Quesos de cabra, una auténtica delicia

Queso de cabra fresco.
Queso de cabra fresco.
El queso de cabra aporta vitaminas A, D y K, además del nivel adecuado de lácteos que se deben consumir.
Quesos de cabra, una auténtica delicia

Es uno de los alimentos más característicos de la cocina mediterránea. Es el acompañante ideal o incluso la base principal de muchos platos. Hablamos del queso de cabra, que tiene en España uno de sus mayores productores, fruto de una cuidadosa elaboración y una producción de alta calidad que sitúa a nuestra marca como una de las referencias en el mercado internacional. Una delicia para el paladar que está presente en un alto porcentaje de comidas y aquí explicamos el porqué. 

El origen del queso de cabra está en Francia, concretamente en la zona sur, y es la proximidad con la frontera lo que ha acercado esta producción a algunas regiones españolas como Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia; que son las comunidades con mayores niveles de producción. Ésta destaca por un meticuloso proceso, que deja que la leche cruda de este animal se corte de una forma natural, de manera que conserva todos sus nutrientes y proteínas, además de mantener intacto su sabor. Por cada kilo de queso producido se necesitan unos ocho de leche; por lo que es muy importante que los animales se encuentren en las condiciones óptimas.

Propiedades

Las buenas y completas propiedades hacen del queso de cabra un alimento básico y que garantiza una buena salud. Aporta vitaminas A, D y K; y el nivel adecuado de lácteos que se deben consumir. También cuenta con minerales importantes como potasio, hierro, magnesio, fósforo o calcio; entre otros. La aportación extra de hierro lo convierte como un producto idóneo para combatir la anemia mientras que el calcio fortalece a los huesos. Este queso destaca por su alto valor proteico, ya que más del veinte por ciento de su contenido son vitaminas.

Es, además, un alimento muy bajo en azúcares, una condición ligera que facilita su consumo y garantiza que la calidad de sus grasas es buena. Sus niveles de lactosa también son mínimos, lo que favorece a aquellas personas que son intolerantes a ella.  Considerado como un alimento prebiótico, beneficia al desarrollo de la flora intestinal. Asimismo, tiene propiedades antioxidantes y desarrolla mejores capacidades para la atención y la memoria. Si al apartado nutricional se suma un sabor exquisito, la combinación es perfecta y el equilibrio entre salud y placer se encuentra muy rápidamente.

¿Cómo puedo comer el queso de cabra?

La ventaja de este alimento es que concuerda a la perfección con todo tipo de platos. Se puede consumir solo, con unas gotas de aceite de oliva y una rebanada de pan, lo que le convierte en un acompañante perfecto en cualquier momento del día. El público francés suele sacarlo después de la cena, a modo de postre. ¿Y si lo bañamos con un poco de miel? Tan rico como sano. Otro uso habitual que se da a este alimento reside en las ensaladas. Tomate, lechuga, nueces y queso de cabra conforman un entrante de mucho sabor, fresco y con un aroma a Península Ibérica que llama la atención para los ciudadanos de todos los rincones del mundo. Si buscamos algo un poco más elaborado, podemos optar por cocinarlo a la plancha o cubrirlo con aceite y cocinarlo durante unos minutos, para después acompañarlo con una mermelada al gusto del consumidor.

Una receta sencilla con queso de cabra la encontramos en una pizza clásica que puede ser cubierta con este alimento. Platos elaborados también admiten el queso de cabra como ingrediente, ya sea principal o tenga un carácter secundario. Croquetas y empanadillas encajan en esta idea. La elaboración es sencilla, pues sigue los cánones habituales con la diferencia de que el producto es el queso de cabra. La ventaja de este tipo de cuajada es que combina perfectamente con el calor del horno durante el tiempo adecuado; no pierde su sabor ni las proteínas o la esencia, por lo que cuaja perfectamente con una gran cantidad de platos. También cuadra como el complemento perfecto en un maridaje.

Las hamburguesas o unas simples tostadas también pueden servir como contexto para introducir el queso de cabra, que puede estar calentado previamente de alguna de las maneras posibles o que se coloca directamente, para conseguir un contraste entre frío y caliente que alcanza el equilibrio con la potencia del sabor. Cebolla caramelizada, zanahorias o canónigos son son productos que combinan muy bien con esta idea y que, además, garantizan que el resultado en el paladar sea excelente.

Como principal en una masa

Estos son ejemplos de cocina tradicional que puede utilizar este producto como la base; y quien busque una cocina que requiere más preparación puede probar suerte con una quiche de espinacas y queso de cabra. Primero se hace la masa y después el relleno que está compuesto por espinacas, huevos, yogures, tomates, sal, pimienta y el propio queso. La elaboración de la masa y el relleno abre paso al uso del horno durante media hora para conseguir un resultado muy bueno.

Quesos de cabra, una auténtica delicia
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