La dimisión del primer ministro de Pedro Castillo tensa las aguas en Perú

Primer ministro del Perú, Aníbal Torres y el presidente Pedro Castillo. / RR.SS.
Primer ministro del Perú, Aníbal Torres y el presidente Pedro Castillo. / RR.SS.

La renuncia del cuarto presidente del Consejo de Ministros, en el primer año de Castillo como primer mandatario, lo deja más solo en medio de investigaciones en su contra.

La dimisión del primer ministro de Pedro Castillo tensa las aguas en Perú

El presidente del Consejo de Ministros del Perú, Aníbal Torres, ha dimitido en medio de las investigaciones por corrupción que rodean al presidente peruano Pedro Castillo, quien apenas ha cumplido la semana pasada un año en el poder, y por cuyo mandato ya han pasado cuatro primeros ministros con pocos meses en el cargo.

Uno de los pocos sobrevivientes del primer gabinete oficial de Castillo. Torres ha hecho pública su intención de abandonar el cargo, alegando “razones personales” en una carta dirigida al presidente, y a quien le deseó éxito como “amigo”. “Me retiro del cargo después de haber servido, conjuntamente con usted, a nuestra patria, especialmente al pueblo más postergado y olvidado”, dice la misiva.

Torres ha presentado su dimisión a Castillo, quien tiene la potestad de aceptarla o rechazarla. Tradicionalmente en el Perú, cuando un primer ministro pone a disposición su puesto, el resto del gabinete también se reestructura. De hecho, Torres fue inicialmente ministro de Justicia y Derechos Humanos, peri fue seleccionado por Castillo para ser el tercer reemplazo para el puesto, y fue quien duró más tiempo en la oficina comparado con sus predecesores, con seis meses.

Natural de Cajamarca, el mismo departamento de donde proviene el presidente, el abogado Torres se convirtió en uno de los principales asesores legales del partido Perú Libre, quien invitó a Castillo a ser su candidato en las elecciones presidenciales de 2021 que terminó ganando, para después expulsarle de la formación por considerar que “se ha desviado” de los valores de la plataforma política desde la presidencia.

Castillo se queda cada vez más solo

Torres asumió el cargo de primer ministro en febrero, en sustitución de Héctor Valer, quien apenas duró una semana en la oficina después de que el cuarto día tras su juramentación estallara una polémica por acusaciones de violencia doméstica en su contra. Aunque Valer negó todo, se vio forzado a dimitir luego de que el propio Castillo lo pidiera así.

El propio Valer era el sustituto de la primera ministra Mirtha Vásquez (cuatro meses en el cargo) cuyo nombramiento disgustó a Perú Libre y ocurrió en reemplazo del primer ministro Guido Bellido, que renunció a petición de Castillo “a favor de la gobernabilidad del país”. Bellido también era un congresista indigenista muy criticado por la oposición y la opinión pública, estaba siendo investigado por sus recurrentes expresiones misóginas, sexistas, homófobas, sus apologías al terrorismo y lavado de activos.

De hecho, el propio ministro Torres también tuvo sus cuantas polémicas. En mayo había manifestado su voluntad de abandonar el cargo, pero su popularidad fue a pique cuando defendió, en unas graves declaraciones públicas que, pese a que Adolf Hitler fue un genocida, reforzó la infraestructura de Alemania.

Castillo se encuentra cada vez más solo en un entorno completamente hostil. Sin grupo en el Congreso, sin menos ministros y con menos aliados, se enfrenta a cinco investigaciones (cuatro por corrupción) abiertas por tres fiscales generales diferentes y una citación para comparecer en la Fiscalía en calidad de investigado, un caso inédito en la historia peruana pues, según la Constitución, ningún presidente en funciones puede ser enjuiciado a menos de que sea por impedir las elecciones o por traición a la patria. @mundiario

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