Más sentido de comunidad frente a la covid

Alexandria Ocasio-Cortez/ , cogresista estadounidense. / RR SS.
Alexandria Ocasio-Cortez/ , cogresista estadounidense. / RR SS.

Alexandria Ocasio-Cortez, representante demócrata por el estado de Nueva York, se recupera tras contagiarse con el virus.

Más sentido de comunidad frente a la covid

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, contrajo la COVID-19 a principios de enero, muy posiblemente la variante ómicron, que tiene un elevado nivel de contagio.

Afortunadamente, la representante demócrata ya se ha recuperado y envió un mensaje por correo electrónico sobre sus impresiones de la enfermedad y de la manera en que se ha combatido en Estados Unidos.

No es un chiste

“La COVID no fue un chiste”, indicó la congresista­. Aseguró que no quería inducir miedo, sino “un recordatorio de que debemos ser cuidadosos –usar mascarillas N95 en espacios cerrados llenos de gente, como las tiendas– y si te contagias, es esencial que te cuides y REPOSES”. Ocasio-Cortez tenía la pauta completa de vacunación y se puso la tercera dosis de refuerzo el pasado otoño.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan que las personas contagiadas guarden un período de aislamiento de cinco días, al cabo del cual, si dejan de tener fiebre sin haber tomado medicamentos para combatirla, pueden volver a sus actividades habituales. Pero para Ocasio-Cortez, el breve período de aislamiento responde a “una cultura que acepta sacrificar vidas humanas en aras de los márgenes de ganancia”.


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Las palabras de Ocasio-Cortez encierran una crítica a una actitud oficial frente a la pandemia que tuvo en cuenta desde el principio el impacto en las ganancias empresariales quizá más que en la gente.

En marzo de 2020, el entonces presidente Donald Trump ordenó el cierre de muchos negocios para evitar la propagación del coronavirus, después que la Organización Mundial de la Salud calificó la plaga como una pandemia. Pero más adelante insistió en reabrir la economía, a pesar de que la COVID se extendía por el país como un reguero de pólvora.

En general, la actitud de Trump fue minimizar la gravedad de la pandemia para evitar una caída de la economía. Aunque ordenó acelerar la producción de una vacuna contra la COVID, su postura fue errática. Su sucesor en la presidencia, el demócrata Joe Biden, descubrió para su asombro, al entrar en la Casa Blanca el 20 de enero de 2021, que Trump no le había dejado un plan nacional de vacunación. Biden entró en acción de inmediato; organizó e impulsó una campaña para vacunar a la población lo antes posible, y envió cheques para ayudar a los afectados económicamente por la pandemia, entre otras medidas.

Otros políticos republicanos han asumido actitudes aún más controversiales que las de Trump frente a la pandemia. Un ejemplo es el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, quien hace unos días afirmó en el podcast conservador Ruthless (Implacable) que uno de sus mayores arrepentimientos como gobernador es no haberse opuesto con más energía a la decisión de Trump de cerrar la economía en marzo de 2020.

Multas por exigir vacunación

En septiembre de 2021, en la Florida entró en vigor una ley aprobada por DeSantis que impone multas hasta de 5.000 dólares a las empresas y los gobiernos locales que exijan prueba de vacunación contra la COVID al público o a sus clientes.

El gobernador de la Florida no ha sido un defensor de la vacuna contra el coronavirus, e incluso se ha opuesto a que sea obligatoria en hospitales y residencias de ancianos, donde la inmunización debería ser urgente.

Como muchos políticos estadounidenses y sus seguidores, DeSantis –incluso posiblemente más que Trump– antepuso los intereses empresariales y la marcha de la economía a la necesidad de proteger al público contra una pandemia que en los Estados Unidos ha causado más de 880.000 muertes, y más de 63.000 en la Florida, en el momento de escribir este artículo.

Frente a esa postura negacionista ante la pandemia, la representante Ocasio-Cortez afirmó que hay un antídoto: el sentido de comunidad.

“Me parece muy extraño que cuidar a otras personas sea una posición política polarizadora –dijo la congresista–. Pero mi padre decía que la vida nos hace repetir las lecciones hasta que las aprendemos. Y si hay una lección que creo que como país estamos repitiendo hasta que la aprendamos, es que la comunidad y el bienestar colectivo es la mejor manera que tenemos de afrontar nuestros mayores desafíos”.

Desafíos que van desde la lucha contra la COVID, hasta objetivos que la nación debe alcanzar, como la erradicación del racismo, el alivio de la extrema desigualdad económica y la creación de un sistema de salud pública, gratuito y universal, al que tengan acceso todas las personas en Estados Unidos.


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