Balcázar: "Evo Morales va regresar a Bolivia para gobernar a través de Luis Arce"

Alejandro Balcázar. RR SS.
Alejandro Balcázar. RR SS.
MUNDIARIO entrevista al politólogo Alejandro Balcázar sobre el rumbo político que tendrá el país sudamericano tras la victoria aplastante del MAS en los recientes comicios generales. 
Balcázar: "Evo Morales va regresar a Bolivia para gobernar a través de Luis Arce"

Una nueva era política se abre paso en Bolivia. Ayer el país sudamericano celebró sus elecciones generales donde el economista, Luis Arce, tuvo una victoria incuestionable que significa el retorno del Movimiento al Socialismo (MAS) —a casi un año de la caída del expresidente Evo Morales, refugiado en Argentina,— al poder. Frente a este panorama, MUNDIARIO entrevista al politólogo Alejandro Balcázar, quien analiza el rumbo político que tomará Bolivia en los próximos años.

— ¿La victoria abrumadora de Luis Arce —por más de 20 puntos sobre Carlos Mesa— estaba pronosticada en los sondeos previos a la elección o la brecha entre ambos era un poco más reducida?

— Había una brecha reducida. Las encuestadoras no daban más del 40 por ciento para el candidato Arce. En ese espectro electoral, el candidato Carlos Mesa se asomaba con un tímido 25%. Siempre había la diferencia de los diez puntos que, según la legislación electoral boliviana, era motivo para que haya una segunda vuelta. Sin embargo, si existía una diferencia menor a los diez puntos y ningún candidato alcanzaba el 50 por ciento de los votos, entonces habría un segundo ballotage. En este caso, la elección sobrepaso todas las previsiones que daban las encuestas. Pero, las mismas encuestas también mostraron que hubo un 20 por ciento de indecisos que, creo, se encantó por el Movimiento al Socialismo. Esa fue la gran sorpresa. 

—​ ¿El legado político dejado por Evo Morales, en el cual está incluido Arce porque fue su ministro de Economía, y el manejo poco eficiente de la gestión de Jeanine Áñez frente a la pandemia del coronavirus contribuyeron a que el MAS retome el poder?

— No he visto una gestión deficiente de Jeanine Áñez, sobre todo en la economía. Si te pones a fijar los indicadores de crecimiento, Bolivia ha crecido al dos por ciento en medio de una situación de pandemia. Antes por el periodo de bonanza, el crecimiento era de cuatro por ciento. Hay otros países que han decrecido en su economía, mientras en el caso de Bolivia fue todo lo contrario. Claro, no se puede negar que la economía también le pasó la factura al proceso electoral. La gente, antes de ir a votar por el corazón, lo ha hecho pensando en su bolsillo. Entonces, la puesta en escena que puso Arce al hablar de una reactivación de la economía, de la estabilidad, de la creación de empleo, logró enganchar a la gente que realmente necesitaba. Eso también sumado a la promesa clientelista que lanzó de crear más bonos y anunciar reformas desprogramadas que pegó en la gente.

—​ ¿La conexión de Arce con los indecisos también se complementó con la participación masiva en las áreas rurales, donde el MAS tiene un peso político muy fuerte?

— Sí. El MAS tiene una presencia indudable e incuestionable en el área rural. Específicamente en bastiones como el Chapare o el Alto, donde hay una militancia y presencia del socialismo muy fuerte. Ahora bien, en nuestra legislación electoral también hay una ley que fue muy bien confeccionada por el MAS que le establece una doble representación o sobrevaloración del voto rural sobre el voto urbano.

—​ ¿El principal error de Mesa fue no haber pactado una gran coalición para enfrentar al MAS?

— Sí, pero ese error de Mesa no es de ahora, sino que viene de la elección pasada. Lo que pasa es que Mesa confío a Ricardo Paz, su estratega, la misma hoja de ruta del año pasado. Pero el contexto actual en Bolivia, a diferencia del 2019, es distinto. El país entró en un proceso de recesión de la economía y hubo mucha incertidumbre por el posible retorno de Evo Morales. En fin, una serie de factores cuestionables. Carlos Mesa no hizo campaña como el año pasado. No hubo una propuesta, no se movilizó por las calles. De hecho, lo llegaron a apodar como "el candidato de piyama" porque solo se limitó a tuitear cosas desde la comodidad de su hogar, cuando otros candidatos estaban compartiendo con la gente. Creo que eso le pasó factura. La gente estaba esperando, en este momento electoral, que un candidato le dé certezas sobre temas como la salud, la economía y el trabajo. Mesa no comunicó nada eso. Solo se limitó a decir que era el voto opositor y el único que podía ganarle a Evo Morales. Eso no alcanzó.

