La comida del futuro: ¿avances científicos o métodos de antaño?

Un camarero sosteniendo platos de comida. / Pexels.com.
Un camarero sosteniendo platos de comida. / Pexels.com.

El planeta necesita una dieta sostenible y el ser humano una alimentación saludable.

La comida del futuro: ¿avances científicos o métodos de antaño?

La sociedad actual se caracteriza por un ritmo acelerado, vivimos en una época en la que vemos la vida pasar por delante de nuestros propios ojos, nos falta tiempo para disfrutar y para hacer las acciones más básicas como dormir o alimentarnos. Todo esto, como en cualquier otro sector, se ve reflejado en el de los alimentos. Otro problema que nos atañe es el cambio climático, el planeta pide ayuda a gritos, mientras nuestro modelo de consumo dista mucho de ser sostenible. ¿Será la comida del futuro menos dañina para el medio ambiente y para nuestra salud?

La industria alimentaria sabe que la prisa es nuestro estilo de vida por excelencia, y nos va ofreciendo atajos y facilidades. Cada vez más personas optan por la comida precocinada como una opción diaria o casi diaria, con el objetivo de ahorrar tiempo y esfuerzo, sin tener en cuenta que estos platos son ricos en grasas saturadas, azúcares y sal. Además, ocurre un fenómeno favorecido por la digitalización de la hostelería, y la tendencia en aumento de la comida a domicilio, y es que la comida basura ha pasado de ser un capricho de fin de semana o mensual, a una rutina creada por unos hábitos cada vez más insanos. Esto acarrea generalmente problemas graves de salud, que algunas personas pretenden mermar con la toma de suplementos o vitaminas, en lugar de cuidar la alimentación como solución principal.

burger./ PixabayComida basura./ Pixabay.

Las tendencias en el modelo de alimentación han ido variando a lo largo de la historia de la humanidad. A medida que avanza la ciencia también lo hace la manera en la que nos alimentamos. Fue en 1994 cuando se aprobó la comercialización del primer alimento modificado genéticamente, y a partir de 2014 los cultivos de transgénicos se extendieron por todo el mundo, principalmente en los países más desarrollados. Las características modificadas mediante el empleo de ingeniería genética en especies destinadas a la producción de alimentos comestibles buscan principalmente el incremento de la productividad, también hace un uso más racional de los agroquímicos, reduciendo los costos económicos, sanitarios y ambientales asociados.

Hoy en día, en el campo de la alimentación, la biotecnología ya no se dedica únicamente a los transgénicos, sino que cada vez abarca más posibilidades. Las corrientes vegetarianas y veganas se han visto muy beneficiadas en los últimos años con la aparición de productos que imitan exitosamente algunos alimentos de origen animal. El pollo no pollo y la carne no carne tratan de imitar la textura y el sabor de manera que se acerque lo máximo posible a estos, pero empleando ingredientes un 100% de origen vegetal. Además, dichas carnes artificiales suelen contener hemo, una proteína proveniente de la soja que posibilita el efecto sangrado y aumenta la sensación de credibilidad en el consumidor. Muchas cadenas de fast food ya han incorporado a sus cocinas estos productos, adaptando su carta para abrir las puertas a diferentes públicos, con los que antes no contaban: los vegetarianos y veganos. Estas carnes también forman ya parte del catálogo de algunos supermercados.

Hamburguesa vegetariana./CarmelaHamburguesa carne vetegal./ Carmela González

Pero la producción de comida artificial no se limita al mundo veggie, ya se está llevando a cabo la elaboración de alimentos de origen animal creados en laboratorio. Singapur ha sido el primer país en autorizar el comercio de comida elaborada mediante el cultivo de células musculares de animales. En este caso se trata de nuggets de pollo sintético, y su primera degustación se he llevado a cabo en el restaurante del Hotel Intercontinental de la capital del país asiático. Un gran inconveniente actual de este nuevo producto puede ser los altos precios de mercado, ya que la empresa encargada ha reconocido que el coste de fabricación de cada nugget asciende a unos 41 euros.

Nuggets sintéticos./InstagramNuggets pollo sintético Singapur. / Instagram.

“Creo que todos los países ricos deberían pasar a la carne 100% sintética. Pueden acostumbrarse a la diferencia de sabor”, afirma Bill Gates en su libro Cómo evitar un desastre climático. Según él y su equipo de expertos, si sustituimos la carne por carne sintética basada en proteínas de origen vegetal o el cultivo de músculos en el primer mundo, la reducción de los niveles de metano en la atmósfera sería más que notable.El filántropo y fundador de Microsoft afirma que la ganadería es uno de los mayores factores en el calentamiento de la atmósfera por su emisión de metano. Es posible reducir la emisión de metano del ganado vacuno en un 20% regulando la presencia de bacterias en su sistema digestivo, pero esto no es suficiente para frenar las emisiones de forma significativa. La solución que da Gates es la comida sintética, en la que ya ha invertido mas de 150 millones de dólares, los cuales han ido a parar a varias empresas de biotecnología y alimentación, que son las encargadas de llevar a cabo esta nueva realidad de manera sostenible.

Bill Gates./ InstagramBill Gates./ Instagram

Pero, ¿nadie ha pensado en los agricultores o en los granjeros? Detrás de la comida del futuro se esconde un gran cambio en el control de la producción de alimentos, que se perderá de las manos campesinas para entregárselo a las probetas de los laboratorios de grandes empresas. Ya no seríamos tan autosuficientes. Muchos hoy en día apuestan por lo ecológico, y esto es gracias a la agroecología, un sistema que persigue la armonía entre los objetivos de la actividad agraria y la sostenibilidad de los recursos. La agroecología favorece el cuidado del medio ambiente, apuntando al aprovechamiento y el mantenimiento de la biodiversidad, recurriendo a la energía natural, reciclando la biomasa y minimizando los desechos, entre otras cuestiones. También cuida la salud de los consumidores mediante el cultivo de productos de calidad.

Planta./PexelsAgricultura./ Pexels

Últimamente ha surgido una nueva corriente que promueve la salud en la alimentación, se trata del realfooding, un proyecto que se ha dado a conocer a través de las redes sociales y cuya misión es luchar, a través del conocimiento y conciencia, contra las multinacionales de los productos ultraprocesados y devolver la comida real a la población. Aunque la comida de toda la vida no sea ninguna novedad, para muchos supone una nueva forma de ver la alimentación. Este estilo de vida invita a generar conciencia sobre la importancia de llevar una buena alimentación para nuestra salud, generando cierta resistencia a ciertos sectores de la industria alimentaria. 

Posiblemente la comida del futuro sea la sintética, defendida a capa y espada en nombre del progreso y la sostenibilidad. Sin embargo, hay estudios que aseguran que la carne in vitro tiene un impacto medioambiental igual o incluso mayor que la producción ganadera. Además, la ingesta de estos productos genera muchas dudas dentro de la ciencia en torno a su seguridad e inocuidad, sobre todo a medio y largo plazo. ¿Y si la solución para la comida del futuro fuese regresar a la comida del pasado? Quizá la naturaleza por sí misma ya nos ofrezca los recursos necesarios para la salud y el bienestar de todos los seres humanos. @mundiario

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