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6 mitos sobre las vitaminas que debes dejar de creer

Tomar vitaminas que no necesitas no es solo una pérdida de dinero, también podría poner en riesgo tu salud.
6 mitos sobre las vitaminas que debes dejar de creer
Vitamina C. RR SS
Vitamina C. RR SS

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Sara Rada

Sara Rada

La autora, SARA RADA, es colaboradora de MUNDIARIO. Comunicadora social venezolana, ejerce como redactora creativa y productora audiovisual en distintos medios digitales internacionales. @mundiario

Vamos al grano:

Mito #1: cualquiera podría beneficiarse de un multivitamínico

A principios de 1900, las enfermedades por deficiencia de vitaminas no eran desconocidas: en estos días, es extremadamente improbable que tengas una deficiencia grave. La mayoría de los alimentos envasados ​​están enriquecidos con vitaminas. Claro, la mayoría de nosotros podría hacer un par de porciones diarias más de productos, pero un multi no hace un buen trabajo al sustituirlos. Las multivitaminas tienen quizás dos docenas de ingredientes, pero las plantas tienen cientos de otros compuestos útiles. Si solo tomas un multivitamínico, te estás perdiendo muchos compuestos que pueden estar proporcionando beneficios. 

Mito #2: un multivitamínico puede compensar una mala dieta

Un estudio en Archives of Internal Medicine analizó los hallazgos de la Women's Health Initiative, un estudio a largo plazo de más de 160.000 mujeres de mediana edad. Los datos mostraron que los consumidores de multivitaminas no son más saludables que aquellos que no toman las píldoras, al menos cuando se trata de las grandes enfermedades: cáncer, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales. 

Mito #3: la vitamina C lucha contra el resfriado

En la década de 1970, el premio Nobel Linus Pauling popularizó la idea de que la vitamina C podría prevenir los resfriados. Hoy, las farmacias están llenas de remedios a base de vitamina C, pero no te dejes arrastrar por el bombo publicitario. En 2013, los investigadores analizaron una serie de estudios que se remontan a varias décadas e involucraron a más de 11.000 sujetos para llegar a una conclusión decepcionante: la vitamina C no evitó los resfriados, excepto entre maratonistas, esquiadores y soldados en ejercicios subárticos. 

El nutriente puede ayudarte a sanar un resfriado un día más rápido, pero tomarlo solo después de que aparezcan los síntomas no ayuda. Los investigadores concluyen que los pacientes pueden decidir por sí mismos si vale la pena el uso de pastillas durante todo el año para obtener un beneficio mínimo.

Mito #4: las píldoras de vitaminas pueden prevenir enfermedades del corazón

En un momento, los investigadores esperaban que las vitaminas antioxidantes como C, E y betacaroteno pudieran prevenir enfermedades cardíacas al reducir la acumulación de placa que obstruye las arterias. Las vitaminas B también fueron prometedoras porque el folato, B6 y B12 ayudan a descomponer el aminoácido homocisteína, y los altos niveles de homocisteína se han relacionado con enfermedades cardíacas. Desafortunadamente, ninguna de esas esperanzas se ha cumplido. 

Un análisis de siete ensayos de vitamina E concluyó que no reducía el riesgo de accidente cerebrovascular o de muerte por enfermedad cardíaca. El estudio también analizó ocho estudios de betacaroteno y determinó que, en lugar de prevenir enfermedades del corazón, esos suplementos produjeron un ligero aumento en el riesgo de muerte. Lo mismo es cierto para los otros candidatos vitamínicos prometedores. Una cosa se ha mostrado prometedora: la coenzima CoQ10 puede tener algún efecto contra la insuficiencia cardíaca (aunque técnicamente no es una vitamina, actúa de la misma manera). En lugar de tomar pastillas, la American Heart Association recomienda comer una dieta variada rica en frutas, verduras y granos integrales.

Mito #5: tomar vitaminas puede proteger contra el cáncer

Los investigadores saben que las moléculas inestables llamadas radicales libres pueden dañar el ADN de tus células, aumentando el riesgo de cáncer. También saben que los antioxidantes pueden estabilizar los radicales libres, teóricamente haciéndolos mucho menos peligrosos. Entonces, ¿por qué no tomar algunos antioxidantes adicionales para protegerse contra el cáncer? 

Debido a que la investigación hasta ahora ha demostrado que nada bueno proviene de tomar tales píldoras. Varios estudios han intentado y no han podido encontrar un beneficio, como uno publicado en el Journal of the National Cancer Institute que asignó al azar a 5.442 mujeres para tomar un placebo o una combinación de vitamina B. En el transcurso de más de siete años, todas las mujeres experimentaron tasas similares de cánceres y muertes por cáncer.

Mito #6: no hacen daño

El viejo pensamiento era algo como esto: seguro, las píldoras de vitaminas no ayudan, pero tampoco pueden hacerte daño. Sin embargo, una serie de estudios a gran escala ha convertido este pensamiento en tu cabeza: el cambio comenzó con un gran estudio de las píldoras de betacaroteno. Estaba destinado a probar si el antioxidante podría prevenir el cáncer de pulmón, pero los investigadores detectaron incrementos sorprendentes en el cáncer de pulmón y muertes entre los fumadores masculinos que tomaron el suplemento. 

Luego, un estudio de diez años de 2017 publicado en el Journal of Clinical Oncology analizó a más de 77.000 adultos mayores de 50 años: los resultados indican que los suplementos de vitamina B6 y B12 aumentaron el riesgo de cáncer de pulmón para los hombres (aunque no para las mujeres). Otros estudios han planteado preocupaciones de que tomar altas dosis de ácido fólico podría aumentar el riesgo de cáncer de colon. El resultado final: las vitaminas son seguras cuando las ingieres en los alimentos, pero en forma de píldora, pueden actuar más como una droga con el potencial de efectos inesperados y a veces peligrosos.   @mundiario