Hostelería, ya se legisló la “nueva irregularidad”

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M. José Zambrano junto al chef La Pata Coja. / Cedida. / Mundiario
Las Comunidades Autónomas ya han legislado las normas, por la que se adoptan medidas preventivas de salud pública para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus, una vez superado el estado de alarma.
Hostelería, ya se legisló la “nueva irregularidad”

Entramos ya en la “nueva irregularidad”, y las CCAA han legislado sobre ésta nueva etapa, que se prevé larga y sólo resuelta por una futura vacuna que no llegará, previsiblemente, antes de la primavera del 2021.

Las CCAA, no descartan tener que volver a modificar de manera más restrictiva determinadas normas en ésta etapa, si se diera el caso de puntuales contaminaciones, así como de una mayor flexibilización de otras si la situación sanitaria de la región demostrase el  óptimo control de la Covid-19.

Lo cierto es que a partir del 21 de Junio, estrenamos verano y nueva, además de  extraña normalidad, si a esto lo podemos llamar normalidad, ya que a todas luces se presenta un periodo irregular, raro, distinto, hasta chocante e incómodo.

Con respecto a la Hostelería y Restauración, las novedades no son muchas, si lo comparamos con la fase 2 ó la 3, ya que sustancialmente lo que varía es el aforo, tanto interior como exterior del local.

Para aforos interiores, la mayoría de Comunidades Autónomas, rondan el 75%, en barra o agrupaciones de mesas y las distancias de seguridad y entre mesas rondas entre los 2 metros o el 1,5 metros en Andalucía, por ejemplo.

En Terrazas, la mayoría de regiones han concedido el 100% de mesas concedidas en la licencia, y con una agrupación máxima de 25 personas. Vamos avanzando, positivamente.

El aforo, deberá ser controlado por la gerencia del establecimiento, y éste deberá disponer de procedimientos de recuento y control.

Nada dice que se pueda consumir de pie, sólo, como es lógico en la barra de los bares, ósea que las reuniones en terraza de un grupo de amigos, alrededor de una mesa, no están autorizadas expresamente.

Hay que tener la consideración  que tanto el personal del local, como las personas que estén en la barra, restarán aforo al número total permitido en el interior del local, y eso ha de tenerlo en cuenta los hosteleros.

La ventaja, aparte del aumento de aforos, es que la separación de mesas se reduce de 2 a 1,5 metros en algunas Comunidades, y que el número máximo de comensales en una reunión en torno a una o varias mesas ha aumentado a 25 personas.

Indudablemente éstas medidas son un alivio al restaurador/hostelero, que aún le va a faltar muchos meses para compensar el cierre por la pandemia, y está luchando con los medios que puede para ir saliendo poco a poco de la crisis. El verano, en ciudades del  interior y además turísticas, es algo que no favorece, como ya es conocedor el empresario de hostelería, aunque muchos confían en que éste verano sea algo diferente y que por razones obvias (económicas) la población se quede y no corra a las playas en masa.

En cuanto a las demás normas generalizadas en esta “extraña normalidad”, se pueden resumir en:

Limpieza: Frecuente para equipamientos y superficies de contacto. Diaria para el local.

Mantelerías: Prioridad de un solo uso. En su defecto, cambio entre clientes. Lavado mecánico 60-90 grados.

Cartas: evitar las de uso común, promoviendo otros medios alternativos.

Elementos auxiliares: almacenar en recintos cerrados o lejos de zonas de paso: servilleteros, monodosis desechables u otro formato a petición del cliente.

Autoservicio: limitación a la manipulación directa del producto por parte del cliente.

Medidas preventivas del personal: procurar distancia seguridad con usuario. Obligatorio el uso de mascarilla.

Medios de pago automático y autoservicio: fomento del pago con medios que no supongan contacto físico entre dispositivos, así como la limpieza y desinfección de los equipos precisos para ello

Aseos: limitación de uso en el espacio, 1 persona en espacios de 4 m2 (salvo dependientes) o más de cuatro metros y más de una cabina, máximo 50%. Refuerzo de limpieza.

Limpieza de establecimientos públicos: limpieza de material de uso compartido. Ventilación adecuada y, en todo caso, diaria instalación de papeleras, con limpieza al menos una vez al día. Limitación del uso de ascensores (una persona, salvo personas dependientes).

En fin, nada en normas higiénicas y de seguridad  ha cambiado, desde las primeras fases de la desescalada y las CCAA, así como el Ejecutivo Central  continúa insistiéndonos en ello. No debemos  olvidar que no podemos relajarnos en esta nueva etapa y que depende de la responsabilidad y el buen hacer de todos, tanto hosteleros, camareros, cocineros, como de los clientes, que no se produzcan nuevos brotes del virus, por el bien de nuestro País, que no se puede permitir el lujo de una recaída. @mundiario

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