Buscar

La crisis del coronavirus resta velocidad a la burbuja de la dolarización en Venezuela

La pandemia exacerbó la brecha de la desigualdad social en un país que vive una crisis económica muy grave desde 2014, pero cuya dolarización repentina reanimó el consumo para unos pocos desde 2017.
La crisis del coronavirus resta velocidad a la burbuja de la dolarización en Venezuela
Billetes de 100, 10 y 5 dólares / Pixabay.
Billetes de 100, 10 y 5 dólares / Pixabay.

Así como el consumo, la demanda interna y la actividad comercial del país con la economía más hostil y devastada de América -y una de las cinco economías más golpeadas del mundo- cayeron por las políticas autoritarias del régimen de Nicolás Maduro para tomar control del fenómeno de la dolarización de facto en Venezuela, el shock de la pandemia de coronavirus terminó de asestar el golpe de gracia a una nación donde el llamado ‘efecto dólar’ había aliviado la crisis económica de hiperinflación, devaluación y escasez, vigente desde 2014 pero con mayor repercusión desde 2017, para un segmento de la población. 

Al mantener a los venezolanos en un estricto sistema de control social mediante el confinamiento impuesto por el régimen chavista como un arma política para preservar su estructura de poder, la actividad económica interna se hunde más en una espiral infinita de escasez de dinero con una demanda de productos, bienes y servicios que no hace sino crecer al ritmo de la pandemia en el país, así como también se reduce cada vez más el porcentaje de la población que puede tener acceso al elemento clave que ha creado un subsistema cerrado y dinámico de consumo al margen del 80% de los venezolanos excluidos de esa burbuja y expuestos a la hiperinflación, la pérdida de valor de su trabajo, la pobreza y el hambre. Ese elemento clave es la divisa estadounidense; actual moneda de reserva mundial.


Quizás también te interese:

John Bolton: “Trump hizo creer que sacar a Maduro del poder sería fácil”


Y es que la firma de análisis financiero Ecoanalítica, muy reconocida en Venezuela, reportó este miércoles que el 51,4% de los pagos realizados en los comercios de Caracas, la capital del país y epicentro de poder del régimen comunista de Maduro, se hicieron con dólares o euros en efectivo. 

Esto implica que el flujo de moneda norteamericana se mantiene circulante en una menor proporción a nivel nacional, pero con focos y nichos de mercado que generan círculos donde los dólares se mueven con mucha velocidad y frecuencia entre comerciantes, que controlan el consumo en el país con la venta de alimentos y medicinas a precios exorbitantes, así como también se mantienen en dinámicos intercambios las rentas en dólares que se desplazan entre los grupos de altos mandos de la Policía y la Guardia Nacional, controladas por el Gobierno (de facto) de Maduro.

Aunque la cifra es alta para un país cuya moneda oficial sigue siendo el bolívar -prácticamente en desuso tras perder su funciones básicas reales como moneda: reserva de valor, medio de cambio y unidad de cuenta- se trata de una reducción importante debido a que los pagos con divisas en efectivo representaron el 81% en el estudio anterior, que fue realizado en febrero 2020, un mes antes de la llegada de la pandemia de coronavirus a Venezuela.

El virus de la hiperinflación no cesa

El nivel de precios en el país sudamericano supera el 50.000% tras haber alcanzado un hito histórico en 2017 con unos 2 millones por ciento (2.000.000%) y posicionarse en ese momento como el país con la inflación más alta del planeta, un título nada honorable que Venezuela todavía ostenta.

“La caída en la proporción del efectivo es de los puntos más resaltantes del estudio. Ahora estamos en 50% y eso es porque gran parte de ese efectivo migró al mercado de combustible” explicó hoy el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, por medio de una transmisión en vivo vía Instagram.

La llegada de la gasolina iraní fue pagada por el régimen de Maduro con 30.000 onzas de oro -equivalentes a 60 millones de dólares- de las arcas públicas de la nación depositadas en el Banco Central de Venezuela (BCV) para imponer un nuevo esquema de cobro a precios internacionales y así captar la mayor parte de los flujos de dólares en efectivo que circulan en la población debido a su escasez de moneda estadounidense con el colapso en la industria petrolera PDVSA y las sanciones financieras del Gobierno de Estados Unidos.

El efecto de la gasolina sobre el dólar

A medida que los venezolanos se apostaban con sus vehículos en las estaciones de servicio en kilométricas filas para llenar sus tanques de combustible, pagaban un promedio mínimo de 20 dólares por 40 litros de gasolina, lo que acumuló una enorme masa de divisas en efectivo que se dirige a los dueños de las gasolineras y, en su mayoría, a la petrolera estatal PDVSA, que es controlada por el régimen de Maduro con su élite política y militar. 

Otro factor que influye en la reducción de la masa monetaria de dólares en el país es la caída de las remesas que los venezolanos en el exterior enviaban a sus familias para subsistir en medio de la crisis, un flujo que ha caído en un 20% por las crisis económicas que tienen a las naciones de Sudamérica, a Estados Unidos y Europa con altas tasas de desempleo y cierres de empresas debido a la pandemia.

“Hicimos otra encuesta telefónica para estimar la cantidad de dólares que pueden andar circulando en el país y allí encontramos que hay muchos dólares concentrados en muy pocas manos”, indicó Oliveros.

Este proceso de acumulación de capitales es parte del fenómeno económico de un país en el que los dólares entraron por las vías del contrabando de gasolina, alimentos y bolívares en efectivo a través de la frontera con Colombia, cuyas casas de cambio en ciudades colombianas como Cúcuta y Maicao son el punto de captación de transacciones y giros monetarios que los venezolanos realizan en dólares por pesos colombianos o incluso bolívares.

La economía paralela exclusiva en un país en crisis

Las ingentes cantidades de dólares en efectivo que poseen los venezolanos están agrupadas en una reducida minoría del 5% que mantiene ingresos superiores a los US$ 3.000 dentro de la burbuja del 20% del país que forma parte del circuito de consumo y la economía cerrada dolarizada, donde el 15% percibe un poco más de 100 dólares al mes y el 10% capta hasta más de $300.

La encuesta telefónica de Ecoanalítica realizada a 920 venezolanos residentes en el país halló que la mayoría contaba en promedio con 74 dólares en efectivo. “Eso supone una diferencia importante con un 5% de los encuestados que revelaron tener un promedio de 2.180 dólares. Al igual que el 1% de los privilegiados que declararon contar con 4.200 dólares en efectivo en promedio”, determina el estudio de la consultora.

La encuesta estima que ahora circulan alrededor de 2.136 millones de dólares en el país. Una cifra que muestra un descenso frente al rango entre 2.400 y 2.700 millones de dólares circulantes que se calculaban en Venezuela durante el año pasado. 

Esta masa monetaria no tiene registro financiero oficial ni legal en el sistema bancario estatal y privado, lo que genera toda una arquitectura opaca de capitales en la cual, por no existir el cobro de impuestos en dólares en Venezuela, los grandes lotes de dinero que alimentan una exclusiva parte de la economía nacional reducen cada vez más el segmento socioeconómico del país que mantiene al 80% restante marginado en una espiral de desgaste continuo por la crisis de una economía artificial y destruida en bolívares, la deteriorada moneda venezolana de curso legal. @mundiario