medios es la interpretación de un fragmento de la realidad; pero este fragmento se sustenta en su capacidad de lograr coherencia al momento de argumentar su propia causalidad histórica.

En otras palabras, los medios son un espejo que refleja una parte específica de la realidad que sustenta con sus propios datos para presentarla como la realidad total y objetiva. Por ejemplo, cuando sucede un temblor, los medios recuerdan los temblores pasados para argumentar su postura editorial, cualquiera que ésta sea. Los medios elaboran una especie de duplicado de la realidad, por ello hay tantas versiones de la realidad como medios de comunicación, incluyendo a la mañanera.

La memoria como justificación de la realidad

Esta memoria selectiva es el fundamento que justifica la versión de la realidad que cada medio construye. Es a lo que Luhmann se refiere cuando señala la coherencia para argumentar la propia causalidad histórica.

Por ejemplo, si un medio quiere criticar una política de gasto social recuerda el desastre económico de los sexenios de Echeverría y López Portillo, sin entrar en un análisis contextual ponderado; pero si lo que se pretende es defender lo contrario, una política de gasto social, entonces se recuerda la enorme desigualdad social que han producido las políticas privatizadoras. Cada medio tiene y maneja sus propios datos.

Por ello, no es gratuita la recurrencia a la historia por parte de López Obrador. Desde su perspectiva, la necesidad de impulsar la 4T tiene un claro e indiscutible sustento histórico: la desigualdad social a la que ha conducido la corrupción y el modelo neoliberal de los últimos treinta años. AMLO tiene tan resueltas las inconsistencias que pueden resultar de la participación de la memoria en su lectura de la realidad, que cada política pública y decisión política la argumenta y explica con algún dato o ejemplo histórico.

Nos guste o no, las mañaneras se diferencian de los otros entes de la sociedad y tienen la capacidad de utilizar una particular memoria histórica como sustento de la realidad y proyección de las políticas públicas que promueve el gobierno de López Obrador. Ese es su específico criterio editorial. Acaso esto sea una de las explicaciones de la fuerza narrativa de su Cuarta Transformación y del impacto político que hasta ahora ha logrado AMLO. Por lo pronto, de acuerdo con Luhmann queda claro que AMLO logró construir un potente medio de comunicación de masas. Las conferencias mañaneras parecieran una inédita modalidad de la nueva lucha política dentro de un régimen democrático. @mundiario

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