—​ Se ha dicho que el triunfo del MAS pone entredicho las acusaciones de fraude de las elecciones del año pasado que forzaron la renuncia de Evo Morales. ¿Cuál es tu lectura?

— Bueno, son dos momentos diferentes. Una elección es la muestra representativa de los sentimientos de una sociedad en un momento determinado. Lo que vivimos el año pasado, fue totalmente diferente. Evo Morales estaba desgastado por los actos de corrupción y su enfrentamiento con las regiones. Eso le pasó factura. Ahora, en el tema del fraude sí está demostrado plenamente porque no sacaron lo suficiente para ganar en la primera vuelta. En este año hubo una mejor campaña porque Evo ya no estaba en la papeleta y tampoco en el gobierno. Las elecciones fueron otras, así como las necesidades de la gente. Son dos elecciones diferentes donde el boliviano ha votado en función de sus necesidades y de quién podría solucionar esos problemas. Lamentablemente, a pesar del autoritarismo y las violaciones a los derechos humanos de Morales, el MAS logró la victoria de forma incuestionable.

— ¿La victoria de Arce impactó en la correlación de fuerzas en el Parlamento?

— El Movimiento al Socialismo tiene un desafío muy grande. Si bien tienen una mayoría en la Cámara Alta (Senado) y en la Cámara Baja (Diputados), no logran tener los dos tercios de mayoría absoluta para aprobar las determinaciones en el Parlamento como los presupuestos, leyes, reformas que son necesarias para gobernar. El MAS tendrá que pactar con otros grupos políticos. Pero la pregunta que se está haciendo en Bolivia es con quiénes lo hará. El Movimiento Demócrata Social, que fue su oposición en los últimos 14 años, no estará en el Parlamento porque la presidenta Áñez se retiró de la contienda electoral. Entonces, le queda dos opciones: con Creemos de Luis Fernando Camacho o Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa. En ambos partidos, cabe mencionar, hay representantes con mucha afinidad al MAS. En el caso de Camacho está la senadora Centa Reck. Ella ha sido representante presidencial del gobierno central de Santa Cruz patrocinada por Evo Morales. También está Erick Morón, quien fue diputado del Movimiento Nacionalista Revolucionario pero muy afín al MAS. Por el otro lado, miembros de Comunidad Ciudadana tuvieron acercamientos con el socialismo.

— ¿Cuál es la hoja de ruta del nuevo presidente de Bolivia?

— Una de sus primeras medidas será entregar este bono clientelar a las familias para frenar el impacto social del Covid-19. Por lo visto en su campaña, los primeros días de Arce estarán marcados con su idea de reactivar la economía.

— ¿Entre esos planes cabe la posibilidad de repatriar a Evo Morales de Argentina?

— Ya han manifestado que Evo Morales podría volver, eventualmente, a Bolivia. Lamentablemente, la justicia del país está servida al movimiento socialista porque ellos se han encargado, en estos 14 años de gobierno, de poder ubicar tribunos y reformar un sistema judicial a su medida. No sería raro de que activen nuevamente las persecuciones y archiven las acusaciones por corrupción y pedofilia que pesan sobre Morales.

— ¿Usted cree que Morales dejará gobernar a Arce sin que tenga algún tipo de influencia política?

— Evo va tratar de regresar a Bolivia para gobernar, de cierta forma, a través de Arce. El individualismo y la egolatría no podría dejar actuar al expresidente de otra forma. El desafío de Arce será en que si se puede convertir en un Lenin Moreno (presidente de Ecuador que se distanció de su mentor Rafael Correa cuando llegó al poder) o va ceder ante el apetito de poder de Morales.

— ¿Queda claro que Bolivia se va alinear —en América Latina— a otros gobiernos de izquierda como los de Nicolás Maduro en Venezuela, Alberto Fernández en Argentina y Andrés Manuel López Obrador en México?

— Sí, eso ya está marcado. Ellos (Maduro, Fernández y López Obrador) responden ante el movimiento socialista. Hay una clara injerencia también de Podemos de España, del madurismo venezolano y, obviamente, el kirchnerismo de Argentina. @mundiario

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