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Guaidó se reunió con militares de reserva para discutir la “reconstrucción” de Venezuela

El limbo político, jurídico, social y económico en el que hoy vive Venezuela terminará cuando se produzca una ruptura en el sistema de influencias, relaciones y monopolios que mantiene a la élite militar bajo control total del país.
Guaidó se reunió con militares de reserva para discutir la “reconstrucción” de Venezuela
El simbólico presidente interino de Venezuela (reconocido por 55 países), Juan Guaidó / Centro de Comunicacional Nacional.
El simbólico presidente interino de Venezuela (reconocido por 55 países), Juan Guaidó / Centro de Comunicacional Nacional.

La crisis de Venezuela es tan compleja, que hasta ahora no existe una salida posible ni factible que no se produzca por la vía militar, pues el Estado venezolano se ha convertido en un monopolio de riquezas, intereses, influencias y recursos financieros en el que se le ha dado participación accionaria y política a la élite armada del país, es decir, a la jerarquía militar que sostiene al régimen de Nicolás Maduro a pesar de la compleja crisis económica y social que causó desde 2014.

Entonces, el panorama es extremadamente complejo por la acendrada disputa por el poder que los dos polos políticos nacionales libran con el objetivo de anularse mutuamente; el gobierno (de facto) de Nicolás Maduro y el simbólico gobierno interino de Juan Guaidó, líder de la oposición.


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El primero cuenta con su poder sostenido en las tres bases que le permiten controlar su monopolio: el petróleo, el oro y la gasolina, los generadores de las rentas con las que la cúpula de Maduro se financia. El segundo posee el respaldo diplomático, financiero y político de Estados Unidos, así como el reconocimiento de la Unión Europea y otros 27 países democráticos.

“Reconstruir la República y recuperar la soberanía es una de las tareas fundamentales que tendrá la Fuerza Armada Nacional (FAN) tras la recuperación del país”. Esta es la premisa con la que Guaidó anunció su más reciente acto estratégico en busca de aglutinar apoyos en el sector que tiene la llave para desbloquear o prolongar indefinidamente la crisis interna: los militares.

Y es que el simbólico presidente encargado de Venezuela se reunió este pasado lunes con los militares de la Reserva Activa de la Fuerza Armada venezolana, a quienes agradeció por “el encuentro y por la lucha, que desde sus trincheras, siguen dando por la libertad de la nación”, según informó el Centro de Comunicación Nacional (la oficina de prensa de Guaidó).

“Yo, como Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional no espero menos de la reserva patriótica, moral y republicana como lo son ustedes: militares de la Reserva Activa. Hoy estamos viviendo uno de los momentos más oscuros de la República, pero nos toca reconstruirla y además recuperar la soberanía, y para eso ustedes serán fundamentales”, afirmó Guaidó.

Sin embargo, el líder opositor realmente no ejerce ningún tipo de control o autoridad sobre el sector militar, pues ese poder lo tiene Maduro debido a que el buró político del Partido Socialista, el Gobierno nacional y la Fuerza Armada se han integrado en una especie de corporación política que controla todos los monopolios de recursos energéticos, financieros, empresas, puertos, industrias e influencias del país.

El líder opositor destacó que “el país está en una situación de guerra porque así lo refleja la migración de más de cinco millones de venezolanos, la destrucción de la economía en un 70%, entre otros indicadores”.

El panorama que busca manejar Guaidó se basa en instaurar una percepción de que el país podría caer en un estado de ingobernabilidad si la crisis económica se agrava por la inacción y la omisión del régimen de Maduro. 

En el encuentro, el también presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento) dijo a los militares retirados que “el cambio en Venezuela pasa por unas elecciones presidenciales libres, justas y verificables; lo cual se ha convertido en una bandera de lucha”. Sobre los comicios parlamentarios del 6 de diciembre, reiteró que “no es una elección, sino un paredón, lo que plantea el régimen”.

Una estrategia sin resultados

Desde 2019, Guaidó ha tratado de detonar una transición de sistema y de poder mediante la negociación y la persuasión de los militares venezolanos, a quienes les ofrece amnistías y garantías legales de que no serán penalmente procesados si intentan ejecutar un golpe de Estado contra Maduro para instalar una junta de Gobierno o un Consejo de Estado que guíe y controle al país rumbo a nuevas elecciones presidenciales con el objetivo de cambiar el modelo político y económico que ha sumido a Venezuela en su actual crisis multisistémica, es decir, en todos los ámbitos de la vida nacional.

“Maduro no va a ceder nada, por eso hay que ejercer la presión en las calles. Como diría el Libertador (Simón Bolívar): ‘vacilar, es perdernos’, por eso este momento es de determinación. Hoy más que nunca necesitamos unificación y unión. No hay transición sin la Fuerza Armada Nacional”, aseguró Guaidó.

El problema de su estrategia radica en que reunirse con militares retirados solo le provee un apoyo político simbólico, pues los mandos medios de la Fuerza Armada sienten descontento contra la precariedad económica creada por el Gobierno de Maduro, pero la estructura piramidal de poder en la jerarquía militar los inhibe y reprime ante cualquier intento de subversión o sublevación contra la autoridad del régimen.

El llamado presidente del Gobierno interino aseguró que sabe y está consciente del “estado depauperado” de la Fuerza Armada, “lo cual es una razón más para no dejar de enviarles mensajes y de ofrecerles las garantías para que se pongan del lado de la Constitución y contribuyan en la transición hacia la democracia”, dijo.

El bloque militar de Maduro

El negocio de la política en el Gobierno de Maduro ha consolidado los monopolios y las rentas del país para dirigirlos a favor de los altos mandos militares que mantienen la cohesión de la Fuerza Armada sobre su respaldo en bloque al régimen garantizando su control territorial del país para suprimir cualquier foco de tensión social ante la crisis.

Por su parte, los representantes de los militares de la Reserva Activa, manifestaron “reconocimiento, apoyo y lealtad” a Guaidó como su “Comandante en Jefe”. También ratificaron su disposición a “seguir luchando por la libertad de Venezuela, así como por su posterior reconstrucción e institucionalización de la FAN”, según el Centro de Comunicación Nacional del simbólico Gobierno interino.

El limbo político, jurídico, social y económico en el que hoy vive Venezuela terminará cuando se produzca una ruptura en el sistema de influencias, relaciones y monopolios que mantiene a la élite militar como una cúpula que domina, mas no gobierna, un país arrastrado por la miseria y la pobreza con origen político en el sesgo del socialismo que pregona el chavismo. @mundiario