Fragmentación en la oferta electoral peruana

Cartel de campaña de Verónika Mendoza. / Mundiario
Cartel de campaña de Verónika Mendoza. / Mundiario

Hay 18 candidatos a la presidencia de Perú. / Análisis de las posiciones de la izquierda. 

Fragmentación en la oferta electoral peruana

Se sabe que Verónika Mendoza proviene de Gana Perú y que Juntos por el Perú  tiene  los mismos ideólogos y decálogos que el partido Gana Perú. La diferencia es que si Mendoza hubiera ganado aquellas elecciones en 2011, no habría una “hoja de ruta” ni conversaciones con empresarios nacionales o extranjeros. Y eso es algo que preocupa seriamente.

Se entiende por lógica, y no hay que ser pitonisos para saber que a Verónika Mendoza le interesa enteramente aterrizar su ideología y regresar al 3 de octubre de 1968, al velasquismo, ya que ella quiere cambiar la constitución de 1993, de libre mercado y que promovió el crecimiento, que tuvo facultades legislativas y fue supervisada por los medios de comunicación de ese entonces. Nada de ello ocurrió en la Asamblea Constituyente de 1978, que dio origen a la constitución izquierdista de 1979. Y agregar a eso que aparentemente Mendoza, si llega al gobierno iniciaría un diálogo con el dictador Nicolás Maduro, cuando con los dictadores no se dialoga (clase introductoria de Teoría del Poder) y queda sesgado todo ese mensaje de distancia y contundencia que había dicho días atrás contra el dictador venezolano.

¿Se imaginan las repercusiones para el país si pasaría hacer un diálogo con un dictador? Y no hay que dar más vueltas, Verónika Mendoza no es la progresista o socialdemócrata que ahora nos venden. Seguramente al comienzo se comportaría con cierta moderación (como Chávez), pero ya ineludiblemente vendrían las estatizaciones, los controles de precios, las subidas absurdas de impuestos, la demagogia laboral y la farra fiscal de siempre que acompañan a estos gobiernos marxistas, además de atornillarse en el poder y llenarnos de cubanos.

Analicemos su plan de gobierno, específicamente su plan económico, para que no digan después que son discursos memorizadas contra Verónika Mendoza, de personas que no están con el pueblo, porque claro, con Vero será “un gobierno del pueblo y para el pueblo” frase recóndita de Hugo Chávez. En su discurso sobre la economía, Veronika Mendoza ha propuesto dos bonos de 800 soles cada uno, en agosto y setiembre, a un costo fiscal de 15.000 millones de soles. Eso supone diez millones de beneficiarios, muchos más de los que han perdido sus empleos o han visto mermados sus ingresos. A futuro, esos bonos se transformarían en un Ingreso Básico Universal, haciendo permanente (y más grande) el gasto.

También ha propuesto créditos baratos para las mypes y los pequeños agricultores, con garantías estatales, y la creación de un Banco de Fomento Rural y Agrario. Nuestra experiencia con la banca de fomento ha sido pésima. Le costó miles de millones al fisco a fines de los años 80 del siglo pasado, y fue una de las causas de la hiperinflación. Las metas de expansión del crédito, por otro lado, son una invasión de la autonomía del Banco Central de Reserva, tanto como la propuesta de reducir la tasa de interés de referencia a cero.

Y la pregunta de cajón es: ¿cómo piensa financiar tantos bonos, garantías y subsidios? Su simple respuesta es cobrar las multimillonarias deudas tributarias de las grandes empresas. Pero hay un factor que se le olvida decir, y es que esas deudas están en litigio. Olvida también decir si va a respetar el debido proceso o piensa cobrarlas arbitrariamente. Quizás el fisco no tenga razón y el financiamiento soñado no exista.

Por otro lado tenemos a un ultraizquierdista llamado Pedro Castillo, recordado por la marcha de la Huelga Magisterial, en el 2017, que duró 65 días, y en la cual tuvo notoriedad por su participación, y por su radicalismo en ideales y pensamientos. Es la izquierda radical en todos sus términos. Es el candidato que ha minado la campaña de Verónika Mendoza en el centro y el sur del país. Un total desconocido para la gran mayoría de limeños pero que, con una campaña silenciosa, ha logrado superar a Julio Guzmán en muchas de las últimas encuestas y amenaza con seguir quitándole votos a la candidata de Juntos por el Perú. Durante su participación en la huelga magisterial del año 2017, Pedro Castillo fue señalado como miembro del Movadef, un movimiento relacionado a Sendero Luminoso, algo que fue corroborado por los agentes de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote).

El plan de gobierno de Perú Libre es de lejos el más radical. Es castrismo puro, de cepa antigua. Propone una nueva Constitución para pasar a un “Estado nacionalizador” que se reserve el manejo de recursos estratégicos. Anuncia una estatización masiva de la economía peruana: “estatización o nacionalización de los principales yacimientos mineros, gasíferos, petroleros y centros energéticos… como Yanacocha, Antamina, Toromocho, Marcona, Cuajone, Quellaveco, Toquepala. El yacimiento gasífero de Camisea, los pozos petroleros, refinerías y centrales hidroeléctricas, también. Los principales servicios como los corredores aéreos, aeropuertos, ferrocarriles, puertos, carreteras, servicio de pensiones, deben ser recuperados y usufructuados en beneficio directo de todos los peruanos”.

Habrá una contraloría para las empresas privadas, y los sindicatos participarán en el gobierno. “Los Tratados de Libre Comercio (TLC), Alianza del Pacífico (AP), Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), entre otros, nos han convertido en una colonia comercial, y serán anulados”. También será anulada la libertad de prensa. El plan advierte: “El socialismo no aboga por la libertad de prensa, sino por la prensa comprometida con la educación y la cohesión de su pueblo”. Sin libertad económica y sin libertad de prensa, la democracia sucumbe. Es el proyecto comunista ortodoxo. Pedro Castillo ya anunció que disolvería el Tribunal Constitucional, por sí y ante sí.

Marx escribió que la historia se repite dos veces, una vez como tragedia y la otra como farsa. Gran parte de este programa lo ejecutó Velasco hace 50 años, hundiendo al país en una crisis económica que nos hizo perder la carrera con Chile. Recién el 2006 recuperamos el PBI per cápita de 1975. Perdimos 30 años. No hay memoria histórica, y la responsable de eso es la educación peruana, en manos precisamente de un sindicato del que Castillo es su expresión extrema. Los textos de economía y de historia no explican lo ocurrido y los maestros no han sido capacitados en economía social de mercado. @mundiario

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