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La Fiscalía venezolana investiga a la FAES, la policía de élite que la ONU rechaza

La crisis de derechos humanos que permanece latente en Venezuela, pese a que el aparato de propaganda del régimen de Maduro trate de eclipsar esa realidad, converge con el deterioro socioeconómico de la población para crear un cóctel muy explosivo.
La Fiscalía venezolana investiga a la FAES, la policía de élite que la ONU rechaza
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El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab / El Nacional.

El organismo que el régimen de Nicolás Maduro ha institucionalizado en Venezuela como su mecanismo de fuerza represiva contra el crimen, está ahora nuevamente en el ojo público, pero no en el de la Organización de Naciones Unidas (ONU) esta vez, sino en el de la propia Fiscalía General de la República, que responde políticamente al Gobierno (de facto) de Maduro. 

Y es que la Fiscalía de Venezuela mostró este martes una postura en la que se deja entrever que ya investiga varias denuncias contra la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES-PNB), un cuerpo policial de élite, altamente equipado y entrenado, señalado por la comunidad internacional debido a presuntos abusos de derechos humanos, detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales, según los informes de la ONU. 

Esto implica el máximo ente que controla el monopolio de la acusación penal en el país sudamericano, podría iniciar un proceso de recepción de querellas y de posibles imputaciones contra funcionarios de las FAES en caso de que llegue a confirmarse la veracidad de las denuncias y si el gobierno de Maduro no obstruye la investigación por el amplio poder que el presidente chavista tiene sobre todas las decisiones, intereses y redes de capitales que circulan en el fragmentado Estado venezolano.

Precisamente, la alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, ha sugerido en varias ocasiones que este grupo policial sea disuelto. Aunque la ONU no tiene jurisdicción para influir en una eventual eliminación de ese cuerpo armado de élite, por su evidente naturaleza de actor diplomático, sí podría hacer lobby o presión ante el régimen de Maduro para llevar ese contexto al Consejo de Derechos Humanos e incluso a la Asamblea General de la ONU si la situación de represión sistemática se sigue agravando en Venezuela a la par de su profunda crisis económica y social. 

"Nos han llegado dos denuncias vinculadas al FAES nuevamente. Yo de verdad no entiendo qué es lo que está pasando con el FAES", dijo el titular del Ministerio Público y fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, durante una entrevista con la televisión pública VTV.

Sin embargo, Saab -quien fue designado como fiscal por la ilegítima Asamblea Constituyente tras la persecución del régimen a la ex fiscal Luisa Ortega Díaz en 2017- mantiene una postura institucional muy poco creíble debido a la conexión logística que existe entre el Gobierno de Maduro, los órganos del Estado que controla y el accionar de cada medida o estrategia represiva de fuerza que ejecuta por motivos políticos ligados a su aferramiento al poder. 

Por lo tanto, la crisis de derechos humanos que permanece latente en Venezuela, pese a que el aparato de propaganda del régimen de Maduro trate de eclipsar esa realidad, converge con el deterioro socioeconómico para crear un cóctel muy explosivo y volátil en la fragmentada población civil venezolana, que se hunde día a día en una espiral de desgaste en todos los ámbitos de su sistema de vida. @mundiario