La economía de EE UU se desploma un 32,9% por la pandemia

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Billetes de 100 dólares que en su conjunto suman 500 dólares / NBC.
La crisis mundial del coronavirus ha hundido a la primera economía del mundo en una fase de retracción que podría poner en peligro la estabilidad que los estadounidenses tenían antes de la pandemia.
La economía de EE UU se desploma un 32,9% por la pandemia

La primera economía del mundo se ha construido a lo largo de los años como una estructura sólida que, aparentemente, resiste los embates de los factores externos propios de la volatilidad del mercado y de las crisis, pero esa estructura no resultó ser más que un castillo de naipes derribado por la actual crisis global que tiene en jaque a todas las grandes potencias del planeta, así como al resto de las naciones que se ubican en la periferia del sistema capitalista mundial. 

Y es que la economía de Estados Unidos se hundió a un ritmo anual del 32,9% en el segundo trimestre de 2020 por los efectos de la pandemia de coronavirus y cayó el 9,5% en los tres primeros meses del año, los mayores descensos de este indicador desde que se tienen registros, informó este jueves el Gobierno.


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Esto implica que se produjo una contracción que lastró el PIB (producto interno bruto) del país norteamericano, estimado en 18 billones de dólares, en unos $5,9 billones. Se trata de una caída que coloca a la primera potencia mundial en un estado de austeridad y desaceleración de los flujos de capitales que durante el inicio de la pandemia se trasladaron en masa desde los principales mercados internacionales hasta el refugio de los Bonos del Tesoro estadounidense y hacia el siempre seguro patrón del dólar. 

Durante las caídas de las principales Bolsas de Valores a nivel mundial en febrero cuando estalló la epidemia que poco después se convertiría en pandemia, más de 100.000 millones de dólares se desplazaron a EE UU en fugas masivas de capitales que los inversores de Europa, América Latina y Asia sacaban para resguardar sus patrimonios y bases financieras en los instrumentos de rentabilidad de largo plazo de la economía norteamericana.

La proyección anual de la caída entre abril y junio, que es la que tiene como referencia el Departamento de Comercio, sitúa el descenso del PIB en el 32,9 %, un desplome que, pese a lo abultado, es inferior al 35% pronosticado por los analistas, de acuerdo con el reporte divulgado hoy por ese organismo. 

Aun así, el PIB estadounidense podría estar ubicado en este momento en un mermado valor de 12,07 billones de dólares, lo que, ya sea en el rango de 32,9% o 35% de caída, igualmente representa un golpe muy duro para el país que más exportaciones industriales y de petróleo moviliza en todo el mundo incluso en medio de la pandemia, que detuvo parcialmente las cadenas globales de suministro y el mismo proceso de la globalización del comercio exterior en todos los rubros, recursos y bienes que sostienen a la población mundial. 

Pero el presidente de EE UU, Donald Trump, no acepta una derrota económica en medio de una gestión de la cual él mismo se ha vanagloriado con respecto a devolver a la potencia norteamericana la expansión y la estabilidad económica que durante años tuvo de forma débil. La propia Reserva Federal de Nueva York, que es el banco central estadounidense, advirtió de que el repunte de los contagios de coronavirus en el país ya “comienza a pesar en la economía”. 

Y aunque la autoridad monetaria ha optado por mantener en cero los tipos de interés, es decir, con un precio temporal nulo en los créditos y préstamos del dólar, esa política podría no ser sostenible por mucho tiempo a medida que la crisis sanitaria recrudece en EE UU, el empleo no termina de recuperarse y los contagios de Covid-19 continúan destruyendo la demanda y el consumo de la población.

La recesión que ya afecta a la economía estadounidense podría estancar los flujos de capitales que generalmente salen del país en forma de rentas y créditos que alimentan a las economías periféricas del sistema industrial, geopolítico y comercial de EE UU, que son las de América Latina. Por lo tanto, en la medida que el país norteamericano deje de producir oferta y bajen sus exportaciones, las inversiones captadas en Latinoamérica con capital estadounidenses también disminuirán y eso reducirá los flujos de dólares, sobre todo en efectivo, que capitalizan y estimulan a los sectores empresariales, laborales y los circuitos de consumo de países que dependen de la divisa estadounidense en equivalencia con sus monedas nacionales; como Colombia, Perú, Venezuela, Brasil, Argentina, México y Ecuador (totalmente dolarizado). @mundiario

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