Oscar René, al exilio con Somoza y con Ortega

Oscar René Vargas. / Mundiario
Oscar René Vargas. / Mundiario

En estas semanas se presenta en distintas ciudades españolas Mis memorias de vosotros, el libro más reciente de Manuel de la Iglesia Caruncho, quien colabora habitualmente en MUNDIARIO.

Oscar René, al exilio con Somoza y con Ortega

La obra Mis memorias de vosotros se compone de cuarenta capítulos sobre personajes que este autor trató personalmente gracias a su trabajo en el mundo de la cooperación.

Por sus páginas desfilan personas célebres, como Fidel Castro, Pepe Mujica, Gabriel García Márquez, Rafael Alberti o Eduardo Galeano, junto a otras no tan conocidas pero que han sido inolvidables en la vida del escritor.

A Ortega ya no hace falta desenmascararlo; lo hace él solo mejor que nadie. Quien fue un dirigente sandinista en los años 70 hoy es un dictador. Numerosos colaboradores del Frente de entonces están hoy en el exilio. Entre ellos, Oscar René Vargas.

El texto que sigue forma parte del libro Mis memorias de vosotros y se publica por primera vez en estas páginas:

"Oscar René y Gustavo Adolfo son hermanos de María Lourdes (Milú) Vargas Escobar, con quien estuve casado durante casi quince años. Aunque Milú y yo nos habíamos conocido con anterioridad en Managua, nuestra relación comenzó cuando ella había enviudado y yo vivía en La Habana. Milú participó en un encuentro latinoamericano organizado por la Federación de Mujeres Cubanas y llegó a Cuba con la “importante” encomienda de entregarme una carta de una amiga común y muy querida, Pilar Jaime, quien nos confesaría años más tarde que quiso propiciar nuestro encuentro porque sabía que los dos estábamos sin pareja. El contenido de aquella misiva no pasaba de un cariñoso saludo y era fácil adivinar sus intenciones. Sobre Milú no comentaré nada por respeto a su intimidad pero narraré un episodio vivido por sus hermanos del que había escuchado hablar en alguna velada familiar y que encontré escrito hace poco en El Preso 198, una biografía no autorizada sobre Daniel Ortega escrita por Fabián Medina Sánchez.

El episodio transcurre hace algo más de cincuenta años, exactamente en 1967. El Frente Sandinista decide ejecutar al sargento somocista Gonzalo Lacayo, apodado El Cabezón – a quien imagino como la versión nicaragüense del torturador español Billy el Niño-, especialista en practicar tormentos a los presos políticos. Por sus manos habían pasado Pedro Joaquín Chamorro, según escribió él mismo en Estirpe Sangrienta, Daniel Ortega y decenas de personas más, opositoras a la dictadura de Somoza. En el operativo contra Gonzalo Lacayo participan Gustavo Adolfo Vargas, al volante del automóvil; Oscar Turcios, un comandante del Frente Sandinista que moriría asesinado por la Guardia somocista años después; Edmundo Pérez, otro dirigente del FSLN, y el propio Daniel Ortega.

Como era previsible, después de la ejecución se desató una represión brutal por parte del régimen. A las pocas semanas, la Guardia somocista capturó a cuatro militantes del Frente, a quienes había identificado como los asesinos del Cabezón, en una casa del barrio Monseñor Lezcano y los ejecutó a balazos en las orillas del Lago de Managua. Sin embargo, entre ellos sólo se encontraba uno de los implicados, Edmundo Pérez. Mientras tanto, Daniel Ortega permanecía escondido en otra casa en el mismo barrio. Los registros de la Guardia proseguían imparables pero, poco antes de que allanasen el domicilio que albergaba a Ortega, Gustavo Adolfo y Oscar René Vargas lo rescataron en un auto y lo llevaron a otro lugar, salvándole de una muerte segura. Daniel cayó preso semanas después por una delación, pero no fue acusado por la muerte del sargento Lacayo puesto que la dictadura había afirmado días antes que había acabado con todos sus ejecutores y no quiso desdecirse.

Oscar René y Gustavo Adolfo tuvieron que exiliarse en la época de Somoza, pues sus vidas corrían serio peligro. Su padre, Gustavo Adolfo Vargas, abogado, diputado y opositor a Somoza, les ayudó a establecerse en Suiza, donde terminaron sus carreras universitarias. Después del triunfo de la Revolución, Gustavo Adolfo representaría a su país durante muchos años como embajador ante las organizaciones de Naciones Unidas en Ginebra; y Oscar René, sociólogo, llegaría a ser uno de los intelectuales y analistas políticos más reputados de Nicaragua.

En la actualidad, Oscar René, el mismo que junto a su hermano se jugó el tipo para salvar a Daniel Ortega de un peligro extremo, y el mismo que debió exiliarse en la época del somocismo, se ha refugiado en Costa Rica, al convertirse en un opositor de Ortega. La situación de Nicaragua queda bien ilustrada así: quien salvó al Ortega sandinista de una muerte segura tiene que permanecer ahora en el exilio, escapado del Ortega dictador." @mundiario

Oscar René, al exilio con Somoza y con Ortega
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