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Biden nombra al nuevo secretario de Estado, el encargado de expandir la influencia de EE UU

Al fin, Donald Trump da luz verde al inicio de la transición de poder en Estados Unidos. “Es lo mejor para el interés de nuestro país”, asegurado en un tuit el republicano, que todavía no ha reconocido la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones del pasado 3 de noviembre.

Biden nombra al nuevo secretario de Estado, el encargado de expandir la influencia de EE UU
Anthony Blinken (centro) en la Casa Blanca cuando era vicesecretario de Estado de EE UU durante el Gobierno de Barack Obama / CNN.
Anthony Blinken (centro) en la Casa Blanca cuando era vicesecretario de Estado de EE UU durante el Gobierno de Barack Obama / CNN.

Aunque todavía no se tiene claro quiénes serán los funcionarios integrantes del equipo de trabajo del nuevo líder de la mayor potencia mundial, el presidente electo Joe Biden ya ha decidido quién será el próximo secretario de Estado de los Estados Unidos. Se trata de Anthony Blinken, un diplomático experto en la construcción de alianzas para lograr la defensa plena de los intereses de la nación norteamericana. Blinken era asesor de Biden cuando el ahora presidente electo estaba al frente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado. Después, fue su asesor de Seguridad Nacional como vicepresidente de EE UU y terminó siendo designado vicesecretario de Estado por Barack Obama.

Y es que una de las decisiones más trascendentales que puede tomar un presidente estadounidense, es la del estratega que se encargará de representar y hacer cumplir las ingeniosas jugadas tácticas que Washington siempre busca realizar en la esfera internacional, pues de eso depende su reputación como la mayor economía del mundo, así como la potencia militar, tecnológica e industrial más grande del planeta.


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Esa designación ha sido filtrada por la agencia Bloomberg y el diario The New York Times, pues ambos medios adelantaron que esta semana se producirá la confirmación oficial de Blinken como secretario de Estado por parte del presidente electo de EE UU, Joe Biden. 

La gran responsabilidad de Blinken será sacar a Estados Unidos del aislacionismo que Donald Trump ha generado al iniciar conflicto comerciales sin una utilidad real con China y la Unión Europea mediante la imposición de aranceles, que solo encarecen el valor de la producción norteamericana y, por ende, aumentan el costo de la vida en país con tan altos niveles de consumo por ser el epicentro del sistema capitalista global. 

Ese nacionalismo exacerbado por la vehemente convicción de que una América no compartida con el resto de potencias internacionales a través de tratados comerciales es la mejor opción para impulsar e imponer el ‘Made in USA’ por encima del ‘Made in China, será cambiado por la gestión de Blinken, quien es un férreo defensor del multilateralismo, es decir, de recuperar las alianzas de EE UU en el mundo para mantener esa conexión que ha construido los cimientos del liderazgo y de la estructura económica del país en casi todas las regiones del planeta. 

¿Cuál es la futura agenda de Biden con Blinken en la escena mundial? Regresar al Acuerdo de París de cambio climático, entablar conversaciones con Irán, Rusia y los aliados europeos para recuperar el pacto nuclear con la república islámica, devolver a EE UU a la Organización Mundial de la Salud y ampliar los tratados de armamento que mantiene con Moscú. 

Volver a posicionar a EE UU como un actor de peso, tal vez el más importante, en la reducción de gases de efecto invernadero y de dióxido de carbono, será un aliciente ecológico para el planeta sin necesidad de paralizar la dinámica industrial del país. Evitar que las potencias armadas que amenazan la estabilidad y la seguridad mundial por sus peligrosos planes bélicos contra EE UU y de expansión en sus zonas geopolíticas; Irán, Corea del Norte y Rusia, que poseen misiles nucleares, es esencial para que Washington logre contener una escalada militar que desemboque en una eventual tercera guerra mundial. Retornar a la OMS es también una tarea crucial para mejorar la logística del plan mundial de distribución de la vacuna y así acelerar el proceso de inmunización global que ayude a erradicar la pandemia en por de la reconstrucción plena del sistema de vida. Y por último, mantener y optimizar las negociaciones para un equilibrio armamentístico con Rusia, es la carta que EE UU jugará a fin de impedir cualquier foco de tensión entre Washington y Moscú que perjudique el suministro de la energía que mueve al mundo; el petróleo. 

Pero lejos de ese compendio de enormes tareas, la más compleja para la nueva Administración en la Casa Blanca hasta 2025 será aislar a China o al menos desacelerar su esfera de influencia en América Latina y Europa para que EE UU no pierda influencia como el principal socio comercial de esos dos mercados clave en el equilibrio económico de Occidente. Biden y Blinken harán todo lo posible para que el yuan chino no se imponga sobre el dólar estadounidense, pero también para que el brazo militar de Pekín no domine el Océano Pacífico y pretenda acercarse al Atlántico.

El próximo jefe de la diplomacia norteamericana tendrá la inmensa responsabilidad de recuperar el liderazgo económico, militar, comercial, político y tecnológico de EE UU como la principal referencia del paradigma moderno del desarrollo humano.

Entre tanto, Donald Trump dio luz verde al inicio de la transición de poder en Estados Unidos. “Es lo mejor para el interés de nuestro país”, asegurado en un tuit el republicano, que todavía no ha reconocido la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones del pasado 3 de noviembre. @mundiario