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¿Cómo Biden y Trump dominaron los temas más importantes de EE UU en el último debate?

¿Qué asuntos públicos abordaron los dos candidatos que se disputan la presidencia del país más poderoso del mundo? ¿Lo hicieron bien? ¿Qué soluciones les plantean a los grandes problemas estructurales de los estadounidenses?
¿Cómo Biden y Trump dominaron los temas más importantes de EE UU en el último debate?
El presidente de Estados Unidos y candidato republicano a la reelección, Donald Trump (izq.), y el exvicepresidente y candidato demócrata, Joe Biden (der.) en el debate de este jueves / BBC.
El presidente de Estados Unidos y candidato republicano a la reelección, Donald Trump (izq.), y el exvicepresidente y candidato demócrata, Joe Biden (der.) en el debate de este jueves / BBC.

Estados Unidos observó con mucha expectativa el desarrollo de un debate presidencial que prometía más argumentos y propuestas que insultos o vacíos retóricos en las afirmaciones de cada candidato. Muchas dudas fueron aclaradas para los estadounidenses sobre los asuntos de interés público que conciernen a los diversos segmentos de la sociedad norteamericana. Por supuesto, también hubo momentos de polémica en los que el debate entró en una suerte de clímax discursivo, pero este fue un verdadero cruce de ideas, contrapropuestas y contrastes en las ideas de cada uno sobre cómo administrar correctamente la primera potencia mundial. 

Pero, ¿cuáles fueron esos temas que provocaron la crispación del debate en tonos elevados, no sólo en intensidad de argumentación, sino en la calidad de las ideas, especialmente por parte de Joe Biden?


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La pandemia de covid-19

El debate inició con una especie de anuncio poco sustentado por parte del presidente. Trump aseguró que habrá una vacuna contra el coronavirus en pocas semanas, pero no profundizó en el asunto al ser repreguntado por la moderadora Kristen Welker, periodista de la cadena NBC. El mandatario dijo que la vacuna estadounidense será anunciada muy pronto y que tendrá la patente de grandes compañías farmacéuticas como Pfizer, Moderna y Johnson and Johnson, con las que el Gobierno se ha aliado en la llamada operación Warp Speed para ejecutar la inmunización de la población estadounidense y erradicar la pandemia del país.

Biden recriminó la gestión del presidente sobre la crisis sanitaria al asegurar tajantemente que “cualquier mandatario que haya sido responsable de tantas muertes (216.000 en EE UU por covid-19) no puede seguir siendo presidente”.

La economía

Según el presidente de Estados Unidos y candidato republicano a la reelección, Donald Trump, su Gobierno logró cerrar con eficacia la mayor economía del mundo para evitar que la pandemia provocara la devastación de los empleos, de las empresas y de los negocios que apenas logran sostenerse por la caída del consumo ante el miedo al contagio. El mandatario insiste en que las compañías estadounidenses puedan incrementar aun más su competitividad para mantener y recuperar los empleos que, a su juicio, China ha “robado”, es decir, los puestos de trabajo captados por las inversiones del gigante asiático en EE UU. 

Desde el punto de vista de Trump es necesario mantener la grandeza y la expansión de la economía estadounidense con la capacidad del sector industrial para seguir estimulando sus exportaciones a prácticamente todos los mercados del planeta. Pero desde la óptica de Biden, EE UU puede crecer económicamente con energía limpia y restableciendo las relaciones comerciales con los aliados a los que Washington ha impuesto sanciones y aranceles, como por ejemplo la Unión Europea, específicamente a Alemania y Francia, dos motores esenciales de la economía mundial.

La relación de EE UU con China

Trump planteó que Pekín es el enemigo número uno de Estados Unidos, al tiempo que observa la relación entre ambas potencias en un franco deterioro. Biden cree que Washington puede tener relaciones de competitividad con China en el marco del respeto mutuo. De hecho, el candidato demócrata señaló que “China debe jugar de acuerdo a las reglas internacionales”. Claramente, son posiciones diametralmente opuestas, aunque lo único que comparten Trump y Biden sobre el gigante asiático es que EE UU debe superarlo para mantener su estatus como la mayor potencia global y la primera economía del mundo. El exvicepresidente, por su parte, aseguró que EE UU debe recuperar sus alianzas internacionales para formar una coalición que permita evitar la expansión de China, y además, dijo que si Pekín no cumple las reglas internacionales, deberá pagar un precio por ello, es decir, un precio económico.

La diferencia entre ambos es que Trump ve a China como un enemigo que debe ser absolutamente desplazado de la esfera de influencia de EE UU en Occidente, mientras que Biden lo ve como un competidor al que no se le puede dar mucho terreno, pero con el que sí se puede competir en la economía, el comercio exterior, la tecnología y la geopolítica. 

Salario mínimo

Este es probablemente el tema más impactante en la vida cotidiana de los estadounidenses, pues durante años la sociedad ha reclamado un ajuste del valor de la hora de trabajo, que si bien fue ajustada a 9 dólares por el expresidente Barack Obama, ese nivel es todavía insuficiente para la competitividad del consumo en un país donde el estándar de calidad vida es muy alto. Por eso Biden plantea como una de sus propuestas estrella el aumento del salario mínimo a 15 dólares por hora. Trump dice que eso es inviable por cada estado es diferente: “Texas es diferente de Arizona, Arizona es diferente de Nueva York. No hay comparación, cada estado tiene sus propias características”, explicó.

