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Generación del Bicentenario

Una lección clara y esperanzadora que nos ha dejado esta crisis es que esa generación de jóvenes y adolescentes, que creíamos desapegada y lejana sobre todo de la realidad como sociedad no lo está. 

Generación del Bicentenario
Una mujer en la marcha en la ciudad de Arequipa / Universal TV
Una mujer en la marcha en la ciudad de Arequipa / Universal TV

“La juventud sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere.”
Jean Cocteau

¿Por dónde empezar? Hay tanto que decir sobre lo ocurrido en los últimos días. Pero si una lección clara y esperanzadora nos ha dejado esta crisis es que esa generación de jóvenes y adolescentes, en la cual me incluyo, que creíamos desapegada y lejana sobretodo de la realidad como sociedad no lo está. Y Los que estaban distantes y apáticos no eran precisamente los “chibolos” per se.

Merino ya no es presidente y el país se remece ante la irrupción de lo que muchas personas comienzan a llamar “Generación del Bicentenario”. Es decir, las multitudes de jóvenes y adolescentes (desde universitarios hasta obreros, desde k-popers hasta tiktokers, feministas, comunidad indígena, organizaciones antirracistas, barras de fútbol) que tomaron las calles, a pesar de la pandemia, para enfrentar el desmadre generado por las mafias enquistadas en la política, y de manera especial en el Congreso peruano.

Ahora, El flamante presidente de la República interino, Francisco Sagasti, luego de jurar el cargo ante la Representación Nacional, se ha referido con especial atención a los jóvenes del Perú. Hizo bien en pedir perdón a los familiares de Inti Sotelo Camargo de 24 años y Bryan Pintado Sánchez de 22, fallecidos durante las protestas del pasado fin de semana. En realidad, la juventud está determinando muchos de los procesos políticos y sociales en diversas partes del mundo.

 Luego de la guerra con Chile en el 79, Manuel González Prada, imputando los errores de nuestra clase política de aquel momento por la derrota, pensando en la verdadera reconstrucción nacional, los inquirió con la afamada frase “Los viejos a la tumba y los jóvenes a la obra”; sin embargo, los jóvenes no deben creer que tienen el monopolio de la verdad y de los aciertos. También se equivocan y hasta es propio de su proceso para llegar a una madurez y adultez robustas.

Destacamos con justicia el rol fundamental que sigue jugando la llamada −acertadamente− “Generación Bicentenario”, que no ha dejado las calles y sigue reclamando cambios profundos y, sobre todo, justicia para sus compañeros asesinados y heridos.

Los jóvenes deben ser conscientes de que son muy importantes para el desarrollo del país, pero también de que contamos con la astucia para percatarse que buscarán manipularnos con nuevas marchas creyendo que solo así se consigue sus reclamos. Atentos y mucha cautela.