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Resulta que los alimentos salados en realidad no dan sed

Un equipo internacional de científicos encontró evidencia que sugiere que mientras más sal consumimos, tenemos más hambre y menos sed.
Resulta que los alimentos salados en realidad no dan sed
Palomitas de maíz. / Pexels.com.
Palomitas de maíz. / Pexels.com.

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Sara Rada

Sara Rada

La autora, SARA RADA, es colaboradora de MUNDIARIO. Comunicadora social venezolana, ejerce como redactora creativa y productora audiovisual en distintos medios digitales internacionales. @mundiario

Los científicos han creído durante mucho tiempo que comer más sal resulta en orinar más, lo que hace que uno beba más para repostar, pero ningún estudio a largo plazo ha investigado el asunto para verificar el supuesto aparentemente lógico. Ahora, un equipo internacional de científicos encontró evidencia que sugiere lo contrario: los que comieron más sal retuvieron más agua, tenían menos sed y tenían más hambre.

El nuevo estudio, publicado en dos artículos en The Journal of Clinical Investigation, analizó la ingesta de sal y agua en el contexto de viajar a Marte. Los astronautas necesitan tener suficiente agua y saber cómo la ingesta de sal afecta la retención de agua puede ayudar a hacer cálculos más precisos.

Los investigadores, del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular (MDC) y la Universidad de Vanderbilt, tenían dos grupos de sujetos masculinos encerrados en una nave espacial simulada. Un grupo estuvo allí durante 105 días y el otro durante más de 205 días. Ambos grupos tenían dietas idénticas, excepto por tres niveles variables de consumo de sal.

Los científicos encontraron evidencia de lo obvio: comer más sal significaba que había un mayor contenido de sal en la orina y más volumen de orina. La sal está compuesta de iones de sodio y cloruro. La escuela de pensamiento anterior era que estos iones se unirían a las moléculas de agua y viajarían a través del cuerpo hasta que se desechen en la orina. Esto explica el mayor volumen de orina después de comer alimentos salados. Con más agua saliendo del cuerpo, la sensación de sed sirvió como un recordatorio biológico para beber más agua.

Este estudio también encontró que nuestros cuerpos desencadenaron un proceso de retención de agua: se suministró sal a la orina y el agua regresó al riñón y al cuerpo. Esto significa que los alimentos salados no te hacen orinar agua y, dado que no estás agotando el agua, no tienes sed; el estudio también encontró que una mayor ingesta de sal no resultó en una mayor sed. En 2015, la investigación realizada en la Universidad de Haifa hizo hallazgos preliminares similares: no hubo correlación entre la ingesta de sal y el aumento de la sensación de sed.

Sin embargo, en el nuevo estudio, el mayor consumo de sal hizo que los sujetos se quejaran más de tener hambre. En general, el estudio revirtió la forma en que los científicos observaron el efecto de la sal en el cuerpo y desacreditó un viejo adagio aceptado por el consumidor promedio.

"La Urea no es solo un producto de desecho, como se ha supuesto", dice en un comunicado el profesor Friedrich C. Luft, de Charité y MDC. “En cambio, resulta ser un osmolito muy importante, un compuesto que se une al agua y ayuda a transportarlo. Su función es mantener el agua cuando nuestros cuerpos eliminan la sal. Aparentemente, la naturaleza ha encontrado una manera de conservar el agua que de otra forma sería arrastrada a la orina por la sal”.

Entonces, la bolsa de papas fritas que estás comiendo no te hará tomar bebidas azucaradas, pero puede hacerte desear una galleta.   @mundiario