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Juan Guaidó: "Capriles intenta validar el fraude electoral de Maduro"

El chavismo y la oposición buscan darse el jaque mate, pero el segundo no sabe aún cómo hará su próxima jugada. Estados Unidos y la Unión Europea serán clave en la evolución de la crisis venezolana después de diciembre. 
Juan Guaidó: "Capriles intenta validar el fraude electoral de Maduro"
El excandidato presidencial y exlíder principal de la oposición venezolana, Henrique Capriles (der.), abrazando a Juan Guaidó, actual líder opositor y simbólico presidente interino de Venezuela (reconocido por 55 países) / El Nacional.
El excandidato presidencial y exlíder principal de la oposición venezolana, Henrique Capriles (der.), abrazando a Juan Guaidó, actual líder opositor y simbólico presidente interino de Venezuela (reconocido por 55 países) / El Nacional.

Los movimientos en el complejo ajedrez de la política venezolana se aceleran en el lado de la facción que busca implosionar una transición a través de una estrategia o un hecho que funcione como catalizador para una crisis que está totalmente bloqueada. El dilema que hoy enfrenta la élite política enclaustrada en la oposición al régimen comunista de Nicolás Maduro es absolutamente cerrado y contraproducente para el monopolio de intereses que rodean a la cúpula de Juan Guaidó.

Y es que el simbólico presidente interino de Venezuela, reconocido por 55 países, aseguró este pasado jueves que Henrique Capriles, exlíder de la oposición y excandidato presidencial, “intenta validar el fraude electoral de Maduro”.


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Así lo afirmó el actual líder opositor antichavismo (el sesgo ideológico con el cual Maduro y su cúpula justifican su negligencia y corrupción en la gestión de Gobierno) en una entrevista concedida al periódico español El Mundo. 

En esa conversación, Guaidó ratificó la abstención de toda su facción de partidos opositores para las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre, con las que el régimen planea adjudicarse la mayoría absoluta y unilateral de la Asamblea Nacional (Parlamento), órgano a través del cual Guaidó basó legalmente su fuero como presidente interino de la República al autoproclamarse con esa condición invocando el artículo 233 de la Constitución venezolana en enero de 2019.

Dos caras de una misma moneda

Sin embargo, Capriles insiste en que la oposición debe acudir a esos comicios debido a que son una oportunidad para no cederle espacios de poder al régimen de Maduro, al cual considera “autoritario e ilegítimo”. El gran cisma que detonó en toda la gama de sectores opositores es que el ala de Guaidó apuesta por una vía no electoral, sino basada en la presión diplomática, financiera y, en un caso in extremis, militar.

Por su parte, Capriles apuesta por una vía democrática y pacífica enfocada en la negociación con la titularidad de un dominio sobre el Poder Legislativo para así forzar a Maduro a hacer concesiones, aunque en la práctica sea un escenario poco factible, pues en Venezuela ha sido erosionado el Estado de derecho y el Gobierno chavista ejerce el poder de facto con la coacción del monopolio de la fuerza pública y el monopolio del poder jurídico -a través del Tribunal Supremo de Justicia- para anular política, institucional y físicamente a la oposición, entiéndase esto último en el sentido de desalojar a sus diputados del Parlamento tal y como lo hizo el 5 de enero de 2020 al prohibir la entrada de Guaidó y su equipo para abrir el período legislativo de este año, lo cual conllevó a la imposición de un presidente (el diputado Luis Parra, acusado de corrupción en importaciones de alimentos subsidiados) y una junta directiva paralela en la Asamblea Nacional, nombrada discrecionalmente por el chavismo mediante la influencia del poder de Maduro en el sistema judicial. 

¿Negociación como solución a la crisis venezolana?

Las dos figuras más prominentes de la oposición, tras el eclipsamiento de Leopoldo López -mentor de Guaidó y actualmente refugiado en la residencia del embajador de España en Caracas-, no logran consensuar una estrategia mixta que les permita evitar que Maduro cierre el ciclo totalitario de su dominio sobre el Estado venezolano, y al mismo tiempo, lo fuerce a negociar cuotas de poder con la presión y el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea. El chavismo y la oposición buscan darse el jaque mate, pero el segundo no sabe aún cómo hará su próxima jugada. @mundiario