Altos funcionarios de EE UU viajan a Venezuela a reunirse con el Gobierno de Maduro

Sergei Lavrov, canciller ruso y Nicolás Maduro, presidente de Venezuela en Caracas. / RR. SS
Sergei Lavrov, canciller ruso y Nicolás Maduro, presidente de Venezuela en Caracas. / RR. SS

Una delegación de alto nivel de la Casa Blanca habría viajado a Venezuela para aislar a Maduro de Putin, según una filtración recogida por The New York Times.

Altos funcionarios de EE UU viajan a Venezuela a reunirse con el Gobierno de Maduro

Un equipo conformado por altos funcionarios dentro del Gobierno estadounidense, habría llegado a Caracas este sábado, para reunirse con el régimen de Nicolás Maduro, tradicional aliado del presidente ruso Vladimir Putin en América Latina, en un intento por disuadir al Gobierno venezolano de acortar su relación con Rusia, en medio de la invasión militar que el Kremlin lleva a cabo en Ucrania.

Así lo ha hecho saber el diario estadounidense The New York Times, tras una filtración de fuentes anónimas miembros del Gobierno del presidente estadounidense Joe Biden. Se trataría de la visita de cargos oficiales de mayor nivel que ha recibido Venezuela en años, por parte de Washington, desde que ambos rompieran sus relaciones diplomáticas en 2019 tras unas elecciones presidenciales que EE UU y más de 60 países desconocieron, por denuncias de fraude electoral, y el posterior reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Según las filtraciones, funcionarios de gran nivel de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, serían quienes han estado desde el sábado en Caracas, para mediar “directamente” con funcionarios de la cúpula chavista, ofreciendo un trato económico a cambio de separar a Maduro de Putin.

¿Qué ofrece EE UU?

Presuntamente, Washington le estaría explicando a Caracas que podrían implementarse “medidas” para relajar las fuertes sanciones que han sido impuestas desde la administración del expresidente Donald Trump, lo que le permitiría a Venezuela, según El País, “recuperar su producción petrolera en un contexto global de volatilidad y precios récord”.

Agencias de noticias confirmaron que en la ronda del sábado “no se habría llegado a ningún acuerdo”, aunque desconocen si existirán nuevas negociaciones esta semana y cuántos días se quedarían los funcionarios estadounidenses en el país.

La reunión habría tomado lugar en el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno y residencia presidencial, entre Maduro y su vicepresidenta Delcy Rodríguez, y por EE UU una comitiva liderada por el máximo asesor para Latinoamérica en la Casa Blanca, Juan González, y el embajador de EE UU para Venezuela con sede en Colombia, James Story. Agencias y organizaciones no gubernamentales indican que también se habría tratado la liberación de los seis ejecutivos, cinco americanos y uno venezolano, de la filial binacional estatal Citgo, detenidos en Caracas desde 2017 y considerados presos políticos desde entonces.

Sin embargo, las fuentes anónimas consultadas por diarios de EE UU alegan que, un asunto al que su administración le ha puesto bastante atención últimamente, es el caso de los regímenes autoritarios aliados de Rusia en América Latina (Cuba, Nicaragua y Venezuela); que se debe a la escalada de la invasión militar rusa a Ucrania, pues “Washington cree que podrían convertirse en serias amenazas a la seguridad de EE UU si el conflicto con Rusia se intensifica”.

El papel de Venezuela en el conflicto

Washington ya ha anunciado que contempla la implementación de sanciones económicas más duras contra Rusia, entre ellas un embargo petrolero que acabe por prohibir las importaciones de petróleo, gas natural y carbón, no sólo para EE UU, sino para sus aliados incluyendo la Unión Europea, como informó el secretario de Estado, Anthony Blinken.

Además, varios medios han recogido las declaraciones de algunos especialistas, que estiman que Venezuela sería capaz de trasladar el petróleo que produce a EE UU, en lugar de sus aliados actuales como Cuba, Rusia, Irán o China.  También se piensa en la opinión pública, que Venezuela podría ayudar a satisfacer la demanda energética que dejaría una prohibición sobre Rusia.

Petróleos de Venezuela S.A. / RR.SS
Petróleos de Venezuela S.A. / RR.SS

Aunque los precios de los hidrocarburos, prácticamente el pilar histórico de la economía venezolana, se estén disparando a cifras no vistas desde la crisis mundial de 2008, muchos especialistas venezolanos han asegurado que Venezuela “no puede” beneficiarse de ello debido al grave estado de la infraestructura petrolera: parcialmente paralizada, al igual que la producción de barriles de petróleo, principalmente en explotaciones grandes y tradicionales como el lago de Maracaibo al occidente del país.

¿Podría Venezuela reemplazar a Rusia?

Para Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice, Venezuela no está en la capacidad de sustituir el 8 % del petróleo que EE UU importa de Rusia, y mucho menos está facultado para competir internacionalmente y satisfacer la demanda, a diferencia de hace, incluso, 10 años.

Monaldi afirma que Venezuela produce actualmente entre 700 mil y 800 mil barriles de petróleo diarios (bpd), cuando Rusia produce 11 millones y aproximadamente siete millones bdp son destinados a la exportación. “Venezuela en el corto plazo no puede llegar ni a 1 millón bpd sosteniblemente”, sostiene el especialista.

El también economista y profesor universitario indica que por más que las sanciones sean levantadas, Venezuela no sería capaz tampoco de recuperarse y producir una cantidad equiparable a la producción rusa. “Sin embargo, si EE UU deja de importar petróleo de Rusia, de donde importó unos 550 mil bpd el año pasado, el crudo venezolano si podría suplir parte del mercado que dejen los rusos”, afirma.

Venezuela sigue ostentando el título de la nación con el mayor número de reservas de petróleo en el mundo, con cerca de 297.000 millones de barriles, aunque la mayoría de ese petróleo corresponde a crudo pesado y extrapesado, muy común en las regiones del Amazonas y el Oriente del país, que requiere de instalaciones especializadas para refinarlo, y que se encuentran en malas condiciones. Del mismo modo, al occidente se encuentran los yacimientos tradicionalmente explotados, con crudo ligero, más fácil de tratar, aunque también en situación crítica a nivel estructural. @mundiario

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