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Kahhat: "Trump pondrá los resultados de la elección en EE UU en manos de la Corte Suprema"

MUNDIARIO entrevista al analista internacional Farid Kahhat sobre las elecciones presidenciales en Estados Unidos donde la disputa entre Donald Trump y Joe Biden es de pronóstico reservado de cara al 3 de noviembre. 
Kahhat: "Trump pondrá los resultados de la elección en EE UU en manos de la Corte Suprema"
Farid Kahhat analiza las elecciones en EE UU. - RR SS
Farid Kahhat analiza las elecciones en EE UU. - RR SS

La campaña electoral en Estados Unidos entra a sus semanas decisivas. El presidente Donald Trump y su rival demócrata Joe Biden protagonizaron la noche del martes el primero de los tres debates en los que buscarán, ambos por separados, ser vistos como la mejor opción para liderar a la primera economía del mundo en los próximos cuatro años. Se enfrentan la continuidad y la renovación en la Casa Blanca. La meta es alcanzar la victoria el 3 de noviembre. Frente a este panorama, MUNDIARIO entrevistó al internacionalista Farid Kahhat (Lima, 1959). El reconocido académico de la Universidad de Austin avisa de que la sociedad norteamericana se polarizará más, pero ello no terminará de repercutir en las tendencias electorales. No descartó que el proceso, finalmente, termine en los tribunales tal como lo plantea Trump.

- ¿Qué balance le deja el primer debate entre Trump y Biden?

- Ambos candidatos no llegaban al debate, digamos, en una situación desigual. El promedio de las encuestas, realizadas por las diferentes consultoras en Estados Unidos, daba cuenta que Biden está por encima de Trump en siete a ocho por ciento. Entonces, era obvio que Trump tenía que, a través del debate, achicar este margen. Dado su estilo, se preveía que salga agresivo como anoche. Creo, sin embargo, que la actitud de Trump también evidenció cierta desesperación.

- ¿En qué sentido?

- Interrumpir constantemente no solo al contrincante sino al moderador, creo que terminó siendo contraproducente para los intereses de Trump y favorable para Biden porque está adelante en las encuestas. Además, el hecho que no se le permitiera al candidato demócrata articular una propuesta le evita, probablemente, digamos, la percepción de que no pudiera hacerlo. Sin embargo, cuando Biden habló, no despertó tanto interés lo que dijo. El desempeño de ambos fue lamentable, sobre todo, el de Trump. Pero sale ganando Biden porque, simplemente, es altamente improbable que este primer debate mueva mucho las encuestas.

- ¿Biden salió airoso a pesar de la agresividad de Trump?

- Sí, pero no por mérito propio y por los errores del rival. No es que Biden haya estado mejor en cuanto desempeño. De hecho, aprovechó el momento cuando le preguntaron a Trump por la revelación sobre el pago de sus impuestos. Pero, en general, en términos relativos, estuvo más a la defensiva.  Tuvo la ventaja, creo yo, de que, en más de una ocasión, a comparación de Trump, habló directo a la cámara que es una forma simbólica de dirigirse a la población. Tampoco era posible que lidiara con una persona como Trump que lo atacó insistentemente.

- Los momentos más tensos entre Trump y Biden fueron cuando debatieron sobre la violencia racial y el impacto de la covid-19 en la economía norteamericana. ¿Las propuestas que lanzaron plantean soluciones a largo plazo?

- En términos de contenidos, que hubo muy poco, dicho sea de paso, lo único que se logró fue presenciar la polarización que ya existía en el electorado, en el sentido de que hay temas que, claramente, a nivel de encuestas fortalecen a Trump y a Biden. La pandemia ayuda a Biden, al igual que el tema del combate al racismo. En cambio, los referidos al manejo de la economía, la política migratoria y la seguridad ciudadana, favorecen a Trump. Este primer debate, creo, no va cambiar este panorama. Cada quien, probablemente, ha logrado mantener su imagen respecto a esos puntos.

- ¿En los dos debates que restan se podría repetir esta retórica de confrontación incesante y hostil?

- Para empezar, no es un hecho consumado que se realicen esos dos debates que restan. Biden, que no tiene nada que ganar en los debates, podría decir que, dado que Donald Trump no respeta las reglas, decide retirarse. No digo que sea lo más probable, pero cabe dentro de lo posible. Si se llegan a dar los siguientes debates, va pasar lo mismo que se presenció el martes, en el sentido que Trump va seguir en desventaja en las encuestas y necesita recuperar terreno, lo cual lo obligará a ir por la ofensiva como la única forma de debate que conoce, pero cabe la pregunta si sus asesores le recomendarán que siga con su actitud agresiva. Probablemente, los próximos debates tampoco cambien las tendencias electorales.

- ¿Los estados de Arizona, Florida, Michigan, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin definirán estas elecciones?

- El sistema electoral norteamericano no está basado en el criterio de un ciudadano, un voto, sino en que el que gana un estado por un voto o un millón de votos, se lleva todos los delegados de ese colegio electoral. En la mayoría de estados es así. Por otro lado, en los estados poblados, donde mayoritariamente votan los republicanos, están subrepresentados en los colegios electorales. En ese sentido, hay estados donde no vale la pena hacer campaña porque se sabe quién lo va ganar. Por ejemplo, los demócratas saben que los republicanos se impondrán en Kentucky, así como los republicanos piensan que los demócratas lo harán en California. Entonces, el tiempo y los recursos hacen que se analice en qué estado se hace campaña para ganarlo. Ahora, cada uno cuenta con preocupaciones distintas. Los estados de la frontera como Arizona tienen un mayor énfasis en el tema migratorio. Algo que no se observa, por ejemplo, en la Florida. Hay que tener un mensaje dirigido a los intereses que tiene cada elector en esos estados.

