Desafección al cierre de campaña del nuevo plebiscito constitucional en Chile

Gabriel Boric, presidente de Chile; junto a Carolina Tohá, ministra de Interior. / RR SS.
Al menos 15.4 millones de chilenos están convocados a las urnas para aprobar una nueva Carta Magna, con tintes conservadores, que reemplace al de la dictadura de Pinochet.

Este domingo, más de 15.4 millones de chilenos están convocados a las urnas para participar en un nuevo plebiscito constitucional de carácter obligatorio. En esta ocasión, la elección recae en decidir a favor o en contra de una propuesta de carta magna redactada este año por un Consejo Constitucional con tendencia a la derecha.

Los comandos de las opciones “a favor” y “en contra” han llevado a cabo una jornada con sus últimos actos de campaña en varias regiones del país, con una discreta participación. La votación de la nueva Constitución ha puesto a Chile en un escenario paradójico, pues el texto que se someterá a consultas no consiguió el consenso unánime del Consejo Constitucional, el órgano electo hace un año de 50 miembros encargados de redactar la nueva Carta Magna, en el que 33 escaños son de derechas (22 de ellos de la ultraderecha de José Antonio Kast) y apenas 17 representantes del oficialismo.

Las izquierdas chilenas son las detractoras de la nueva Constitución, consideran que tiene muchos tintes conservadores, por lo que abogan por rechazarla. Las fuerzas progresistas ya tuvieron su oportunidad de tramitar una Carta Magna hace un año, pero recibió el rechazo mayoritario de la ciudadanía al ser considerado muy izquierdista. Este proceso constituyente busca reemplazar el texto vigente, que nació en la dictadura de Augusto Pinochet, luego del estallido social de 2019 que propició la caída del Gobierno conservador de Sebastián Piñera y el ascenso del progresista Gabriel Boric.

A diferencia del proceso anterior en 2022, donde el organismo redactor fue elegido por la ciudadanía y predominó la izquierda, los 50 integrantes del Consejo de este año fueron designados por los partidos políticos, resultando en 22 consejeros del Partido Republicano. El nuevo texto, considerado por algunos como más "conservador", no cuenta con un respaldo mayoritario.

La primera propuesta fue rechazada

En el centro de Santiago, algunos ciudadanos expresan su escepticismo sobre la propuesta actual, describiéndola como poco diferente de la Constitución existente. La fatiga emocional de los procesos previos y la sensación de que las problemáticas centrales, como pensiones, salud, educación y desigualdad social, persisten sin solución, contribuyen a la desconfianza y agotamiento de la población.

El primer plebiscito, realizado en 2022, sorprendió con la victoria del "rechazo" con un 61,86 % de las preferencias. Sin embargo, expertos muestran cautela al prever los resultados de este domingo, especialmente al considerar que la votación es obligatoria para los ciudadanos.

El auge de la extrema derecha en Chile

El analista político Marco Moreno destaca que, después de casi cuatro años, los chilenos están agotados por la discusión constitucional, sin ver avances significativos en las áreas que desencadenaron el estallido social en 2019. Esta sensación de falta de cambio puede afectar la participación y la percepción sobre los resultados del plebiscito.

Jorge Castañeda, académico de la Universidad de Nueva York, señala que, independientemente del resultado, será un escenario desfavorable para el presidente chileno, Gabriel Boric, quien tuvo un papel destacado en el proceso anterior. La aprobación de la propuesta significaría una victoria para la extrema derecha, mientras que su rechazo no resolvería completamente las tensiones sociales.

En caso de aprobarse la propuesta, Boric asegura que su Gobierno cumplirá con su implementación, aunque algunos aspectos del texto podrían entrar en conflicto con los principios del presidente, como el derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos y la protección de la vida no nacida en el tema del aborto.

En el caso de un rechazo, Boric afirmó que no habrá un tercer proceso constituyente durante su mandato, lo que mantendría vigente la actual Constitución creada durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. @mundiario