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El FMI llama a los países latinoamericanos a no retirar las ayudas a sus poblaciones por la pandemia

Al ser el FMI un organismo que dispone de 1 billón de dólares en reservas de capital para otorgar préstamos a los gobiernos a fin de ayudarlos a paliar los efectos de la crisis del coronavirus, su rol en la cobertura de créditos flexibles a países como Colombia, México, Perú y Ecuador será fundamental.
El FMI llama a los países latinoamericanos a no retirar las ayudas a sus poblaciones por la pandemia
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Un mercado popular de frutas y verduras en Lima, Perú / El País.

Si algo ha quedado claro en este convulso 2020, el año más perjudicial para la humanidad en el siglo XXI, es la profunda desigualdad económica y social que persiste como un flagelo creciente en el mundo a pesar de la modernidad y la globalización de la que nuestra civilización se jacta. No ha habido organismo, polo de poder, político o Gobierno que sea capaz de contribuir significativamente a la solución de las distorsiones estructurales que la pandemia de Covid-19 ha ocasionado en las regiones más vulnerables y pobres del planeta, especialmente de una que no debería estar en su actual situación por estar ubicada en el hemisferio con más desarrollo global; Occidente. Se trata de la agitada América Latina.

“No se debe resolver un problema pequeño creando uno mayor”, así inició de forma taxativa una entrevista concedida al diario El País la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, encargada de administrar el máximo órgano prestamista del mundo. 


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En medio de la segunda ola del brote mundial de coronavirus y en pleno inicio de los procesos de vacunación antes de lo previsto en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, la jefa del FMI llama a los países latinoamericanos que aún tienen margen de maniobra fiscal (México, Chile, Perú y Colombia) a hacer más: “Úsenlo”. 

La sugerencia de esta economista búlgara es simple: “agilicen y expandan el gasto público, gasten todo lo que puedan”. La preocupación central no es la liquidez o el nivel de deuda, sino la cobertura del gasto público para que las ayudas económicas y sociales permitan una recuperación del consumo antes de que las familias colapsen por falta de ingresos para subsistir.

“Hay un riesgo real de que en muchos países la recuperación de 2021 y 2022 sea en forma de K, con los más formados, generalmente vinculados a lo digital, volviendo rápidamente (a la situación previa a la crisis) y los menos formados y menos conectados digitalmente quedándose atrás”, explicó Georgieva.

Este argumento es el principal factor de la desigualdad de ingresos en América Latina. La escasez de conectividad y de un sistema educativo eficiente en la región genera que más del 50% de la población latinoamericana se desempeñe en la economía informal, mientras que un reducido grupo del 20% o 25%, con estudios universitarios y formación profesional, se ha mudado a la dinámica del teletrabajo por la rentabilidad que otorga gracias a que millones de empresas latinoamericanas, estadounidenses y europeas demandan capital humano especializado en asuntos que requieren conocimientos específicos y del manejo digital; redes sociales, marketing, análisis de datos, comunicaciones de venta, etc.

Las rentas más elevadas van a ese sector de la población, mientras que en un ciclo de desplome del consumo la mayoría que subsiste con el comercio informal al menudeo en las calles o en los mercados populares de países como Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Venezuela, causa un menor flujo de ingresos para esas personas y familias con poca o ninguna educación académica. 

“Primero, el apoyo público debe ser mejor dirigido a los grupos sociales más golpeados, sobre todo a los trabajadores afectados y a los desempleados. Segundo, América Latina tiene un problema de inversión en educación que viene de atrás y que debe solucionar. Tercero, debe eliminar los obstáculos para que los proyectos de emprendimiento puedan tener éxito. Sí, la deuda obviamente subirá con aumentos de hasta un 10% del PIB. Pero algunos países todavía pueden hacer más: pienso, sobre todo, en México, Chile, Perú o Colombia, donde aún hay margen de acción fiscal. Y, en general, los países tienen que plantearse si sus sistemas fiscales son lo suficientemente progresivos”, afirmó la directora del organismo que concentra los flujos de capitales más grandes de la economía mundial. 

Por lo tanto, el gran reto de los Gobiernos latinoamericanos será redireccionar sus fondos públicos para crear mecanismos de distribución de rentas sin criterios de historial laboral o crediticio, pues el objetivo es conceder subsidios que reanimen el consumo y, en cierta medida, contribuyan a mejorar la capacidad de ahorro de la clase media latinoamericana, que corre el riesgo de desaparecer por completo si esa franja socioeconómico no recibe un alivio del Estado.

Al ser el FMI un organismo que dispone de 1 billón de dólares (US$1.000.000.000.000) en reservas de capital para otorgar préstamos a los Gobiernos del mundo a fin de ayudarlos a paliar los efectos de la crisis del coronavirus, su rol en la cobertura de créditos flexibles a países como Colombia, México, Perú y Ecuador será fundamental en la satisfacción de las demandas sociales básicas de sus poblaciones para evitar que la pobreza y la mengua humanitaria se conviertan en la nueva pandemia con la inestable Latinoamérica como epicentro. @mundiario