- El estado de Florida, donde se hará el segundo debate, es visto por Trump y Biden como una oportunidad para captar el apoyo de la comunidad latina. ¿El voto hispano será clave tal como ocurrió en 2016?

- El voto hispano no es del todo homogéneo. En ese sentido, distintos segmentos de la comunidad reciben diferentes mensajes. Por ejemplo, los cubanoamericanos son el principal sector latino únicamente en la Florida, por lo que el tema de la política hacia Cuba y Venezuela les parece importante. Contexto diferente, en cambio, para los mexicoamericanos de estados como Arizona donde el tema migratorio o los socioeconómicos les despiertan mayor interés. Ahora, si uno se remite a los latinos de religión evangélica, tienden apoyar a los republicanos. Nuevamente, entonces, no hay un mensaje que sea atractivo para todos por igual. Eso varia de grupo en grupo.

- En más de una oportunidad, Trump se ha enfrentado con China y la Unión Europea. Biden, en cambio, se ha ofrecido a superar esos impasses al tener una posición conciliadora con ambos. ¿La necesidad de una sólida política exterior, que permita lazos comerciales estables y duraderos para oxigenar la economía norteamericana en esta crisis, puede tener un papel relevante en estas elecciones?

- La política exterior hacia a China no tendrá una variación dramática. Es probable que Biden no utilice sanciones comerciales como principal medio de negociación. Sin embargo, habría que recordar que el tratar de contener el crecimiento de China empezó con Obama, quien adoptó algunas medidas proteccionistas en su momento. No en la misma proporción de Trump, pero lo hizo. Entonces, esperaría que haya un cambio en el tono, es decir, menos agravios, pero no creo que la relación con China sea buena bajo un gobierno de Biden. Probablemente, en términos comerciales, él podría retomar el Acuerdo Transpacífico, que incluye a Perú. Además, no emplearía aranceles como medio de sancionar comercialmente a China. Respecto a Europa, Biden sí tendrá una política más cercana con los aliados históricos de Estados Unidos en ese continente.

- ¿En qué medida puede influir que se trate de deslegitimizar las elecciones por el solo hecho de que el voto por correo será una opción dadas las circunstancias de la pandemia en EE UU?

- Personalmente, Trump miente compulsivamente. Incluso en cosas que no lo benefician necesariamente en términos políticos. Por ejemplo, él habló sobre un fraude cuando ganó las elecciones de 2016. Argumentó que hubo 13 millones de indocumentados que votaron porque su ego no le permitía decir que había ganado la elección por el sistema de colegio electoral, pese a que había perdido por más de dos millones y medio en el voto popular. Entonces, inventó porque, digamos, habían votado tres millones de indocumentados, pero él mismo nombra una comisión para investigar este tema. En 2018 se disolvió dicho grupo porque no llegó a presentar algún informe sobre sus indagaciones. En el caso del voto por correo, hay estudios de Justin Levitt que niegan alguna posibilidad de fraude y, en general, en el sistema electoral norteamericano. Desde 2000 al 2014, todas las elecciones en EE UU durante ese periodo se admitieron mil millones de votos emitidos, del cual los referidos a algún tipo de suplantación era 31 en total. Entonces, no hay evidencia que desate un fraude. Ahora, Trump ha buscado que sus seguidores no voten por correo, cuestión contraria a los demócratas.

- ¿Las elecciones se definirán en los tribunales?

- En el tema de la Corte Suprema, no hay razón de que los republicanos puedan nombrar un juez. Lo pueden hacer. Pero el tema es que ellos mismos dijeron en 2016 que no debían nominar o ratificar jueces para la corte en un año electoral. Ahora, van a nombrar esta jueza Amy Coney Barrett en un tiempo récord antes de que se realicen las elecciones. Van a conseguir una mayoría conservadora de seis a tres. Con el paso del tiempo, la Corte Suprema ha adquirido nuevas competencias y define si tiene jurisdicción para definir algunos casos o no. Ellos pueden declararse competentes o no. Y, sin bien, no son una autoridad electoral, cuando hubo cuestionamientos al resultado de las elecciones del 2000 (George W. Bush derrotó a Al Gore), se pronunció. Parece que, en esta oportunidad, Trump lo hará porque va cuestionar los resultados y pondrá la elección en manos de la Corte Suprema.

- Las tendencias indican que Biden supera a Trump, pero este escenario ya se vivió con Hillary Clinton, quien perdió. ¿Hay alguna probabilidad de que se presente una sorpresa similar a la del 2016?

- En el 2016 hubo diferencias significativas con lo que pasa ahora. En ese entonces, a una semana de las elecciones, el FBI le reinició una investigación a Clinton. Eso le hizo perder tres puntos en una semana y, a la hora de la elección, ganó por el voto popular, pero no los colegios electorales. El escenario ha cambiado y le juega en contra para Trump. La pandemia, los efectos en la economía y la última revelación del New York Times sobre sus impuestos lo han golpeado. Salvo que salga algo de última hora que afecte a Biden, parece que resulta poco probable que se repita lo del 2016. La mayoría de los norteamericanos no aprueban la gestión de Trump. @mundiario