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MUNDIARIO

Las especies de peces y marisco van a menos

Los precios se reducen para los pescadores y se agrandan para los consumidores. Las empresas pesqueras se ven envueltas, cada día más, en gastos que antes no existían y que reducen a costa de menos tripulantes.
Las especies de peces y marisco van a menos
Barcos de pesca. / Pexels.com.
Barcos de pesca. / Pexels.com.

Antón Luaces

Periodista.

En la mar, el profesional de la pesca parece aferrarse desesperadamente al presente. Como si alguien le hubiese robado el futuro y el pasado no tuviese sentido o valor. El suyo es, en mi opinión, un presente continuo y el dicho según el cual "pan para hoy, hambre para mañana" lo utiliza pensando más en ese HOY (presente) que en el mañana (futuro).

Si verdaderamente pensara más en el futuro, si lograse zafarse del pese del presente, este dejaría de ser continuo. De pensar en el mañana pondría término a esos lances repetidos que le permiten superar con mucho los límites de captura fijados por la administración o, como es habitual, en las reuniones de los propios pescadores que quieren un mañana libre de cargas. Un mañana cierto. Un mañana que obligue a arranchar el barco y no a que este amarre a la espera de desguace.

Es hora de pensar en futuros y no limitar los sueños a la realidad del presente. El mundo ya no termina en Fisterra, por lo que invalida el Finis Terrae, y el sol no se hunde en el Cabo del Mundo. Conviene que se cambien conceptos y se piense en el mañana, arrumbando los aparejos mentales de la pesca ilegal y el dinero relativamente fácil que se amasa en cuentas opacas y banderas de conveniencia. La mar es, cada día más, amasadora de plásticos que matan flora y fauna. Y su rendimiento para el pescador se reduce -también- en el presente, sin vocación de futuro porque este casi no existe. El mar se esteriliza y un día cualquiera puede decir "no" a la demanda de "más". Lo ilegal coadyuva en esa idea de la irrentabilidad y entonces vienen las prisas por hacer "colchón" económico y es cuando se echa mano al futuro. Se deja de lado los continuo del presente. Y aunque el futuro sea imperfecto, el futuro comienza a deletrearse. 

Pero ya no vale. Llega tarde: las especies de peces y marisco van a menos, los precios se reducen para los pescadores y se agrandan para los consumidores. Las empresas pesqueras se ven envueltas, cada día más, en gastos que antes no existían y y que reducen a costa de menos tripulantes. Pero sobrevienen  los accidentes a bordo porque son muchas más horas de trabajo y menos trato directo al personal (el pasado no existe). Manda el empresario que pretende un enriquecimiento rápido, rápido, y se va el armador  de siempre, aquel que mamó salitre y escupió al aire escamas tragadas en la faena de izar a mano el aparejo por el costado del barco. El empresario amasa. El armador suma con la dificultad del que sabe lo que cuesta cada escama que escupe, cada salitre que llora. 

Hay que empezar a escribir un presente que no tenga el añadido "continuo", para hacerlo realidad. La mar siempre ha tenido futuro. Y su historia está marcada por el pasado. @mundiario