El aeropuerto berlinés de Tempelhof, símbolo también de la resiliencia

Pistas del aeropuerto de Tempelhof, en Berlín.

Más aeropuertos sin aviones. También en Alemania. Uno de ellos, Tempelhof, se cerró al tráfico aéreo en 2008 y desde entonces el pueblo de Berlín discute sobre su futura utilidad.

Más aeropuertos sin aviones. También en Alemania. Uno de ellos, Tempelhof, se cerró al tráfico aéreo en 2008 y desde entonces el pueblo de Berlín discute sobre su futura utilidad.

El viajero que arriba a Berlín se sorprenderá por la vegetación que puebla la ciudad, la hospitalidad de los berlineses, el singular contraste entre sus barrios, y también el accidente de encontrar dos aeropuertos sin aviones. El primero, el nuevo aeropuerto de Berlín-Brandenburgo, cuya apertura se ha retrasado ya en varias ocasiones por distintos problemas de índole financiera y técnica que parecen haber propiciado la reciente dimisión del popular alcalde socialdémocrata de Berlín Klaus Wowereit. El segundo, el aeropuerto de Tempelhof .

Los retrasos en la obra faraónica y polémica desde su misma gestación del futuro aeropuerto Willy Brandt cabrean y también hacen reír a los berlineses, cuyos retoños emplean el símil del nuevo aeropuerto para justificar dilaciones (¿injustificables?) en sus tareas. Pero este futuro aeropuerto no es en este momento la única infraestructura aérea sin aviones de la ciudad.

Hoy los berlineses disfrutan de las instalaciones de Tempelhof, en su día el mayor aeropuerto de Europa, y teñido por diversos episodios históricos de máximo interés. Tempelhof es, todo en uno, cuna de la aviación civil, reliquia de la arquitectura nazi y símbolo de la resistencia de Berlín occidental frente a la Unión Soviética.

Entre el 26 de junio de 1948 y el 12 de mayo de 1949, en las pistas del entonces aeropuerto del sector americano de la ciudad dividida, llegó a aterrizar un avión estadounidense o británico cada 90 segundos. En total, los aliados suministraron a Berlín Oeste, víctima del bloqueo soviético por carretera, 1,5 millones de toneladas de alimentos, carbón y otros materiales, fundamentalmente a través de esta infraestructura. Las pistas del puente aéreo aliado son hoy lugar de recreo para niños y mayores, quienes vuelan cometas o aprenden a andar en bici, caminan o corren, y disfrutan de la nieve durante los largos y duros inviernos de la ciudad.

Bienvenidos al campo de aviación de Tempelhofer, el aeropuerto berlinés símbolo también de la resiliencia o, lo que es lo mismo, la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

¿Viviendas, un parque o dejarlo como está?
Tempelhof se cerró al tráfico aéreo en 2008 y desde entonces el pueblo de Berlín discutió sobre la conveniencia de construir viviendas en su terreno, opción también razonable para una ciudad “llena” y un espacio céntrico, poblarlo de vegetación y convertirlo en uno más de los múltiples parques de la ciudad, o dejarlo tal y como estaba. Este mismo año tuvo lugar una votación popular en la que se impuso la tercera vía.