De 'I like Ike' a 'Podemos': el poder de la imagen y la palabra en la política

En una sociedad de imágenes, las elecciones –es evidente– se ganan por la imagen. O también por la imagen. El éxito de Podemos es prueba de ello. Los americanos lo saben muy bien.

En una sociedad de imágenes, las elecciones –es evidente– se ganan por la imagen. O también por la imagen. Los partidos que olvidan esto, por muy armado que lleven su programa, quedan varados en mitad de camino. En estas elecciones europeas se ha castigado evidentemente la corrupción, el bipartidismo y la falta total de talla política. De esto no hay duda. Pero ayudó, y mucho, aparte de todo esto, la imagen.

Los que estudian estos temas siempre citan una fecha: 26 de septiembre de 1960. Se celebraba el primer debate para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos entre los dos candidatos, John F. Kennedy y Richard Nixon. Los más de ochenta millones de norteamericanos que siguieron el enfrentamiento dialéctico por la televisión dieron como ganador a Kennedy. Para los que lo escucharon por la radio, Nixon había sido el vencedor. Este se había negado a poner maquillaje y aparecía delante de las cámaras con un aspecto cansado y endeble (acababa de salir de una operación). Excuso recordar que Kennedy sería el presidente.

Un juego de sonidos y un mensaje mínimo

Unos años antes, en el mismo país de la gran cultura de la imagen, los USA, tenemos otro ejemplo. De cómo ganar unas elecciones, esta vez acertando en el eslogan. El héroe de la segunda guerra mundial, el comandante supremo de los Aliados, el organizador del desembarco de Normandía, el xeneral Dwight ‘Ike’ Eisenhower, era el candidato a la presidencia del país. Su eslogan electoral fue claro, directo, contundente, “I like Ike”,  “Me gusta Ike”. Un juego de sonidos y un mensaje mínimo que usaba su hipocorístico. Por supuesto, también ganó las elecciones.

Ese “I like Ike” de 1952 fue el precedente del “Yes, we can” con el que Barack Obama venció en 2009. Y aquí lo tuvimos, de nuevo, en estas elecciones europeas, en el partido revelación de Pablo Iglesias (Madrid, 1978), llamado “Podemos”. Pablo Iglesias no es que ganara sus cinco escaños en Europa por salir habitualmente en la tele, porque detrás hay buena oratoria y discurso armado. Pero sin la imagen, sin el eslogan, quedaría, como dijimos, a mitad de camino. Él sabe cómo aparecer “en escena”. Con su camisa blanca desabrochada y cuidada corbata negra. Hábil estrategia para allanar el camino.

Pablo Iglesias, en diario Público.

Podríamos decir, sin caer en frivolidades, que los guapos/as ganan antes. O los listos. Mucho antes que los competentes, los trabajadores, etc. Y no estoy afirmando que Pablo Iglesias no sea todo esto. Seguro que también es competente, trabajador y honrado Alexis Tsipras, líder de Zyriza, pero su imagen cálida, juvenil y atractiva, fue sin duda un apoyo imprescindible para ganar en Grecia.

Veamos, de nuevo, aquel histórico debate Kennedy vs. Nixon, para enterarnos de cómo ganar, también, unas elecciones.