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Biden gana ventaja en Florida cuando ya han votado más de 70 millones de estadounidenses

Claramente, la aritmética está a favor de Biden, pero el demócrata no se confía de eso por la amarga experiencia que en 2016 vivió Hillary Clinton, cuya aparente ventaja en las encuestas terminó llevando a la Casa Blanca a Trump.
Biden gana ventaja en Florida cuando ya han votado más de 70 millones de estadounidenses
El ex vicepresidente de EE UU y candidato presidencial demócrata, Joe Biden / CNN.
El ex vicepresidente de EE UU y candidato presidencial demócrata, Joe Biden / CNN.

En el ojo público del mundo entero, Estados Unidos muestra un nivel de entusiasmo enorme en su sociedad por la expansión de la narrativa de que estas son las elecciones presidenciales más importantes en la historia del país. La retórica y, en muchos casos, el dilema para los ciudadanos norteamericanos está dividido entre dos modelos: el progresismo moderado que propone Biden o la liberalización absoluta de la economía con reducción casi total del Estado que propone Trump. 

Los hechos indican que la balanza aritmética está en este momento a favor del ex vicepresidente y candidato demócrata, Joe Biden, en el que tal vez sea el estado que decidirá esta elección; Florida, el que todos los candidatos presidenciales de EE UU quieren ganar. 


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Justo cuando una avalancha de voto anticipado se vuelca en las calles del país, los colegios electorales ya comienzan a tomar forma y composición por las tendencias mayoritarias que hasta este momento se tienen con los votos de más de 70 millones de estadounidenses. 

La mitad de los electores de 2016, unos 71 millones de personas, ya han votado a solo seis días de las elecciones de este año. La motivación es el factor que ha estimulado el voto como un acto político-civil que se expande en la sociedad por la opinión pública generalizada de que votar a favor de Biden podría ser la oportunidad de un cambio de sistema para salir de las élites financieras que mantienen influencia y mucho espacio de acción en el Gobierno bajo el mandato de Donald Trump. La participación juvenil también ha disparado en números récord. 

Este segmento del voto es clave, pues aunque las tendencias de muchos estados conservadores apuntan a una preferencia de los jóvenes por Trump, el auge del progresismo por las ofertas de reducción de deuda estudiantil  y aumento del salario mínimo a 15 dólares la hora, inclina la balanza con mucha fuerza en varias comunidades juveniles a favor de Biden. Solo en Texas se registra una asistencia de jóvenes seis veces más alta que en las últimas presidenciales, lo que implica un importante flujo electoral que intentará ser cautivado por la campaña demócrata con el mitin que realizará en ese estado el próximo viernes la candidata a vicepresidenta Kamala Harris.

Con menos de un 3% de votantes indecisos, las campañas intentaron este pasado martes impulsar el apoyo a sus partidos con eventos en todo el país. Los indecisos abarcan entre unos 6 y 8 millones de votos aproximadamente, en los cuales hay un clima de polarización porque ahora la recta final de la carrera por la Casa Blanca se enfoca en ganar la mayoría de los votos indecisos para asegurar los estados péndulo: California, Nueva York, Texas, Florida, Wisconsin y Michigan. Biden tiene el respaldo popular, aunque no todavía de los colegios electorales, en California, Nueva York y Florida. Y es precisamente en este último donde se ha ampliado su ventaja sobre el presidente y candidato republicano. 

Según una encuesta de la cadena ABC News, publicada este martes, Biden registra una ventaja del 50% en intención de votos en Florida contra el 48% de Trump. 

Por lo tanto, en uno de los estados más poblados de Estados Unidos, y donde se concentra el 80% del voto latino (del que el 70% lo dominan los cubanos y los puertorriqueños), Biden tiene el apoyo, o al menos la confianza, de la mitad de los electores con una ventaja del 2% sobre Trump. Esa diferencia podría ser una comunidad de indecisos (500.000 votos aproximadamente) que Biden luchará por convencer con la ayuda de su aliado, el expresidente Barack Obama, en los bastiones clave del voto latino en Florida; Miami y Orlando. 

Claramente, la aritmética está a favor de Biden, pero el demócrata no se confía de eso por la amarga experiencia que en 2016 vivió Hillary Clinton, cuya aparente ventaja en las encuestas terminó llevando a la Casa Blanca a Donald Trump. Por esa razón, el ex vicepresidente busca los colegios electorales de los feudos republicanos más importantes del sur del país (entre ellos Texas, que clinton perdió en 2016), el 60% de los votos indecisos como mínimo, el voto afroamericano en Georgia y la mayoría del voto latino en Florida para asegurarse los votos electorales que podrían determinar quien será el presidente de la mayor potencia mundial por los próximos cuatro años. @mundiario