Todo lo que necesitas saber sobre la lactosa

Vaso de leche y unas galletas. / Pexels
Vaso de leche y unas galletas. / Pexels
Según la OMS, la intolerancia a la lactosa es un trastorno cuya prevalencia está aumentando en los países occidentales. La lactosa es un hidrato de carbono que únicamente se encuentra en la leche y en sus productos derivados.
Todo lo que necesitas saber sobre la lactosa

Según la OMS, la intolerancia a la lactosa es un trastorno cuya prevalencia está aumentando en los países occidentales, pero lo curioso del caso es que se registra un descenso en algunos países orientales como China, tradicionalmente considerado el país con más alto porcentaje de intolerantes a la lactosa.

Así que vamos a ver qué es la lactosa, por qué se produce la intolerancia a la misma y otros datos interesantes que deberíamos conocer antes de dar por sentado que somos intolerantes a esa sustancia.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un hidrato de carbono que únicamente se encuentra en la leche y en sus productos derivados.

La capacidad de digerir la lactosa requiere de una enzima llamada lactasa. Todos los mamíferos producen esta enzima en el momento de su nacimiento, pero normalmente la producción de lactasa se desactiva tras el destete.

Por qué hay personas tolerantes e intolerantes a la lactosa

En la Prehistoria, la aparición de la ganadería facilitó que los seres humanos siguieran alimentando a sus crías con leche animal. Esto provocó una mutación genética en el ser humano permitiendo que los humanos siguieran produciendo lactasa una vez superado el período de lactancia natural.

La consecuencia es que en torno al 40 % de la población mundial actual puede digerir la leche en la edad adulta. Pero la distribución geográfica de intolerantes a la lactosa es muy desigual: en China y el sudeste asiático, más del 90 % de las personas lo son.

Por el contrario, en Europa y América del Norte el porcentaje de intolerantes fluctúa entre el 2 % y el 20 %, dependiendo también de la zona geográfica.

Un dato interesante es que, desde hace tres décadas, el gobierno chino intenta promover la introducción de lácteos en la dieta de la población infantil, con el resultado de un paulatino descenso de los niños que sufren la intolerancia.

Esto parece indicar que, en la intolerancia a la lactosa, además de los factores genéticos, pueden influir los hábitos de consumo de productos lácteos.

¿Cuándo y cómo se manifiesta la intolerancia a la lactosa?

La mayoría de los intolerantes a la lactosa experimentan los síntomas antes de los 16 años. Esto no quiere decir que los adultos no puedan desarrollar la intolerancia y, de hecho, en occidente cada vez es más habitual que se dé este caso.

Igualmente, algunas personas pueden volverse temporalmente intolerantes a la lactosa como resultado de una gastroenteritis, una lesión intestinal u otras enfermedades.

Los síntomas son muy variados. Todos ellos están relacionados con un malestar gastrointestinal que se presenta tras el consumo de leche o derivados lácteos. Pueden ser muy leves o incluso producir incapacitación, dependiendo del grado de carencia de lactasa.

Leyendas urbanas acerca de la intolerancia a lactosa

En internet y en las redes sociales se pueden leer cosas como que la intolerancia a la lactosa provoca afecciones cutáneas, asma, fatiga crónica y un largo listado de trastornos orgánicos.

Lo cierto es que ninguno de ellos es consecuencia de la falta de absorción de la lactosa en el intestino. Como ya hemos dicho, lo único que esta provoca son trastornos gastrointestinales que pueden llegar a ser de gravedad.

Cómo saber si somos intolerantes a la lactosa y qué hacer en ese caso

En caso de sospecha, no utilicemos kits comerciales de detección. Son muy poco fiables, por lo que el procedimiento correcto es acudir a la consulta del especialista para que nos realice las preceptivas pruebas diagnósticas.

Pese a que hay personas con intolerancia a la lactosa que pueden ingerir cantidades moderadas de lácteos y otras experimentan fuertes síntomas con una mínima ingestión, todas ellas pueden evitar fácilmente las molestias consumiendo leche sin lactosa y sus derivados.

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