El día que Flora dijo que la margarina es buena para la salud cardiovascular

Untar pan con margarina. / Ken Boyd. / Pixabay
Untar pan con margarina. / Ken Boyd. / Pixabay
Con cantidades significativas de grasas saturadas y la presencia de aceite de palma entre sus componentes, resulta curioso que una empresa se arrogue un efecto que ninguna Autoridad Alimentaria les ha reconocido.
El día que Flora dijo que la margarina es buena para la salud cardiovascular

En el proceso de elaboración de las margarinas en España no se incluye la hidrogenación parcial, un proceso químico mediante el cual los aceites se transforman en grasas sólidas, provocando así el surgimiento de los temidos ácidos grasos trans (en países de Hispanoamérica o la India, por ejemplo, aún se sigue usando esta técnica para elaborar la margarina).

Este hecho no equivale a que, como indican desde el Departamento de Comunicación de FLORA, “en la actualidad se trata de un alimento saludable” e incluso afirmen que es “un producto beneficioso para la salud cardiovascular”.

Cada día estamos expuestos a anuncios de este tipo que ocultan la verdad, cuando no mienten, al consumidor con un único fin: vender. Suele dar igual que, como es el caso de la margarina, esta contenga una significativa cantidad de grasas saturadas las cuales, según AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) es necesario tomar con moderación porque en exceso aumentan el colesterol en la sangre y, por consiguiente, aumenta la probabilidad de padecer una enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y otros problemas. Lo cual choca frontalmente con la afirmación del Departamento de Comunicación de FLORA.

Es más, si tenemos en cuenta que la margarina de esta marca, y de otras, lleva entre sus componentes aceite de palma (Flora Esencia es la única de su línea de margarinas que no lleva este aceite), un producto rico en grasas saturadas, nos lleva de nuevo a lo anteriormente reseñado. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) recomiendan evitar su consumo.

Según AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) es necesario tomar con moderación alimentos con grasas saturadas porque en exceso aumentan el colesterol en la sangre y, por consiguiente, aumenta la probabilidad de padecer una enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y otros problemas.

Para dejarlo claro, aún más: “Las pautas alimentarias cardiosaludables incluyen la ingesta de fruta y verdura diaria, aceite de oliva, pescados y productos bajos en grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras”, señala la Dra. Nieves Tarín, cardióloga de la Fundación Española del Corazón (FEC). Ninguna de sus recomendaciones incluye margarina.

Hace unas semanas, en MUNDIARIO publicamos, sin concretar por países, que la margarina contenía grasas trans. Es cierto, como indican desde FLORA, que este tipo de grasas ya no forman parte de las margarinas en España, no es así en otros países de Hispanoamérica o la India, por ejemplo. La FESNAD (Federación de Nutrición –en España-) así lo destacó en un estudio elaborado en el 2015 y financiado por Unilever S.A – multinacional de la que FLORA dependía en aquel entonces. En el 2017 Unilever vendió su división de margarinas, incluyendo marcas como Flora y ProActiv, al fondo estadounidense de capital riesgo KKR): “especialmente a partir de la década de los 90, se ha producido una mejora significativa en los procesos tecnológicos y desde entonces la industria alimentaria elabora productos con contenidos mucho más bajos en AGT (grasas trans). Esto ha conducido a un descenso importante de la ingesta de AGT (grasas trans). Un buen ejemplo son las margarinas, alimento que actualmente ya no contiene aceites parcialmente hidrogenados y, por tanto, no es una fuente alimentaria de AGT (grasas trans)”.

Este mismo estudio destacaba que la tendencia de disminución de las grasas trans en las margarinas “se ha observado en la mayor parte de los países industrializados. No obstante, en algunos países, como algunas zonas de América del Sur, se siguen comercializando margarinas elaboradas con aceites parcialmente hidrogenados y, por tanto, con unas cantidades considerablemente más elevadas que las halladas en los países occidentales”.

Expuesto todo lo anterior, en este artículo no se prentende recomendar el nulo consumo de margarina, sino dejar patente que la comunicación corporativa de las empresas tiende a lanzar al consumidor eslóganes que difieren mucho de la realidad de los supuestos efectos positivos del producto en nuestro organismo y, puesto que no existe ni existirá una regulación ante las mentiras empresariales, al cliente solo le queda no excederse con los productos alimenticios y llevar una dieta variada. Como declaraba Rafael Garcés, investigador del Instituto de la Grasa del CSIC, en un reportaje de El Mundo, a pesar de que "nuestro organismo no la necesita - la margarina -, no pasa nada por tomarla en pequeñas cantidades. El problema está en si abusamos de ella".

Respecto a las grasas trans, la mayor fuente de éstas en alimentos comerciales consumidos por la población son alimentos tipo fast-food (hamburguesas, patatas fritas), aperitivos (snacks), productos de bollería industrial, y sopas deshidratadas, tal y como indican desde FESNAD. @mundiario

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