Según el presidente, muchos pequeños negocios que se vieron perjudicados por la pandemia de Covid-19 no podrán sostener ni pagar a sus empleados un salario mínimo de 15 dólares la hora (que elevaría el nivel de ingresos promedio de los estadounidenses a unos 4.500 dólares mensuales). “En Nueva York hay comercios que están muriendo, se están quedando sin clientes. No tienen dinero. ¿Cómo van a poder pagar un salario de 15 dólares la hora”, refutó Trump. El demócrata, por su parte, considera que este es el piso de ingresos que los ciudadanos necesitan para mantener una calidad de vida aceptable que, por debajo de ese monto, no sería posible ni factible, según Biden.

Cobertura médica asequible

El seguro de salud es el punto más sensible de la sociedad estadounidense desde que en 2010 fue aprobado el famoso programa Obamacare, que obliga por ley a todos los ciudadanos a adquirir un seguro médico. Sin embargo, el debate sobre este tema en 2020 radica en que el Gobierno pueda proveer subsidios que les permitan a los norteamericanos costear los seguros médicos, que en EE UU son muy caros. Trump dice que Obamacare es muy costoso fiscalmente para el Estado y hay que derogarlo para reemplazarlo por un programa nuevo, pero que el presidente no ha detallado ni anunciado.

Biden aboga por mantener el Obamacare tras haber sido vicepresidente durante ocho años con esa política y legado del expresidente Obama como un hito histórico en la gestión del sistema sanitario del país más poderoso del mundo, pero uno que también posee la atención médica más cara del mundo. El candidato demócrata propuso la aprobación de la medicina socializada, es decir, la dotación de medicamentos gratuitos o de bajo costo a la población por la vía de subsidios federales. 

El candidato republicano rechaza contundentemente esa medida y aboga por mantener el esquema mercantilista de la industria farmacéutica y médica sin bajar el elevado costo de la salud en Estados Unidos. Claramente, las tendencias mayoritarias de la población se podrían inclinar por la propuesta de Biden debido a la importancia humanitaria de un asunto como este en medio de una crisis de salud pública y ante una pandemia devastadora, que sigue teniendo al país norteamericano como su epicentro mundial de contagios y muertes por Covid-19 a 11 días de las elecciones presidenciales.

Inmigración

Las separaciones de las familias en la frontera de EE UU con México se convirtieron en el tema más álgido de la noche por las fibras sociales, emocionales y psicosociales que toca. Trump aseguró que con Biden como vicepresidente en la Administración Obama, fueron deportados muchos niños con sus familias, así como también denunció que el demócrata ordenó construir jaulas (celdas de metal) para mantener detenidos a los menores que cruzaban la frontera ilegalmente. Biden se exculpó de esos señalamientos y lo calificó como una mentira hasta el punto de reírse con incredulidad por el tono de los comentarios de Trump en el asunto migratorio.

Biden aseguró que el presidente republicano ha diseñado un bloqueo migratorio sistemático desde su primer día de mandato con la expulsión y prohibición de entrada a musulmanes, la suspensión de los trámites de visas y la intención de revocar el programa DACA para los inmigrantes indocumentados que llegaron a EE UU siendo niños, se criaron y se educaron en el país, lo que les da el derecho a la ciudadanía permanente, a tener un permiso de trabajo y gozar de los beneficios federales. 

Pero esa sección del debate cerró con el delicado tema de las separaciones de más de 500 menores de sus padres en la frontera o incluso en el camino desde México a EE UU cuando estos huyen de la miseria y la pobreza en los países centroamericanos (Honduras, Guatemala y El Salvador). Biden afirmó que Trump ha provocado y sistematizado esas separaciones familiares en la frontera con la extrema vigilancia, militarización y control del ICE (Organismo de Control de Migración y Aduanas) en la línea binacional. 

Cambio climático

La potencia de EE UU como el principal productor industrial del mundo le otorga el nada honorable título de ser también el país más contaminante del planeta por la constante actividad de sus plantas procesadoras de químicos, metales y cualquier insumo que genere polución o toxicidad en el medio ambiente. Trump cree que el cambio climático es mentira o que en realidad no es tan grave como lo pinta la comunidad internacional. Biden dice que es absolutamente cierto y es una amenaza para la humanidad, pero especialmente para la competitividad industrial de EE UU en el mundo, pues considera que el país puede crecer económicamente con energías limpias que no se basen en los combustibles fósiles, como el petróleo.

Biden propone reducir las emisiones de carbono a cero para 2025, mientras que Trump asegura que esa política destruirá las industrias estadounidenses y eliminará la capacidad de la potencia para competir con el resto del mundo, dado que EE UU es energéticamente independiente, según el presidente. Básicamente, la propuesta de Trump sobre el cambio climático es no hacer nada para reducirlo si eso daña la economía, o solamente bajar las emisiones de dióxido de carbono en niveles moderados, pero no a cero como lo propone Biden, para evitar que las industrias produzcan menos y colapsen las exportaciones estadounidenses, que alimentan las cadenas de suministro global y redireccionan los flujos de inversiones y capitales más grandes del mundo a la poderosa economía norteamericana.

Fue así como los dos factores políticos que actualmente tienen polarizada a la sociedad estadounidense debatieron y expusieron anoche sus argumentos sobre cómo resolver los grandes problemas estructurales que han hecho de Estados Unidos una potencia con muchos asuntos pendientes a nivel doméstico e internacional, pues es la democracia más poderosa del planeta en esta era postmoderna. @mundiario