Buscar

Biden anuncia a los funcionarios clave de su Gobierno: “Estados Unidos ha vuelto”

El demócrata presentó este martes las piezas clave de su Administración para defender los intereses estratégicos de EE UU a nivel nacional e internacional. El presidente electo dice que su Gabinete está "listo para liderar el mundo".
Biden anuncia a los funcionarios clave de su Gobierno: “Estados Unidos ha vuelto”
El equipo de Seguridad Nacional del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden / Infobae.
El equipo de Seguridad Nacional del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden / Infobae.

La primera potencia mundial ya tiene la estructura medular de lo que será su nuevo Gobierno federal, que tomará funciones plenas a partir del próximo 20 de enero de 2021. Para mantener el estatus de la economía más grande del planeta y la nación más geopolíticamente influyente a escala global, el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, necesita un staff de asesores y funcionarios de mucha confianza. Precisamente, el demócrata ya ha anunciado este martes cuáles serán las piezas clave de su administración para defender los intereses estratégicos de EE UU a nivel nacional e internacional. 

El presidente electo comenzó su comparecencia anunciando el nombramiento del cubano-estadounidense Alejandro Mayorkas como secretario de Seguridad Nacional. "Este es uno de los trabajos más difíciles en el Gobierno. Tras años de caos y crueldad en el Departamento por Seguridad Nacional, estoy orgulloso de nominar a un líder que ha sido respaldado tanto por demócratas como republicanos. Estoy muy orgulloso de nominar al primer inmigrante y latino en esta oficina", dijo.


Quizás también te interese:

El estado de Pensilvania certifica sus resultados y confirma a Biden como ganador


Claramente, la estrategia de Biden con esta primera designación se basa en revertir la política de tolerancia cero de Trump hacia la inmigración y mutarla hacia una política de brazos abiertos, pero con mecanismos de regulación no burocráticos para frenar la ola descontrolada de migrantes que entran de forma ilegal a los Estados Unidos, así como también mediante la aplicación de controles de seguridad que permitan el ingreso de inmigrantes sin antecedentes penales. De resto, el objetivo será agilizar los procesos de permanencia, asilo y residencia legal, pero siempre con la mirada puesta en hacer de la migración una inversión de EE UU en capital humano y prosperidad socioeconómica, mas no un foco de amenaza a su seguridad nacional. 

"Queremos estrechar las alianzas en la región Asia-Pacífico y restituir la confianza y la moral en el Departamento de Estado", ha dicho el presidente electo. 

Esta afirmación deja entrever que uno de los objetivos de Biden es revertir la política exterior aislacionista y conflictiva de Trump con aliados internacionales y con grandes potencias como China y Rusia, con las que su Administración inició una espiral de sanciones que terminaron afectando también el sistema comercial estadounidense por las medidas recíprocas que Moscú y Pekín impusieron sobre el asedio de Washington. Es decir, los embates comerciales de EE UU sobre esos dos gigantes comunistas, repercutieron en el consumo y precios de productos importados, especialmente de China, a territorio norteamericano. 

"Tenemos que hacer que la clase media vuelva a crecer y luchar contar las prácticas comerciales depredadoras que quieren implementar nuestros adversarios", insistió Biden. 

Aunque el presidente electo es partidario de presionar a China para lograr reducir su competencia desleal en la esfera comercial global, pues inyecta mucha oferta y mercancías en detrimento de la demanda que favorece a EE UU, no aboga por profundizar la guerra comercial con Pekín, sino construir una coalición internacional que repliegue la expansión financiera china en Occidente con los fines geopolíticos de su régimen comunista, especialmente América Latina, el llamado “patio trasero” de Estados Unidos. 

Estas son las otras piezas que Biden ha movido en su tablero para iniciar la ofensiva estratégica del “America is back” (“Estados Unidos ha vuelto”) contra el diluido “Make America great again” (“Hacer a EE UU grande otra vez) de Donald Trump. Sus cinco funcionarios más importantes son:


- Antony Blinken, uno de sus consejeros sobre política internacional, será su secretario de Estado. Esta figura es la cabeza de la estrategia de Biden para expandir nuevamente la influencia estadounidense en el mundo y los nexos con los aliados internacionales en materia energética, comercial, militar, industrial y geopolítica, que Trump deterioró.

- Avril D. Haines, directora de la CIA entre 2013 y 2015, será la primera mujer a cargo de la cartera Inteligencia Nacional. Su rol le permitirá a la Administración Biden suprimir los focos de terrorismo doméstico atizado por la anarquía del porte de armas y el caos civil armado que genera masacres en lugares públicos, escuelas, supermercados, etc., por razones de xenofobia, psicopatía, racismo o extremismo islámico.

- Linda Thomas-Greenfield, diplomática de carrera, será embajadora ante la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Esta responsabilidad es fundamental para, entre otros asuntos, volver a posicionar a EE UU como una potencia comprometida con la lucha real y eficaz contra los regímenes totalitarios y dictatoriales del mundo que tienen a sus poblaciones en crisis humanitarias, sociales y económicas extremas; como Venezuela, Cuba, Irán, Siria y Corea del Norte. 

- Jake Sullivan, que ya trabajó con Biden durante su vicepresidencia, será su asesor de Seguridad Nacional. Este funcionario podría ser el artífice y estratega encargado de diseñar las sanciones precisas que podrían provocar rupturas signifticativas en los peligrosos sistemas de poder de regímenes como los de Nicolás Maduro en Venezuela, Kim Jong-Un en Corea del Norte, Hassan Rohani en Irán y Bashar Al-Assad en Siria. 

- John Kerry, exsecretario de Estado de Obama, será el enviado especial de EE UU para la lucha global contra el cambio climático y el retorno al Acuerdo de París sobre el Calentamiento Global. Este experimentado diplomático ahora tendrá la tarea de contribuir con la comunidad internacional en la reducción sistemática y progresiva de las emisioens de dióxido de carbono del poderoso aparato industrial estadounidense dentro y fuera del país con el objetivo de sanear los focos de polución y contaminación que sus gases han inducido en la atmósfera global. 


"Nada es imposible si América guía en el camino", ha dicho Linda Thomas-Greenfield, diplomática de carrera, quien será la embajadora del Gobierno de Biden ante la ONU. A partir de 2021, la política exterior de EE UU se basará en volver a ser el paradigma global del desarrollo económico con base en una diplomacia sólida sin sesgos comerciales, militares o ideológicos para así reforzar las cadenas de suministro internacional que dependen de la infraestructura estadounidense, lo que influye directamente en el bienestar socioeconómico de la población mundial. 

La vicepresidenta electa de EE UU, Kamala Harris, tomó la palabra en la recta final de la rueda de prensa para afirmar los siguiente: "El contexto actual espera que nos guiemos por hechos y que nuestro equipo solo diga la verdad. Este gabinete se parece a Estados Unidos", ha dicho Harris. 

La transparencia institucional y la rendición de cuentas es la premisa con la que la nueva Administración trabajará por recuperar la senda de crecimiento económico que EE UU tuvo durante el comienzo del Gobierno de Trump, así como también para atender las profundas desigualdades estructurales que aquejan a la sociedad estadounidense. 

Finalmente, para terminar esta comparecencia histórica que oficializa la presentanción del nuevo equipo de expertos que guiará la estabilidad del sistema de vida nacional de la mayor potencia mundial, el presidente electo Biden publicó en Twitter un mensaje lapidario: "Estados Unidos está de vuelta". @mundiario